Acuérdate de tu Congregación



A Ti solo toca formar, por tu gracia, esta Congregación. Si el hombre pone en ello el primero la mano, nada se hará. Si mezcla de lo suyo contigo, lo echará todo a perder, lo trastornará todo. Es tu Congregación: es tu obra, Dios soberano. Realiza tus designios totalmente divinos: junta, llama, reúne de todos los confines de tus dominios a tus elegidos, para formar con ellos un cuerpo de ejército contra tus enemigos.

Mira, Señor, Dios de los ejércitos, los capitanes que forman compañías completas, los potentados que levantan ejércitos numerosos, los navegantes que arman flotas enteras, los mercaderes que se reúnen en gran número en los mercados y en las ferias.

¡Cuántos ladrones, impíos, borrachos y libertinos se reúnen en tropel contra Ti todos los días, tan fácil y prontamente!

Un silbido, un toque de tambor, una espada embotada que se muestre, una rama seca de laurel que se prometa un pedazo de tierra roja o blanca que se ofrezca…, en tres palabras; un humo de honra, un interés de nada, un miserable placer de bestias que está a la vista, reúne al momento ladrones, agrupa soldados, junta batallones, congrega mercaderes, llena las casas y los mercados, y cubre la tierra y el mar de una muchedumbre innumerable de réprobos, que, aunque divididos unos de otros por la distancia de los lugares o por la diferencia de los temperamentos o de su propio interés, se unen no obstante hasta la muerte, para hacerte la guerra bajo el estandarte y la dirección del demonio

Súplica ardiente para pedir misioneros (S. Luis M. G. de Montfort)

Orden de San Elías

La fe en el arte gotico y románicoEn la obscuridad del Medievo



Con el tiempo ya a mediados del siglo XI, las naves tenderían a ensancharse y elevarse,
mientras que las torres y campanarios, que en las iglesias paleocristianas y del primer bizantino solían estar aisladas del edificio, se incorporaron ahora al bloque central, integrando en adelante su fachada. «El románico-decía el gran escultor Rodin- es siempre más o menos la bóveda, la cripta pesada.

El arte está ahí prisionero, sin aire.Es la crisálida del gótico», «sin embargo-agregaba-el gótico, aun en la época de su más.excesiva prodigalidad de ornamentos, no ha desconocido jamás el principio románico. Sucede al románico como la flor sucede al
capullo

La catedral gótica se diferenciaba de la románica por dos características notables: la primera es su verticalidad. Nadie que entre en una iglesia gótica dejará de experimentar una suerte de vértigo invertido. Mientras la basílica románica está enraizada en el suelo, sólidamente apoyada sobre sus bases, aquélla es una construcción erguida, un edificio que está de pie y tiende hacia lo alto. La segunda característica es la iluminación. La iglesia románica, por exigencias técnicas, estaba impedida de abrir ventanales en razón del gran espesor de sus muros, debiéndose contentar con aberturas pequeñas que permitían un paso menguado de la luz, la técnica gótica, en cambio, al permitir el acceso abundante de la luz, inundaría el edificio entero con una claridad pletórica de colores. Pero la innovación de ojivas y arbotantes no se dio solo en el ámbito religioso, sino que importantes edificios civiles y municipales ostentan este estilo (por ejemplo, la ciudad de
Rouen en Francia).

Es verdad lo que dice el dicho: «no hay peor ciego que el que no quiere ver». Especialmente en Europa pueden verse aun hoy y luego de innumerables guerras, «lo que queda de la Edad Media» y no solo en sus edificios u obras de arte, sino también en su
lengua, su arte, sus letras, en fin, en la cultura occidental, Querer negarlo y decir que todo fue barbarie y oscurantismo, opresión y tiranía, es no solo negar la realidad histórica, sino necedad y,en algunos casos, hasta malicia

La Edad Media se ataca desde el punto de vista histórico, no por sus muros o pinturas, ni por sus canciones o vestimentas, sino por lo que inspiraban todas estas cosas,como bien decía el Papa León XIII:

«Hubo un tiempo en que la filosofía del Evangelio gobernaba los Estados. Entonces aquella energia propia de la sabiduría cristiana, aquella su divina virtud había compenetrado las leyes, las instituciones, las costumbres de los pueblos, impregnando todas las clases y relaciones de la sociedad; la religión fundada por Jesucristo, colocada firmemente sobre el grado de honor y de altura que le corresponde, florecía en todas partes secundada por el agrado y adhesión de los príncipes y por la tutelar y legítima deferencia de los magistrados; y el sacerdocio y el imperio, concordes entre sí, departían con toda felicidad en amigable consorcio de voluntades e intereses.

Organizada de este modo la sociedad civil, produjo bienes superiores a toda esperanza. Todavía subsiste la memoria de ellos y quedará consignada en un sinnúmero de monumentos históricos, ilustres e indelebles, que ninguna corruptora habilidad de los adversarios podrá nunca desvirtuar ni oscurecer»

The Rouen Cathedral as seen from the Gros Horloge tower. The church was the tallest building in the world from 1876-1880 with a height of 151m

La basílica de San Sernín de Toulouse, la mayor iglesia románica de Francia

AUGUS1 RODIN, Las Cavearales de Francia, El Ateneo, Buenos Aires, 1946, 93-94

*La misma denominación de «gótico», que emplearon para caracterizar a este tipo de construcción medieval que todavía asombra, no hace sino confirmar el menosprecio por aquella época; «gótico» significaba «bárbaro», «godo», es decir, cosa de salvajes.

León XIlI, Encíclica Inmortale Dei, n 9

Sed santos



Evangelio según san Mateo, 6: 9- 9 «Vosotros, pues, así habéis de orar: Padre nuestro que estás en los cielos. Santificado sea tu nombre». (v.9)


No pedimos a Dios que El sea santificado por medio de nuestras oraciones, sino que su nombre sea santificado en nosotros. Mas como El dijo: «Sed santos, porque yo soy santo» ( Lev 30,44), esto es lo que pedimos y rogamos, con el objeto de que nosotros que hemos sido santificados por medio del bautismo, perseveremos en lo que hemos empezado

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 14

Evidencias de la Trinidad y la divinidad de Cristo en el Antiguo Testamento


tal vez la mayor dificultad que tienen los judíos para aceptar el Cristianismo se dé por causa de la doctrina de la Trinidad y la divinidad de Cristo. Principalmente, suelen citar en
contra los siguientes pasajes: «Oye Israel: Yahvé, nuestro Dios, es uno’ (Deuteronomio 6: 4);

«Yo soy Yahvé, ese es mi nombre, y no comparto mi gloria con ningún otro» (Isaías 42: 8); «Dios no es un hombre» (Números 23: 19). De hecho, estos son los textos citados por el famoso apologista judío Rabbi Tovia Singer en su debate contra Paul Humbler. Sin embargo, todos esos alegatos pueden ser fácilmente respondidos a un mero nivel
filosófico si se entiende correctamente la formulación de la doctrina de la Trinidad.

En primer lugar, la doctrina no dice que haya tres dioses en uno sino tres personas distintas en un único Dios, de modo que no se contradice Deuteronomio 6: 4. A su vez, cada una de las Personas de la Trinidad permanece en la misma esencia divina en la que se da la gloria, de modo que no se contradice Isaías 42: 8. Y, finalmente, la doctrina no afirma que Dios sea esencialmente «un hombre» sino simplemente que la Segunda Persona (el Hijo) se hace hombre manteniendo su naturaleza divina, de modo que no se contradice Números 23: 19.

Por lo tanto, los pasajes alegados no contradicen la doctrina de la Trinidad correctamente entendida

Pero no solo eso. Si examinamos detalladamente las Escrituras judías (el Antiguo Testamento) nos encontraremos con muy interesantes y variados indicios y hasta evidencias de la doctrina de la Trinidad y la divinidad de Cristo.

Rabbi Tovia Singer vs. Paul Humbler, «Es Jesús profetizado en las Escrituras judías?»,
Bukharian Jewish Community Center, New York, 22 de mayo del 2011

Arnold Fruchtenbaum, «Jewishness and the Trinity», Jews for Jesus, July 1, 1981

Oración

Que Dios encienda en nuestros corazones el fuego de su amor Amén

Evangelio

San Lucas 21:25-33
«Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustia de la gente, trastornada por el estruendo del mar y de las olas. Los hombres se quedarán sin aliento por el terror y la ansiedad ante las cosas que se abatirán sobre el mundo, porque las fuerzas de los cielos se tambalearán. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza, porque se acerca vuestra liberación.» Les añadió una parábola: «Mirad la higuera y todos los demás árboles Cuando veis que echan brotes, sabéis que el verano está ya cerca. Así también vosotros, cuando veáis que suceden estas cosas, sabed que el Reino de Dios está cerca. Yo os aseguro que no pasará esta generación hasta que todo esto suceda. El cielo y la tierra pasarán, pero mis palabras no pasarán.

Palabra del Señor

El arte y la fe



La Edad Media fue fecundísima en pinturas y no fueron sino los protestantes los que en el siglo XVI rehabilitaron la herejía iconoclasta que veía en toda manifestación artística un motivo de pecado. Para esto basta entrar en un templo protestante de los de antes;, alli se preferían escenarios visualmente vacios para oficiar los servicios religiosos e incluso se prohibieron, durante cierto tiempo,los instrumentos musicales

En cuanto a la arquitectura medieval, hoy redescubierta sin tantos prejuicios, hay que recordar que era producto de toda una cosmovisión;, basta pasear por Rouen, Estrasburgo, Amsterdam o por el Barrio Latino de París para darse una idea de la vivacidad de colores y armonía para los sentidos. El uso de la madera como adorno de las paredes exteriores no tenían «ninguna función», más que la de alegrar la vista; las chimeneas en forma de escalones-típicos de la ciudad de Brujas-o los puentes venecianos con su desafío a la ley de gravedad, servían no solo para calentar la casa o pasar de una costa a otra sino
sobre todo para «gustar», es decir, para ser una manifestación de la alegría, la belleza que se llevaba dentro.

La famosa catedral de Chartres, donde se alberga el velo de la Virgen María, resulta un ejemplo precioso. Según Frick, (un autor bastante hostil al mundo cristiano) la construcción de este maravilloso edificio se inició en 1194 y concluyó en 1240.

Para levantar la catedral, que embellecería la ciudad y colmaría las aspiraciones religiosas de sus habitantes, se requirió de ellos mismos la contribución de dinero y esfuerzo año tras
año, por espacio de casi medio siglo. Éstos recorrían grandes distancias para extraer la roca de las canteras. Animados por sus sacerdotes, hombres, mujeres y niños tiraban de precarios carros cargados de materiales de construcción. Dia tras día realizaban el
fatigoso viaje a las canteras y, cuando de noche interrumpían su trabajo, exhaustos tras el esfuerzo, destinaban su tiempo libre a la confesión y la oración»

THOMAS WOODS, op. cit., 154

*Para el tema, los libros principales son, entre otros, EMILE MÂLE, L’art religieux du X1lè siècle en France, Armand Colin, Paris 1953; RÉGINE PERNOUD, Las grandes épocas del arte occidental, Hachette, Buenos Aires 1954, 280 pp. y, una vez más ALFREDO SÁENZ, La Cristiandad y su cosmovisión, Gladius, Buenos Aires 2007 (en esp. 251-310)

ALEXANDER FRICK, The Rise of the Mediaeval Church, Burt

Religiosos



Tú solo, como Rey de los Cielos y Rey de los reyes, separarás del común de las gentes a estos Misioneros como a otros tantos reyes, para hacerlos más blancos que la nieve sobre el monte Salmón, monte de Dios, monte abundante y fértil, monte fuerte y macizo, monte en el que habita el Señor y habitará hasta el fin.

¿Quién es, Señor, Dios de verdad, este misterioso monte, del que nos dices tantas maravillas, sino María, tu querida Esposa, cuyos cimientos has colocado sobre las cumbres de las más altas montañas?

Dichosos, una y mil veces, los Sacerdotes que de manera tan particular has escogido y predestinado para morar contigo en esta abundante y divina montaña, a fin de que lleguen a ser los reyes de la eternidad, por su desprecio de la tierra y su elevación en Dios; a fin de que se tornen más blancos que la nieve por su unión con María, tu Esposa, toda hermosa, toda pura y toda inmaculada; a fin de que se enriquezcan allí del rocío del cielo y de la fertilidad de la tierra, de todas las bendiciones temporales y eternas de que María está llena.

Desde lo alto de esta montaña, como otros Moisés, lanzarán —por sus ardientes plegarias— dardos contra sus enemigos para derrotarlos o convertirlos.

En esta montaña aprenderán de la boca del mismo Jesucristo, que siempre mora en Ella, la inteligencia de sus ocho bienaventuranzas

En esta montaña de Dios serán transfigurados con El como en el Tabor, morirán con El como en el Calvario, y subirán al Cielo con El como desde el monte de los Olivos

Sal 86 1
Is 2,2;
Miq 4,1
Gén 27,28
Ex 17,8-13
Mt 5,3-11

Infierno

#Todos los que están en el
#infierno, tenían la #esperanza
de #corregirse #más #tarde.

#San #JuanBosco

Oración

Yo te alabaré, oh Señor, entre las naciones, y cantaré himnos a la gloria de tu Nombre