Hijo, ten confianza en mí, y estate firme, porque las palabras, ¿qué son sino palabras? Por el aire vuelan, más en las rocas no hacen mella. Si eres culpable, resuelve gustoso emprender la enmienda. Si la conciencia no te remuerde, resuélvete a sufrir con alegría por Dios. Bien poco es aguantar palabras de cuando enSigue leyendo «Confiemos en Dios cuando murmuren de nosotros»
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Santo Sacrificio de la Misa
Te doy mi cuerpo divino y mi pasión amarga, para que a tu vez, me los ofrezcas como tu bien, Hazme estos dones; yo te los devolveré después; ofrécemelos otra vez y a cada ocasión tu mérito se multiplicará; por que lo que el hombre hace en la tierra, le será centuplicado en la eternidadSigue leyendo «Santo Sacrificio de la Misa»
Contra la vana ciencia del mundo
Hijo, no te fascinen los elegantes y bellos discursos de los hombres, «porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud (1 Corintios 4, 20) Escucha mis palabras que alumbran la inteligencia y abrazan el corazón, mueven a arrepentirse y de varios modos consuelan Dedícate a la mortificación de las pasiones. esoSigue leyendo «Contra la vana ciencia del mundo»
Nuestra Paz no debe depender de la amistad de los demás
Hijo, si pones la paz de tu corazón en alguna persona, es decir, en vivir con ella en armonía de sentimientos, no será durable esa paz, ni libre tu corazón. Pero si te apoyas en la verdad inmortal y eterna, no te entristecerá la separación, ni aun la muerte de tus amigos Yo debo serSigue leyendo «Nuestra Paz no debe depender de la amistad de los demás»
De suyo la creatura no tiene nada bueno, y por consiguiente, no puede enorgullecerse de nada
La verdadera gloria y santa alegría están en gloriarse en ti, no en sí; en alegrarse de tu infinito poder, no de la propia virtud; en no complacerse en criatura alguna sino por ti. Que sea glorificado tu nombre, no el mío; que sean exaltadas tus obras, no las mías; que sea bendito tu nombre,Sigue leyendo «De suyo la creatura no tiene nada bueno, y por consiguiente, no puede enorgullecerse de nada»
Santo Sacrificio de la Misa
es indispensable ofrecerla a Dios, uniendo la intención a la del sacerdote. Esta necesidad dimana de la naturaleza misma de la Misa, puesto que es un sacrificio. En consecuencia, los fieles que se conforman con orar durante su celebración, aunque cumplen con el precepto de la iglesia, no participan de las gracias propias de laSigue leyendo «Santo Sacrificio de la Misa»
De suyo la creatura no tiene nada bueno, y por consiguiente, no puede enorgullecerse de nada
Señor: ¿quién es el hombre para que de él te acuerdes? ¿Quién es el hijo del hombre para que le visites? (Salmo 8,5) ¿Qué ha hecho el hombre para que le des tu gracia? ¿De qué podré quejarme, Señor si me abandonas? ¿Con qué derecho podré reclamar, si no hicieres lo que te pida? LoSigue leyendo «De suyo la creatura no tiene nada bueno, y por consiguiente, no puede enorgullecerse de nada»
Confesión y eucaristía
El sacramento de la Penitencia es el único medio ordinario por el cual se pueden perdonar los pecados graves cometidos después del Bautismo y deben ser confesados por su número y especie (cf. Concilio de Trento, ses. 14, can. 7). Por ley divina el confesor no puede violar el secreto del sacramento de la PenitenciaSigue leyendo «Confesión y eucaristía»
Eucaristía
«Aquella inmolación incruenta con la cual, por medio de las palabras de la consagración, el mismo Cristo se hace presente en estado de víctima sobre el altar, la realiza solo el sacerdote, en cuanto representa la persona de Cristo, y no en cuanto tiene la representación de todos los fieles (…) Que los fieles ofrezcanSigue leyendo «Eucaristía»
Santo sacrificio de la misa
En la Santa Misa se ofrece a la Santísima Trinidad un sacrificio verdadero y propio, y este sacrificio tiene un valor propiciatorio tanto para los hombres que viven en la tierra como para las almas del purgatorio. Es, por lo tanto, errónea la opinión según la cual el Sacrificio de la Misa consistiría simplemente enSigue leyendo «Santo sacrificio de la misa»