El deseo de la felicidad verdadera aparta al hombre del apego desordenado a los bienes de este mundo, y tendrá su plenitud en la visión y la bienaventuranza de Dios “La promesa [de ver a Dios] supera toda felicidad. En la Escritura, ver es poseer. El que ve a Dios obtiene todos los bienes queSigue leyendo «Quiero ver a Dios»
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La pobreza del espíritu
Bienaventurados los pobres en el espíritu (Mt 5, 3). Las bienaventuranzas revelan un orden de felicidad y de gracia, de belleza y de paz. Jesús celebra la alegría de los pobres, a quienes pertenece ya el Reino (Lc 6, 20) «El Verbo llama “pobreza en el Espíritu” a la humildad voluntaria de un espíritu humanoSigue leyendo «La pobreza del espíritu»
La pobreza de corazón
Jesús exhorta a sus discípulos a preferirle a Él respecto a todo y a todos y les propone “renunciar a todos sus bienes” (Lc 14, 33) por Él y por el Evangelio (cf Mc 8, 35). Poco antes de su pasión les mostró como ejemplo la pobre viuda de Jerusalén que, de su indigencia, dioSigue leyendo «La pobreza de corazón»
ANGELUS
El Ángel del Señor lo anunció a María.Y concibió por obra del Espíritu Santo. Dios te salve, María… Santa María… He aquí la esclava del Señor.Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve, María… Santa María… El Verbo se hizo carne.Y vivió entre nosotros. Dios te salve, María…Santa María… Rogad por nosotros,Santa Madre deSigue leyendo «ANGELUS»
La envidia
representa una de las formas de la tristeza y, por tanto, un rechazo de la caridad; el bautizado debe luchar contra ella mediante la benevolencia. La envidia procede con frecuencia del orgullo; el bautizado ha de esforzarse por vivir en la humildad: «¿Querríais ver a Dios glorificado por vosotros? Pues bien, alegraos del progreso deSigue leyendo «La envidia»
Envidia
El décimo mandamiento exige que se destierre del corazón humano la envidia. Cuando el profeta Natán quiso estimular el arrepentimiento del rey David, le contó la historia del pobre que sólo poseía una oveja, a la que trataba como una hija, y del rico que, a pesar de sus numerosos rebaños, envidiaba al primero ySigue leyendo «Envidia»
La inevitable pregunta
«No conozco ningún alfarero –dijo la olla–. Nací por mí misma y soy eterna». «Pobre loca. Se le ha subido el barro a la cabeza». Así reflejaba Franz Binhack en su obra Topfer und Topf, con cierto toque de humor, lo ridículo que resulta esa actitud de cerrar los ojos ante la inevitable pregunta sobreSigue leyendo «La inevitable pregunta»
Sobre el décimo mandamiento
No se quebranta este mandamiento deseando obtener cosas que pertenecen al prójimo siempre que sea por medios justos. La catequesis tradicional señala con realismo “quiénes son los que más deben luchar contra sus codicias pecaminosas” y a los que, por tanto, es preciso “exhortar más a observar este precepto”: «Hay comerciantes que desean la escasezSigue leyendo «Sobre el décimo mandamiento»
AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO
Décimo mantenimiento de la ley del Dios AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO No codiciarás nada que sea de tu prójimo» (Ex 20, 17) No desearás su casa, su campo, su siervo o su sierva, su buey o su asno: nada que sea de tu prójimo (Dt 5, 21) «Donde esté tu tesoro,Sigue leyendo «AMARÁS A TU PRÓJIMO COMO A TI MISMO»
Templanza
No te creas más de lo que eres. Más bien acepta que es mucho lo que ignoras todavía No te inmagines que sabes y vales más que los demás. Recuerda que hay muchos que saben muchísimo más que tú, y que son más especializados en conocer la Ley de Dios No os estiméis en másSigue leyendo «Templanza»