Toda comunidad humana necesita una autoridad que la rija (cf León XIII, Carta enc. Diuturnum illud; Carta enc. Inmortale Dei). Esta tiene su fundamento en la naturaleza humana. Es necesaria para la unidad de la sociedad. Su misión consiste en asegurar en cuanto sea posible el bien común de la sociedad
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Autoridad
Una sociedad bien ordenada y fecunda requiere gobernantes, investidos de legítima autoridad, que defiendan las instituciones y consagren, en la medida suficiente, su actividad y sus desvelos al provecho común del país” (PT 46).Se llama “autoridad” la cualidad en virtud de la cual personas o instituciones dan leyes y órdenes a los hombres y esperanSigue leyendo «Autoridad»
¿Soluciones?
Donde el pecado pervierte el clima social es preciso apelar a la conversión de los corazones y a la gracia de Dios. La caridad empuja a reformas justas. No hay solución a la cuestión social fuera del Evangelio.
La realidad
La existencia de la realidad objetiva De acuerdo con este dogma (filosófico) existe una realidad objetiva independientemente de nuestra subjetividad o, para decirlo de otro modo, “existe una realidad externa a nuestra mente”. Y en efecto: la realidad existe. Esta verdad se nos auto-impone. No podemos probarla ni refutarla. Querer probarla sería tanto como intentarSigue leyendo «La realidad»
Prudencia
La prudencia es la virtud que dispone la razón práctica a discernir en toda circunstancia nuestro verdadero bien y a elegir los medios rectos para realizarlo “El hombre cauto medita sus pasos” (Pr 14, 15) “Sed sensatos y sobrios para daros a la oración” (1 P 4, 7). La prudencia es la “regla recta deSigue leyendo «Prudencia»
En la formación de la conciencia
la Palabra de Dios es la luz de nuestro caminar; es preciso que la asimilemos en la fe y la oración, y la pongamos en práctica. Es preciso también que examinemos nuestra conciencia atendiendo a la cruz del Señor. Estamos asistidos por los dones del Espíritu Santo, ayudados por el testimonio o los consejos deSigue leyendo «En la formación de la conciencia»
A la altura de las circunstancias
Las circunstancias, comprendidas en ellas las consecuencias, son los elementos secundarios de un acto moral. Contribuyen a agravar o a disminuir la bondad o la malicia moral de los actos humanos (por ejemplo, la cantidad de dinero robado). Pueden también atenuar o aumentar la responsabilidad del que obra (como actuar por miedo a la muerte).Sigue leyendo «A la altura de las circunstancias»
Bien
En la medida en que el hombre hace más el bien, se va haciendo también más libre. No hay verdadera libertad sino en el servicio del bien y de la justicia. La elección de la desobediencia y del mal es un abuso de la libertad y conduce a la esclavitud del pecado (cf Rm 6,Sigue leyendo «Bien»
Bien y Mal
Hasta que no llega a encontrarse definitivamente con su bien último que es Dios, la libertad implica la posibilidad de elegir entre el bien y el mal, y por tanto, de crecer en perfección o de flaquear y pecar. La libertad caracteriza los actos propiamente humanos. Se convierte en fuente de alabanza o de reproche,Sigue leyendo «Bien y Mal»
La Iglesia es católica
Esa universalidad, no contradice en absoluto, la unidad de la iglesia. El cuerpo místico de Cristo, su iglesia, es reconocible en características concretas: la fraternidad, la enseñanza de los apóstoles, la fracción del pan y la oración, (Hechos 2, 42). Así es vista en donde quiera que estemos La Iglesia Católica más pequeña del mundoSigue leyendo «La Iglesia es católica»