de Cristo es en nosotros la fuente de todos nuestros méritos ante Dios. La gracia, uniéndonos a Cristo con un amor activo, asegura el carácter sobrenatural de nuestros actos y, por consiguiente, su mérito tanto ante Dios como ante los hombres.
Los santos han tenido siempre una conciencia viva de que sus méritos eran pura gracia «Tras el destierro en la tierra espero gozar de ti en la Patria, pero no quiero amontonar méritos para el Cielo, quiero trabajar sólo por vuestro amor En el atardecer de esta vida compareceré ante ti con las manos vacías, Señor, porque no te pido que cuentes mis obras. Todas nuestras justicias tienen manchas a tus ojos. Por eso, quiero revestirme de tu propia Justicia y recibir de tu Amor la posesión eterna de ti mismo» (Santa Teresa del Niño Jesús, Acte d’offrande á l’Amour miséricordieux: Récréations pieuses-Priéres).
Aleluya, aleluya, aleluya. Nuestro Salvador Jesucristo destruyó la muerte y sacó a la luz la vida. por medio del Evangelio. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Mc 3, 22-30.
Satanás está perdido.
Lectura del santo Evangelio según san Marcos
EN aquel tiempo, los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: «Tiene dentro a Belzebú y expulsa a los demonios con el poder del jefe de los demonios». Él los invitó a acercarse y les hablaba en parábolas: «¿Cómo va a echar Satanás a Satanás? Un reino dividido internamente no puede subsistir; una familia dividida no puede subsistir. Si Satanás se rebela contra sí mismo, para hacerse la guerra, no puede subsistir, está perdido. Nadie puede meterse en casa de un hombre forzudo para arramblar con su ajuar, si primero no lo ata; entonces podrá arramblar con la casa. En verdad os digo, todo se les podrá perdonar a los hombres: los pecados y cualquier blasfemia que digan; pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre». Se refería a los que decían que tenía dentro un espíritu inmundo.
tiene unas leyes de crecimiento; éste pasa por grados marcados por la imperfección y, muy a menudo, por el pecado. “Pero el hombre, llamado a vivir responsablemente el designio sabio y amoroso de Dios, es un ser histórico que se construye día a día con sus opciones numerosas y libres; por esto él conoce, ama y realiza el bien moral según las diversas etapas de crecimiento” (FC 34).La castidad representa una tarea eminentemente personal; implica también un esfuerzo cultural, pues “el desarrollo de la persona humana y el crecimiento de la sociedad misma están mutuamente condicionados” (GS 25). La castidad supone el respeto de los derechos de la persona, en particular, el de recibir una información y una educación que respeten las dimensiones morales y espirituales de la vida humana.La castidad es una virtud moral. Es también un don de Dios, una gracia, un fruto del trabajo espiritual (cf Ga 5, 22). El Espíritu Santo concede, al que ha sido regenerado por el agua del bautismo, imitar la pureza de Cristo (cf 1 Jn 3, 3)
Como terapista frecuentemente me piden que explique por qué los depresión y ansiedad son tan comunes en los adolecentes, una de las explicacion es está, y es la que menos importancia le dan, es el interés decadente en la religión, este giro cultural ya te demostrado que es desastroso para millones de personas jóvenes vulnerables, en el estudio del 2018 en el American Journal of Epidemiology, examinó como el ser criado en una familia con creencias religiosas o espirituales tenían un efecto positivo en la salud mental, la Universidad de Harvard, han examinado la participación religiosa en un estudio longitudinal de aproximadamente de 5000 personas, con elementos de control socio demográficos característicos relacionados a la salud maternal en niños, afirman participar que participar en servicios religiosos una ves por semana califican mucho más alto en bienestar psicológico y en riesgos bastante más bajos de enfermedad mental, los participación religiosa semanal está también asociado con niveles más altos de voluntariado un mejor sentido de misión curiosidad de perdonar y probabilidades más bajas de uso de drogas o iniciación sexual temprana. En Estados Unidos se ha visto un descenso del 20% de servicios religiosos, recuerdo a una entrevista Gallup a comienzos del 2019.
Él no creer en nada es un cultivo perfecto para la ansiedad y la depresión, y la idea de ser «realistas» está completamente exagerado. La creencia en Dios, en una figura que nos vida y nos protege, en la que podemos confiar en tiempos difíciles, es una de las mejores formas de apoyo para niños que estás creciendo en un mundo pesimista.
Frecuentemente los padres ateos me preguntan: ¿como le hablo a mi hijo sobre la muerte si yo no creo en Dios ni tampoco en el cielo? Mi respuesta es simple y siempre la misma: MIENTE
La creencia en del cielo y Dios los ayuda a poder comprender los aspectos complejos de la vida, y esto es especialmente importante, en una eres de familias desintegradas, de padres distraidos, violentos, con predicciones del futuro como el calentamiento global, visiones completamente pesimistas. Dale profundamente la imaginación en los niños, disminuye el papel fundamental y su habilidad para lidiar con estos desafíos, si a este niño, simplemente no se les enseña está realidad, y no se les da la oportunidad, de conocer a un ser que le ama y le protege.
Él no creer en Dios mutila la capacidad de imaginar, le hace la vida miserable, los niños nacen con un fuerte deseo de trascendencia, crecerían de forma menos riesgosa: de suicidio, promiscuidad, uso de alcohol y otras drogas, depresión.
algunos fragmentos de Ericka Komisar (judía no prácticante, no religiosa) Psicoanálista pedriatrica
Puesto que la iniciativa en el orden de la gracia pertenece a Dios, nadie puede merecer la gracia primera, en el inicio de la conversión, del perdón y de la justificación. Bajo la moción del Espíritu Santo y de la caridad, podemos después merecer en favor nuestro y de los demás gracias útiles para nuestra santificación, para el crecimiento de la gracia y de la caridad, y para la obtención de la vida eterna. Los mismos bienes temporales, como la salud, la amistad, pueden ser merecidos según la sabiduría de Dios. Estas gracias y bienes son objeto de la oración cristiana, la cual provee a nuestra necesidad de la gracia para las acciones meritorias.
Dios todopoderoso y eterno, ayúdanos a llevar una vida según tu voluntad, para que podamos dar en abundancia frutos de buenas obras en nombre de tu Hijo predilecto. Él, que vive y reina contigo
Jesús proclamaba el evangelio del reino, y curaba toda dolencia del pueblo. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO Mt 4,12-23.
Se estableció en Cafarnaún, para que se cumpliera lo dicho por Isaías.
Lectura del santo Evangelio según san Mateo.
AL enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret se estableció en Cafarnaún, junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí, para que se cumpliera lo dicho por medio del profeta Isaías: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló». Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Convertíos,porque está cerca el reino de los cielos». Paseando junto al mar de Galilea vio a dos hermanos, a Simón, llamado Pedro, y a Andrés, que estaban echando la red en el mar, pues eran pescadores. Les dijo: «Venid en pos de mí y os haré pescadores de hombres». Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y pasando adelante vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, su hermano, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre, y los llamó. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Jesús recorría toda Galilea enseñando en sus sinagogas, proclamando el evangelio del reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.
La adopción filial, haciéndonos partícipes por la gracia de la naturaleza divina, puede conferirnos, según la justicia gratuita de Dios, un verdadero mérito. Se trata de un derecho por gracia, el pleno derecho del amor, que nos hace “coherederos” de Cristo y dignos de obtener la herencia prometida de la vida eterna (cf Concilio de Trento: DS 1546). Los méritos de nuestras buenas obras son dones de la bondad divina (cf Concilio de Trento: DS 1548) “La gracia ha precedido; ahora se da lo que es debido [] Los méritos son dones de Dios” (San Agustín, Sermo 298, 4-5).