-iSe sabe cuántos sacerdotes han abandonado su sacerdocio durante los años 1960?



– En toda la Iglesia, entre 1962 y 1972, 21,320 sacerdotes fueron reducidos al estado laico. No están comprendidos en este número los que han tenido negligencia para pedir su reducción oficial al estado laico. Entre 1967 y 1974 de treinta a cuarenta mil sacerdotes abandonaron su vocación
Estos hechos catastróficos pueden apenas ser comparados con los acontecimientos que han acompañado a la susodicha Reforma» protestante del siglo XVI

CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA
Por el Padre Matthias Gaudron

¿Jesus nació en Belén?



También se han levantado objeciones respecto del lugar de nacimiento de Jesús. Mateo y Lucas explícitamente lo fijan en Belén (cfr. Mateo 2: 1, Lucas 2: 4,7) y Juan lo hace de modo implícito cuando refiere que en una discusión sobre la identidad de Jesús se aduce la objeción «: No dice la Escritura que del linaje de David y de la aldea de Belén, de donde era David, ha de venir el Cristo?» (Juan 7: 42). Si Juan registra eso es porque él y sus lectores cristianos saben que Jesús nació en Belén, de modo que utiliza las afirmaciones de sus críticos para probar que Jesús es el Mesías, conforme a lo que hace en otras partes
de su Evangelio (cfr. Juan 4: 12, 6: 42).

No obstante, judíos y escépticos sostienen que el nacimiento en Belén es un invento
de los evangelistas para hacer parecer que Jesús es el Mesías. Sin embargo, además de que sería sumamente raro que los autores de los Evangelios inventen cosas que ellos saben que son mentira en un contexto en que los pueden matar por ello, la evidencia
arqueológica específica del nacimiento de Jesús en Belén fue reconocida incluso por los no cristianos, conforme reporta Orígenes cuando dice que «en Belén se muestra la cueva en que nació [Jesús] y, dentro de la cueva, el pesebre en que fue reclinado y envuelto en pañales. Y lo que en aquellos lugares se muestra es famoso aun entre gentes ajenas a
la fe. ‘ En esta cueva -se dice- nació aquel Jesús a quien admiran y adoran los cristianos»

Elocuente muestra de ello es que tras la expulsión de los judíos, Roma transformara esta cueva en un lugar de culto a Tammuz- Adonis, queriendo con ello borrar la memoria cultural de los cristianos que, de este modo, reconocía. Así que todo apunta a que Jesús, el Mesías, nació en Belén cumpliendo lo profetizado en Miqueas 5: 2. No obstante,
los escépticos insisten en que se trata de un fraude pues en Lucas 2: 1- 7 se dice que hubo un censo universal siendo Quirino gobernador de Siria y que por ello José tuvo que trasladarse a Belén con María a punto de dar a luz. Pero -alegan los críticos- resulta que Quirino recién fue gobernador de Siriael 6 d.C. y que es inverosímil que fuera necesario que José haga ese viaje.

Sin embargo, como actualmente ya discuten los historiadores y como parece referirse en una inscripción en latín descubierta en 1764,Quirino pudo ser gobernador de Siria en dos ocasiones, siendo la primera entre el 12 y el 2 a.C. (42). En cuanto al viaje de José, tampoco es que resulte inverosímil como se pretende, pues él era de «la casa de David», quien a su vez era de Belén (cfr. Lucas 2: 4), y en los censos romanos era necesario
que las personas fueran all donde poseyeran tierras para efectos de recaudación tal como se explicita en un antiguo edicto del prefecto romano C. Vibius Maximus en el 104 d.C. donde selice era «necesario notificar a todos aquellos que por alguna causa estén lejos de sus divisiones administrativas para que regresen»

Orígenes, Contra Celso, Lib. I, cap. 51

Joseph Ratzinger, La Infancia de Jesús, Ed. Planeta, Barcelona, 201 2, p. 43

Norman Geisler and Thomas Howe, When Critics Ask, Victor Books, Wheaton 1992, Luke 2:2 – solution

Michael Brown, Answering Jewish Objections to Jesus, Baker Books, Grand Rapids, 2007, vol. 4, obj. 5.6.

Santidad y la piadosa comunión



Evangelio según san Mateo, 6: 1 1-1 1 El pan nuestro que excede toda sustancia, dánosle hoy». (v. 11)

Los santos piden al Señor la perseverancia, cuando piden que no sean separados del Cuerpo de Cristo, sino que perseveren en aquella santidad y no cometan pecado alguno

San Agustín, de dono perseverantiae, 4

Un político SantoSan Luis, rey de Francia y las Cruzadas



entre los políticos hubo santos, aunque no se crea… Modelo entre.modelos admirables, san Luis Rey ejerció el gobierno de un modo completo, personal y absoluto con el único fin con que es lícito hacerlo: buscando el bien común. Sin favoritismos y en contra de ellos, pero a favor de los reales necesitados, a quienes socorrió con sencillez de padre. Ejemplo de gobernante santo, tanto castigaba a los blasfemos como impartía justicia públicamente
escuchaba personalmente las quejas de su grey y reparaba con equidad la situación del débil y del desposeído, acabando con los abusos de los arrendadores o con los maltratos de los recaudadores y usureros. Era para sus súbditos un consuelo y un jefe misericordioso. Un bien para el alma y para los cuerpos.

Nadie parece haberlo aventajado en el cuidado de las finanzas y en la administración de la hacienda, al punto que había pasado muchos años de su muerte y la población humilde seguia reclamando «las monedas de san Luis». Maestro de la caridad y de la piedad, tan
pronto repartía libros y donaba bibliotecas, como entregaba limosnas y víveres. Tan seguro de sí en la expulsión de los perjuros y en la asistencia a los menesterosos. Tan grande con
el yelmo y la corona real, o con el hábito de peregrino cuidando leprosos calladamente. Tan brioso en la formulación de los artículos del Credo y rienda en mano, al frente de sus tropas
implacables. El hombre que enseñaba a su hijo Felipe a no ser tolerante con los sembradores de sacrilegios y que no ahorraba el hierro para mantenerlos a raya y con merecidos castigos. El primero en avanzar en tiempos de pelea y el primero en la paz,
visitando ciegos y desvalidos. Primero en la vigilancia moral y espiritual de sus subordinados, primero en el amor y en el desprendimiento, y asimismo primero en imponerse penitencias y mortificaciones severas (todavía hoy se conserva en el museo
de Notre Dame de París, la camisa ensangrentada que utilizaba a disciplinarse duramente).

Su figura ascética y caballeresca sigue siendo admirada por el mundo entero

Semejante hombre no podía dejar de ser Cruzado. Por eso no le importó estar enfermo y haber sido dado por muerto a causa de sus graves dolencias. La campaña de Poitou y Saintonge lo había regresado envuelto en fiebres y en dolores fatales. Fueron días largos y tensos en los cuales se lloró por su partida y en los que se creyó en su definitivo final terreno. Quedó quieto y mudo sobre su lecho, envuelto en oraciones y en amargas
expectativas. Pero bastó que recuperara el aliento y la palabra para que ordenara al Obispo de París que lo invistiese Cruzado, «Señor Obispo»-le habló- «os ruego ponerme en la espalda la cruz del viaje de ultramar» No hubo ruego ni prevención humana que lo hiciera desistir de su propósito. Su vida era lo menos reservado que poseía, y estaba consagrada por entero a la gloria del Redentor.

Tomó la cruz, agradeció profundamente al Creador, y besándola dijo simplemente: «Ahora sí estoy curado». Ordenó las cuestiones internas de su reino, tomó todas las precauciones prácticas y se puso en camino. Ningún detalle quedó fuera de su atención épica: fundar un puerto de embarque o almacenar forrajes, alistar pontoneros o planificar obras de compleja ingeniería, recorrer terraplenes y edificar galerías para el resguardo de la tropa: pero precisamente porque era un santo y las preocupaciones terrenas tenían su sitio, una vez satisfechas, armó espiritualmente a sus hombres con una mística fervorosa y
ardiente, Gracias a ella pudieron resistir las peores adversidades y ejecutar las más nobles hazañas. Como el Conde Pedro de Bretaña y sus compañeros de prisión que prefirieron el martirio a una libertad indigna. Como Villain de Verfey y Guy de Dammartin que enemistados personalmente se perdonaron en vísperas de lucha porque no podíian combatir faltos de caridad.

Jinete diestro, tumbando enemigos a su paso, ballesta y lanza en mano en medio del agua, cuando le tocó pelear all arrojado desde una nave, tal como lo cuenta Juan de Beaumont; arengando a sus guerreros con voces encendidas, como en las puertas de Damiette, enarbolando el estandarte de la flor de lis entre el estruendo de los timbales y los gritos de la lucha, magistralmente entero ante las exigencias del Sultán cuyas presiones no lo arredraron ni lo rindieron sus amenazas, firme en el cautiverio y en el trono, leal a la palabra empeñada aun a costa de sus privados intereses y despojado de toda vanidad, sin
perder jamás el señorío, como parece recreárnoslo el pórtico de la Catedral de Reims en el famoso retablo de ‘La Comunión del Caballero». Su discurso a los combatientes a la vista de las riberas de Damiette es un retrato acabado de su estatura religiosa y guerrera, una clase magistral de la doctrina de las dos espadas, un canto al sentido cristiano de la lucha: «Mis fieles amigos: seremos invencibles si permanecemos inseparables en nuestra caridad, No ha sido sin el permiso de Dios que hemos arribado tan pronto aquí. Abordemos esta tierra, cualquiera que sea, y ocupémosla decididamente.. Todo está por nosotros, cualquier cosa que nos ocurra. Si somos vencidos, subiremos al cielo como mártires; si por el contrario triunfamos la gloria del Señor se celebrará con ello, y la de toda Francia o más aun la de toda la Cristiandad, será por ello más grande. Dios, que todo lo prevé, no me ha incitado a esto en vano. Esta es su causa, combatimos por Jesucristo y Él triunfará con nosotros; y esto dará gloria, honor y bendición no a nosotros sino a Su Nombre». No conforme con sus campañas el Santo Rey organizó una segunda cruzada con el propósito
de completar y mejorar la primera. Su salud ya declinaba irremisiblemente. El Papa Clemente IV vaciló antes de darle su consentimiento, pero entendió al fn, seguramente, que no era aquel un hombre que pudiera contener su celo apostólico Por falta de plenitud corporal, Otra vez las banderas, los estandartes y las lanzas. Otra vez las cabalgaduras y la Cruz en alto. Otra vez el esfuerzo, el sacrificio y la lucha. Hasta que ya no pudo levantarse sino con la mirada y con el alma. Su tienda de agonizante semejaba una capilla. La misa y los diarios oficios litúrgicos se celebraban en ella, y un crucifijo se enarbolaba al final de su lecho, que el caballero bendecía y besaba con unción. Seguía las letanías, aun musitándolas por la debilidad de su voz, y no quería dejar de arrodillarse para recibir la Sagrada Forma., «Iremos a Jerusalén», le oyó decir su confesor Geoffroi de Beaulieu, poco antes de morir. Y no se equivocaba. La Jerusalén Celestial lo aguardaba gozosa, y hacia ella partió al fin repitiendo las palabras del Salmista: «Entraré en vuestra casa, adoraré a vuestro templo y confesaré vuestro nombre». Era el comienzo de su
mejor Cruzada

MARIUS SEPET, San Luis, rey de Francia, Excelsa, Buenos Aires 1946

HENRY BORDEAUX, San Luis, Rey de Francia, Espasa Calpe, Buenos Aires 1951

Camisa de San Luis, ensangrentada y sin una manga, en Notre dame

Oración

Me llegaré al altar de Dios.
Al Dios que es la alegría de mi juventud

Evangelio

San Juan 1:9-28
La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viniendo a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unigénito, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.» Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, él lo ha contado. Y este fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: «¿Quién eres tú?» Él confesó, y no negó; confesó: «Yo no soy el Cristo.» Y le preguntaron: «¿Qué pues?; ¿Eres tú Elías?» Él dijo: «No lo soy».» – «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No.» Entonces le dijeron: «¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué dices de ti mismo?» Dijo él: «Yo soy la voz del que clama en el desierto: Rectificad el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías». Habían sido enviados por los fariseos. Y le preguntaron: «¿Por qué, pues, bautizas, si no eres tú el Cristo ni Elías ni el profeta?» Juan les respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de vosotros está uno a quien no conocéis que viene detrás de mí, a quien yo no soy digno de desatarle la correa de su sandalia.» Esto ocurrió en Bethabara, al otro lado del Jordán, donde estaba Juan bautizando.

Palabra del Señor

San Bernardo de claraval y las Cruzadas



dejo su sello imborrable de esta gloriosa época; se trata de dos la figura «arquetípicas» del buen combate que requiere tanto el filo del verbo como el de la espada. Me refero a san Bernardo de Claraval

San Bernardo fue un predicador eximio un e iluminado. Tenía el don de alumbrar y de conmover con su verbo, de proferir sentencias que fueran a la vez como flechas filosas para los impios y como agua mansa para los corazones leales. Ni en celo ni en sabiduría podía equiparársele. Fue así que al soplo de su voz se obraban prodigios y auténticos milagros.

Tullidos que recobraban su andar y ciegos o mudos que al fin veían y podían comunicarse., Pecadores que se enmendaban y ejércitos enteros que se izaban resueltos sobre el horizonte de la Cristiandad; como ocurrió en Vézelay en la Pascua del 1146 donde, al igual que en Clermont, no alcanzaron las telas rojas para hacer la «cruz de las Cruzadas» y tuvo el santo que partir su propio hábito monacal. Cuentan que al paso de san Bernardo por las ciudades en donde predicaba las Cruzadas,las madres escondían a sus hijos y esposos para que éstos no dejasen todo y se embarcasen en la lucha por Cristo.Es que esta lucha era para el santo reformador de los benedictinos un ensanchamiento del Reino de Cristo, la realización de la unidad de las naciones bajo el signo de la Verdad, la espiritualización del poder político y la única guerra justa que daba razón de ser a las corporaciones militares, «Cuanto más inferiores en la pelea»-le escribe a Eugenio IIl- «tanto más superiores se hicieron en la fe». Amaba la soledad, el silencio y la vida contemplativa pero Dios le pedía
la acción; gracias a la disciplina monástica v a la mortificación que la carne impone, se encendía en el celo de la predicación y la palabra de su boca era para los oídos más dulce que la miel en los labios, al punto que se le llamó el Doctor Melifluo. Se le arremolinaban para oírlo, convencido el gentio del honor y del deber de creer y de pelear. Monje y caballero, poeta y profeta taumaturgo y moralista, san Bernardo no dejó sitio por visitar: Colonia, Aquisgrán, Maestricht, Lieja, Mons, Flandes o Maguncia, eran algunos de los púlpitos que escucharon su voz. Multitudes en procesión salían a su encuentro. «Los enemigos de la Cruz-decía- han levantado su blasfemo estandarte y devastado con el fuego la Tierra Santa,la Tierra Prometida… Ceñíos virilmente la armadura y empuñad la
espada triunfadora». Pero conocía asimismo el valor superador de la Fe y de la Esperanza, y el valor inmenso de la plegaria, por eso, tanto al Santo Padre como a los creyentes comunes no cesaba de instarlos a la vida de oración como el prólogo de la acción. Entonces sí, como se lo reclamó al Papa, «urge ya el tiempo de obrar, iobra pues! Ha llegado el tiempo de la poda, si antes meditaste. Si has movido el corazón, se ha de mover
también la mano. Domarás los lobos, pero no dominarás las ovejas… Fuertes en las luchas, no apoltronados entre sedas»

Contemplación y acción, adoración al Señor y pelea por Él; todo ha de saber hacer el buen cruzado. Llevar el manto o la cogulla monacal, cargar el crucifijo y el hierro macizo, montar a caballo e hincarse de rodillas, batirse en las moradas interiores y asaltar murallas de sarracenos. Y tener por Suprema Dama en esta vida caballeresca, a María Santísima, a la que san Bernardo, como buen cisterciense, amaba en la sublime austeridad de su recinto espiritual

*Sobre la vasta literatura acerca de san Bernardo, recomiendo la siguiente: JUAN CARLOS RUTA, Monje y Caballero, Fundación Instituto de Teología, La Plata 1990; J. LUDDY AILBE, San Bernardo, Rialp, Madrid 1963; Obras Completas de San Bernardo, BAC, Madrid 1953-55; Obra Mariana de San Bernardo, Teotocos, Buenos Aires 1947 y F. M. RAYMOND, La familia que alcanzó a Cristo, Difusión, Buenos Aires 1945.

Online vrs offline



Hace tiempo ya que este imperativo se ha desplazado desde la vida online a la vida offline. O quizás sea más preciso decir que hace tiempo que las tecnologías digitales han puesto online lo que antes era vida offline, Si en un principio el imperativo extractor operaba reducidamente sobre la actividad que se desarrollaba en una computadora o en un buscador como Google, rápidamente ese imperativo reclamará la extracción ubicua de datos, sobre una cantidad de actividades y situaciones cotidianas que se extienden por doquier.De hecho, el propio Eric Schmidt (ex director ejecutivo de Google), en su exposición
en el Foro Económico Mundial del 2015, vaticinó que pronto habrá tantos dispositivos, tantos sensores, tantas cosas que llevaremos puestas, tantas cosas con las que interactuaremos, que ni las percibiremos. Formarán parte de nuestra presencia en todo momento,

Así, la mediación técnica del mundo se va volviendo transparente; la habituación tecnológica conduce al olvido de la mediación, y el mundo se vuelve un mundo-siempre-mediado. Esta borradura de las fronteras entre lo que al principio podía distinguirse claramente como lo online y lo offline conlleva un efecto desdiferenciador de los sistemas económico y cultural. Ello es así en la medida en que la vida
como tal, incluidas sus dimensiones psicológicas y culturales, es traducida a datos, que corren a toda velocidad por los circuitos económicos de las tecnologías digitales. <La vida es el valor>, dice el eslogan de la empresa EmoShape, que vende tecnologia capaz
de lograr <un reconocimiento automático de emociones de muy alto rendimiento>.

<Le ofrecemos una visión de 360 grados sobre sus clientes>, es a su vez el eslogan de Acxiom, que maneja datos de más de 300 millones de norteamericanos.

En qué sentido, pues, la cultura podría reclamar sus contornos propios, otrora pretendidamente claros y la autonomía que alguna vez demandó el modernismo? El

Han, Psicopolítica, pp. 86 y 98

Christina Medici Scolaro, <Why Google’s Eric Schmidt says the Internet will disappear»>, CNBC (23 enero 2015), https://www.cnbc.com/2015/01/23/why-googles-eric
-schmidt-says-the-internet-will-disappear.html. 494. Sitio web
oficial de EmoShape, https://emoshape.com/

La crisis en la Iglesia



Hay actualmente una crisis en la Iglesia?
Habría que taparse los ojos para no ver que la lglesia católica atraviesa una crisis grave. Se esperaba durante los años 1960, en la época del Concilio Vaticano Il, una nueva primavera para la Iglesia, pero sucedió todo lo contrario. Miles de sacerdotes han abandonado su sacerdocio, miles
de religiosos y de religiosas han retornado a la vida secular. En Europa y en América del Norte, las vocaciones son muy raras y ya no se puede contar el número de seminarios, de conventos y de casas religiosas que han tenido párroco y las
cerrar. Muchas que permanecen sin parroquias congregaciones religiosas deben abandonar escuelas, hospitales y casas de ancianos. «Por alguna fisura, el humo de Satán se ha introducido en el templo de Dios», tal fue el lamento del papa Paulo VI el 29 de junio de 1972

CATECISMO CATOLICO DE LA CRISIS EN LA IGLESIA
Por el Padre Matthias Gaudron

Oración

Iniciamos, En el nombre del Padre, del Hijo, ✠ y del Espíritu Santo. Amén