Misantropia de la onu



Estas notas son el fruto de casi diez años de seguimiento de los documentos de las Nācįønės Vnįdas. Con un reducido, eficaz y sacrificado grupo de colaboradores, comprometidos sólo por su fidelidad al Evangelio de la Vida. Hemos clasificado y analizado 3.103 documentos oficiales de la ØÑŪ y sus agencias, y 4.482 documentos elaborados por reparticiones de las Naciones Unidas en conjunto con la Organizaciones No-Gubernamentales (O.NG’s)

En la encíclica, Octogesima adveniens (1971), al enunciar los nuevos problemas sociales, se refiere al «aumento demográfico continuo» e insiste en la educación y en la creación de nuevas fuentes de trabajo como solución al problema. En el n. 18, denuncia que «es inquietante comprobar en este campo una especie de fatalismo que se apodera incluso de los responsables. Este sentimiento conduce a veces a las soluciones malthusianas aguijoneadas por la propaganda activa en favor de la anticoncepción y del aborto. En esta
situación crítica hay que afirmar, por el contrario, que la familia sin la cual ninguna sociedad puede subsistir, tiene derecho a la asistencia que le asegure las condiciones de sana expansión»

Reitera, además, que el desarrollo y la justicia social son las verdaderas soluciones del problema, Así, Pablo VI en vísperas de la Conferencia de Población de Bucarest, durante el Angelus del 18 de agosto de 1974, dijo que en esa reunión «se jugaba el futuro de la humanidad». Palabras semejantes usó Juan Pablo II, en abril de 1994 3, durante la última conferencia preparatoria para la Conferencia de Población de El Cairo, cuando recomendó a los católicos acudir a San Miguel Arcángel, + con la oración que León XIII había incluido en la liturgia: eso y calificar de diabólicos los intentos de la ØÑŪ en El Cairo, significa lo mismo.

Pablo VI, Enc. Octogesima adveniens, 14-05-7), nn. I y .&.

¿No es injusto castigar un pecado de un momento con una eternidad de suplicios?



No; porque la pena de un crimen no se mide por la duración del acto criminal, sino por la malicia del mismo. ¿Cuánto tiempo se necesita para matar a un hombre? Basta un instante; y sin embargo, la justicia humana condena a muerte al asesino; castigo que es una pena, por decirlo así, eterna, puesto que el culpable es eliminado para siempre de la sociedad (lo mismo con la pena de cadena perpetua).

¿Cuánto tiempo se necesita para provocar un incendio? Un instante. Pues bien, el incendiario es condenado a presidio por tiempo indeterminado, es decir, alejado para siempre de sus conciudadanos y de su familia. No se mide, pues, la duración de la pena, por la duración de la culpa, sino por la gravedad de la misma. Hay que considerar también que el crimen de un momento se ha convertido en crimen eterno. La acción del pecado es pasajera, fugitiva; pero sus efectos duran, y la voluntad perversa del pecador es eterna; porque ha de tenerse presente que sólo son condenados aquellos que mueren en pecado, con el afecto persistente en el mal. Pero como después de la muerte la voluntad no se muda, quedando eternamente mala, se comprende que debe ser eternamente castigada. El hombre que se arranca los ojos queda ciego para siempre.

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

De tu mano Señor



Evangelio según san Mateo, 6: 10- 10 «Venga el tu reino. Hágase.tu voluntad, así en la tierra como en el cielo». (v. 10)

Debe considerarse como dicho para todos lo que dice: «Así en el cielo como en la tierra», esto es, santificado sea tu nombre, así en el cielo como en la tierra, hágase tu voluntad asíen el cielo como en la tierra. Y considera con cuánta precaución habló. No dijo, pues: Padre, santifica tu nombre en nosotros, venga tu reino sobre nosotros, haz tu voluntad en nosotros, ni dijo otra vez: santifiquemos tu nombre, recibamos tu reino, hagamos
tu voluntad, para que no apareciere que esto era obra exclusiva o sólo de Dios o sólo del hombre, y por ello dijo en sentido impersonal: porque así como el hombre no puede obrar bien sin la ayuda de Dios, así Dios no puede hacer bien al hombre cuando el hombre no quiere

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom.
14 D

Imperio del dato



las plataformas son los sistemas de interconexión que brindan distintos servicios digitales a los usuarios mientras explotan sus datos (por ejemplo: Facebook, Amazon, Google, Uber, etc.)

Ahora bien, si el dato es la materia prima, entonces el usuario es la fuente (no el producto, como habitualmente se dice). En esto debe encontrarse una de las razones de la creciente absorción de la vida por las tecnologías digitales. La totalidad de la vida es en potencia proveedora de datos. Pero hay que pasar de la potencia al acto. Para ello, se actualizan constantemente los medios tecnológicos con arreglo a los cuales la vida entera se va registrando en el Big Data gracias a sensores cada vez más minuciosos, y procesando a su vez a través de algoritmos cada vez más sofisticados, que se <entrenan> y, por lo tanto, mejoran, al ritmo de los datos que reciben. La economía del dato se retroalimenta en ciclos virtuosos que parecen no tener límite alguno. Así, la extracción de datos para la previsión y
la orientación o incluso generación y control de conductas, se vuelve imperativo para el sistema económico y su desarrollo

Se han publicado numerosas investigaciones al respecto Cf. Elizabeth Lyons, et al, <Behavior Change Techniques Implemented in Electronic Lifestyle Activity Monitors: A Systematic Content Analysis>, Journal of Medical Internet Research (16 agosto 2014),e192, https://wwwjmir.org/2014/8 /e192/. Cf. Robert Bond et al, <A 6 1-Millon-Person Experiment in Social Influence and Political Mobilization>, Nature, 489, 7415 2012, https://www.nature.com/articles/nature11421.Muchas
otras investigaciones al respecto han sido compiladas en Zuboff,
La era del capitalismo de la vigilancia

Oración

Envió Dios al Ángel Gabriel a Nazaret, ciudad de Galilea, a una Virgen desposada con un varón de la casa de David, llamado José, y el nombre de la Virgen era María

Evangelio

San Mateo 16:13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Palabra del Señor

¿Qué valor tienen las suposiciones ideadas por los incrédulos para suprimir la eternidad del infierno?


Contra la eternidad del infierno no se pueden hacer más que las tres siguientes hipótesis:

1° o el pecador repara sus faltas y se rehabilita;
2° o Dios le perdona sin que se arrepienta;
3° o Dios le aniquila

Estas suposiciones son contrarias a los diversos atributos de Dios y están condenadas por la sana razón.

1° Para explicar lo que sucederá más allá del sepulcro, ciertos incrédulos modernos proponen teorías absurdas. Juan Reynaud (Tierra y Cielo), Luis Figuier (El Mañana de la Muerte) y Flammarión (Pluralidad de los mundos habitados) renuevan el viejo error de la metempsicosis, y suponen que las almas emigran a los astros para purificarse y perfeccionarse cada vez más. Todas estas teorías no pasan de ser afirmaciones gratuitas, ilusiones y quimeras que hacen retroceder la dificultad sin resolverla. ¡Si es posible rehabilitarse después de esta vida, no hay sobre la tierra sanción de la ley divina! ¿Para qué inquietarse en esta vida? ¡Ya nos convertiremos en los astros! Y si, después de varias peregrinaciones sucesivas, el hombre sigue siendo perverso, ¿será condenado a errar eternamente de astro en astro, de planeta en planeta?… Pero en este caso, el hombre no llegaría jamás a su meta, lo que es contrario al sentido común. Por lo demás, si después de la muerte existiera un segundo período de prueba, nada impediría que hubiera un tercero, un cuarto, y así sucesivamente. ¿Adónde llegaríamos? Llegaríamos a esto: que el malvado podría pisotear indefinidamente las leyes de Dios y burlarse de su justicia< Esto no puede ser: la muerte es el fin de la prueba, la eternidad será su término.

2º ¿Puede Dios perdonar al pecador en la vida futura? No; esto es imposible. El perdón no se impone, se otorga y no se concede sino al arrepentimiento. Ahora bien, el réprobo no puede arrepentirse, porque la muerte ha fijado su voluntad en el mal para toda la eternidad. Ya no es libre. El infierno es para él un centro de atracción irresistible, y es tan imposible para el desgraciado elevarse a Dios por un movimiento bueno, como lo es para la piedra elevarse a los aires por sí misma. Las agujas de un reloj cuyo movimiento se detiene, marcarán siempre la misma hora; un alma detenida por la muerte en el mal, seguirá marcando lo mismo por toda la eternidad. Además, el perdón concedido por Dios en la vida futura destruiría toda la eficacia de la sanción de la ley divina. ¿Qué podría detener al hombre en el momento de la tentación, si abrigara alguna esperanza de obtener su perdón en la eternidad? ¡Cuántos perversos se entregarían gustosos a la práctica del mal, si el infierno no fuera eterno! Y si el temor de las penas eternas no sujeta a todos en el sendero del deber, la idea de castigos temporales no ejercería sobre ellos ninguna influencia.

3º ¿Puede Dios aniquilar al culpable? No; Dios no puede aniquilarlo sin ir contra los atributos divinos, y esto por diversos motivos:

1º El aniquilamiento es opuesto a todo el plan de la creación. Dios ha creado al hombre por amor, y le ha creado libre e inmortal; pero quiere que el hombre le glorifique por toda la eternidad. Dios no puede, por mucho que el hombre haya abusado de su libertad, cambiar su plan divino, porque entonces resultaría esclavo de la malicia del pecador. Dios quiere ser glorificado por su criatura y, no podría ser de otra suerte. Es libre el hombre para elegir su felicidad o su desdicha; pero de buen o mal grado, la criatura debe rendir homenaje a la sabiduría de Dios, que es su Señor, o celebrando su gloria en el cielo, o proclamando su justicia en el infierno.
2º Si Dios aniquilara al culpable, su ley carecería de sanción eficaz. Para el pecador el aniquilamiento, lejos de ser un mal, sería un bien. Eso es, precisamente, lo que él pide: sus deseos son gozar de todos los placeres sensibles, y luego morir todo entero, para escapar de Dios y de su justicia; a esta muerte completa, él la llama reposo eterno. El aniquilamiento, pues, no sería una sanción eficaz de la ley moral, puesto que Dios aparecería impotente y sería vencido por el hombre rebelde.
3º Además, el número y la gravedad de las faltas piden que haya grados en la pena, y le sería imposible a Dios aplicar este principio, si no tuviera otra arma que el aniquilamiento para castigar al hombre culpable. El aniquilamiento no tiene grados: pesa de un modo uniforme, pesa indistintamente sobre todos aquellos a quienes castiga, confundiendo todas las vidas criminales en el mismo demérito. Esta monstruosa igualdad destruiría la justicia. Luego, después de esta vida, el pecador ni puede obtener el perdón ni ser aniquilado; debe sufrir un tormento eterno.

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Maltusianismo de las Naciones Unidas



Estas notas son el fruto de casi diez años de seguimiento de los documentos de las Nācįønės Vnįdas. Con un reducido, eficaz y sacrificado grupo de colaboradores, comprometidos sólo por su fidelidad al Evangelio de la Vida. Hemos clasificado y analizado
3.103 documentos oficiales de la ØÑŪ y sus agencias, y 4.482 documentos elaborados por reparticiones de las Naciones Unidas en conjunto con la Organizaciones No-Gubernamentales (O.NG’s)

Poco antes de Estocolmo tuvo gran resonancia el informe del Club de Roma, The Limits to Growth. «Si el actual indice de crecimiento de la población mundial, de la industrialización, de la polución, de la producción alimentaria, y el agotamiento de los recursos permanece invariable -se decía en el informe-, en los próximos cien anos se alcanzará el Imite de crecimiento del planeta’

A este diagnóstico Se le puede agregar el boom publicitario de los escritos de Paul Ehrlich The Population Bomb (1968) y Tbe Population Exblosion (1990) 31. En el primero predijo que entre 1973, 1983 un cuarto de la humanidad moriría de hambre debido al excesivo aumento de población y escasez de recursos. La respuesta por parte de Colin Clark y Alfred Sauvy, entre otros, desacreditaría estas opiniones. Aún así, Ehrlich sigue siendo citado como una autoridad en los documentos de trabajo de las Nācįønės Unidąs. El factor propagandístico jugaría entonces -como juega ahora-, siempre a favor de los alarmismos apocalipticos, que son instrumentos de politicas autoritarias

En el año 1970, Pablo VI, ante la FAO, decía: «Ciertamente, ante las dificultades que hay que superar, existe la gran tentación de usar la autoridad para disminuir el número de los comensales que multiplicar el pan a repartir»

En esos años el magisterio de Pablo VI, va aumentando en gravedad la intensidad de sus palabras

Sanahuja, J.C., El Gran Desafio, cic, pp. 32, 43, 46-47.

Pablo VI, Discurso ante la FAO, 1970.

Ahhh, pero no es un problema de gęnėrø



Para España en particular es el 78%. Fuente: Instituto Nacional de Estadística (página 3). Datos a nivel mundial aquí.

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El süįcidio masculino y la falta de compasión

La curiosa cruzada de Federico II Hohenstaufen



nieto del conocido Federico Barbarroja: se trataba de un curiosísimo personaje, luego de haber sido excomulgado por el Papa, se embarcó en una Cruzada logrando el éxito imprevisto al punto de coronarse a sí mismo en el Santo Sepulcro. En su comitiva, sin embargo, posea un verdadero harén en el que había sobre todo mujeres moras y sus
costumbres era más que reprochables, al punto que sus estrechos lazos de amistad con los musulmanes lo hicieron sospechoso de haberse convertido en secreto al islamismo, acusación no suficientemente fundada, ya que lo que al parecer más apreciaba del Islam no era tanto su doctrina cuanto la voluptuosidad de las costumbres musulmanas. Singular figura la de este Emperador que en pleno siglo XIII preanuncia, como algunos lo han señalado, el estilo de los príncipes del Renacimiento, tal y como lo delinearía Maquiavelo.

En nuestro siglo ciertos historiadores lo han cubierto de elogios, creyendo ver en él al
precursor del «déspota ilustrado», escéptico, tolerante, culto, en resumen, un soberano de ideas «modernas» perdido en el mundo feudal, pero cruzado…

Federico II y su halcón. De su libro De arte venandi cum avibus (El arte de cazar con pájaros). De un manuscrito en Biblioteca Vaticana, Pal. lat 1071, fol. 1), finales del siglo XIII