Voluntad de Mi Padre

No el que me dice: Señor, Señor, es el que entrará en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre Celestial (Mateo 7,21)

Juicio particular



«Cada hombre, después de morir, recibe en su alma inmortal su retribución eterna en un juicio particular que refiere su vida a Cristo, bien a través de una purificación, bien para entrar inmediatamente en la bienaventuranza del cielo, bien para condenarse inmediatamente para siempre.» (Catecismo, 1022).

En la Sagrada Escritura aparece clara la idea de un juicio que afrontará la persona inmediatamente después de su muerte: “el hombre muere una sola vez y luego viene para él el juicio” (Hb 9,27). Inmediatamente después de la muerte, el alma se presentará ante Dios, cara a cara, entonces se abrirán los dos libros: el Evangelio, donde la persona contemplará lo que debió haber hecho durante su vida, y el libro de su vida, donde contemplará lo que en realidad hizo; ambos libros serán comparados. Será un juicio basado en la fe (cf. Jn 3,16) y en el amor: “al atardecer de la vida se nos juzgará en el amor.”[4]

No será Dios quien juzgue a la criatura, pues no vino a condenar sino a salvar, será la propia conciencia la que la salvará o condenará eternamente, pues esta fue una decisión personal que estuvo respaldada por toda una vida (cf. Catecismo, 679)

Pudor



Las formas que reviste el pudor varían de una cultura a otra. Sin embargo, en todas partes constituye la intuición de una dignidad espiritual propia al hombre. Nace con el despertar de la conciencia personal. Educar en el pudor a niños y adolescentes es despertar en ellos el respeto de la persona humana.

Oración

Señor, tú que con piedras vivas y elegidas edificas el templo eterno de tu gloria: acrecienta los dones que el Espíritu ha dado a la Iglesia para que tu pueblo fiel, creciendo como cuerpo de Cristo, llegue a ser la nueva y definitiva Jerusalén. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
He elegido y santificado este templo —dice el Señor—,
para que mi Nombre esté en él eternamente.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Jn 2, 13-22.

Hablaba del templo de su cuerpo.

Lectura del santo Evangelio según san Juan.

SE acercaba la Pascua de los judíos y Jesús subió a Jerusalén. Y encontró en el templo a los vendedores de bueyes, ovejas y palomas, y a los cambistas sentados; y, haciendo un azote de cordeles, los echó a todos del templo, ovejas y bueyes; y a los cambistas les esparció las monedas y les volcó las mesas; y a los que vendían palomas les dijo:
«Quitad esto de aquí: no convirtáis en un mercado la casa de mi Padre».
Sus discípulos se acordaron de lo que está escrito:
«El celo de tu casa me devora».
Entonces intervinieron los judíos y le preguntaron:
«¿Qué signos nos muestras para obrar así?».
Jesús contestó:
«Destruid este templo, y en tres días lo levantaré».
Los judíos replicaron:
«Cuarenta y seis años ha costado construir este templo, ¿y tú lo vas a levantar en tres días?».
Pero él hablaba del templo de su cuerpo. Y cuando resucitó de entre los muertos, los discípulos se acordaron de que lo había dicho, y creyeron a la Escritura y a la palabra que había dicho Jesús.

Palabra del Señor.

El pudor



protege el misterio de las personas y de su amor. Invita a la paciencia y a la moderación en la relación amorosa; exige que se cumplan las condiciones del don y del compromiso definitivo del hombre y de la mujer entre sí. El pudor es modestia; inspira la elección de la vestimenta. Mantiene silencio o reserva donde se adivina el riesgo de una curiosidad malsana; se convierte en discreción

Existe un pudor de los sentimientos como también un pudor del cuerpo. Este pudor rechaza, por ejemplo, los exhibicionismos del cuerpo humano propios de cierta publicidad o las incitaciones de algunos medios de comunicación a hacer pública toda confidencia íntima. El pudor inspira una manera de vivir que permite resistir a las solicitaciones de la moda y a la presión de las ideologías dominantes

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Estad en vela y preparados,
porque a la hora que menos penséis
viene el Hijo del hombre.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mt 23, 1-13.

¡Que llega el esposo, salida su encuentro!

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola:
«Se parecerá el reino de los cielos a diez vírgenes que tomaron sus lámparas y salieron al encuentro del esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran prudentes.
Las necias, al tomar las lámparas, no se proveyeron de aceite; en cambio, las prudentes se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz:
“¡Qué llega el esposo, salid a su encuentro!”.
Entonces se despertaron todas aquellas vírgenes y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las prudentes:
“Dadnos de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas”.
Pero las prudentes contestaron:
“Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis”.
Mientras iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Más tarde llegaron también las otras vírgenes, diciendo:
Señor, señor, ábrenos.
Pero él respondió:
“En verdad os digo que no os conozco”.
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora».

Palabra del Señor.

Oración

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor Dios nuestro. En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo

Santo Sacrificio

En la Antigua Alianza, los israelitas ofrecían sacrificos para expiar sus pecados. Pero ahora el sacrificio de Cristo es sufiente para expiarlo todo. Por su muerte, Él consuma lo que muchos millones de oferentes del mundo antiguo nunca pudieron consumar. Atendamos lo que dice la epístola a los Hebreos: «Porque si la sangre de machos cabríos y toros y la aspersion de la ceniza de una vaca pueden santificar a los impuros para la purificación de la carne, !Cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu Eterno se ofreció a sí mismo como víctima inmaculada a Dios, limpiará de las obras muertas nuestra conciencia para dar culto al Dios vivo. La muerte y resurrección de Cristo establece de «una vez por todas» el sacrificio: «hemos sido santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesús de una vez por todas (Hebreos 10, 10)

Ciencia

La ciencia infla. El espíritu es el que vivifica, Nuestra fe se funda no en sabiduria de los hombres, sino en el poder de Dios (1 Corintios 2)
La multitud de palabras no hace santa al alma ni colma sus anhelos. La vida santa es la que da descanso al espíritu. La conciencia pura produce una gran confianza en Dios.