EL JUICIO



Podemos imaginar que delante de nosotros funciona día y noche, desde el instante en que empezó nuestra vida consciente y racional, una máquina cinematográfica invisible que está filmando nuestra vida interior y exterior. Es inútil cerrar la puerta con llave para quedarnos completamente solos, de nada sirve apagar la luz, pues el “cine de Dios” funciona perfectamente a oscuras.

A la hora de la muerte, en el momento mismo de exhalar el último suspiro, contemplaremos como únicos espectadores, pero bajo la mirada de Dios, la película de toda nuestra existencia terrena: he ahí el juicio particular. Y esa misma película se proyectará públicamente algún día ante la humanidad entera: ha ahí el juicio final

La pureza exige el pudor



Este es parte integrante de la templanza. El pudor preserva la intimidad de la persona. Designa el rechazo a mostrar lo que debe permanecer velado. Está ordenado a la castidad, cuya delicadeza proclama. Ordena las miradas y los gestos en conformidad con la dignidad de las personas y con la relación que existe entre ellas.

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre
para enriquecernos con su pobreza.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Lc 16, 9-15.

Si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera?.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Ganaos amigos con el dinero de iniquidad, para que, cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es fiel en lo poco, también en lo mucho es fiel; el que es injusto en lo poco, también en lo mucho es injusto.
Pues, si no fuisteis fieles en la riqueza injusta, ¿quién os confiará la verdadera? Si no fuisteis fieles en lo ajeno, ¿lo vuestro, quién os lo dará?
Ningún siervo puede servir a dos señores, porque, o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero».
Los fariseos, que eran amigos del dinero, estaban escuchando todo esto y se burlaban de él.
Y les dijo:
«Vosotros os las dais de justos delante de los hombres, pero Dios conoce vuestros corazones, pues lo que es sublime entre los hombres es abominable ante Dios».

Palabra del Señor

Oración

Tus santos, Señor, realizaron un viaje sorprendente, cumpliendo tus órdenes, y los guardaste incólumes en medio del violento oleaje

La muerte



es consecuencia del pecado

La muerte es la paga por el pecado, ésta no se encontraba en el plan de Dios. La Iglesia así nos lo ha enseñado: «Frente a la muerte, el enigma de la condición humana alcanza su cumbre” (GS 18). En un sentido, la muerte corporal es natural, pero por la fe sabemos que realmente es “salario del pecado” (Rom 6, 23;cf. Gén 2, 17)» (Catecismo, 1006). El hombre por naturaleza era mortal, pero Dios le había dado el don de la inmortalidad; este don lo perdió con el pecado.

San Alfonso nos exhorta a que consideremos la muerte para que no nos asuste cuando toque a nuestras puertas: «Imagínate en presencia de una persona que acaba de expirar: mira en aquel cadáver, tendido en su lecho mortuorio, la cabeza inclinada sobre el pecho, esparcido el cabello, todavía bañado con el sudor de la muerte; hundidos los ojos, desencajadas las mejillas, el rostro color ceniza, labios y lengua color de plomo; yerto y pesado el cuerpo…¡tiembla y palidece quien lo ve! Observa como aquel cadáver va poniéndose amarillo, después negro. Aparece en todo el cuerpo una especie de vellón blanquecino y repugnante de donde sale una materia pútrida, viscosa y hedionda que cae por tierra. Nace en tal podredumbre multitud de gusanos que se nutren de la misma carne… y de todo aquel cuerpo no queda más que un fétido esqueleto que con el tiempo se deshace, separándose de los huesos y cayendo del tronco la cabeza»… y continúa el santo preguntando «¿Dónde está pues la hermosura que hoy te agrada? en esta pintura de la muerte, hermano mío, reconócete a ti mismo y ve lo que un día vendrás a ser. Hoy te cubre el oro y la seda, mañana te cubrirá la tierra y la podredumbre. Hoy te cortejan los hombres, mañana te cortejarán los gusanos. ¡Oh, cuán solo y abandonado quedará el cuerpo en la pobre sepultura! ¿Por qué sirves tanto a la carne que ha de servir de alimento a los gusanos?»[3]

Frente al tema de la muerte siempre debemos recordar que con absoluta seguridad moriremos, y aunque la miremos a lo lejos, llegará; no sabemos cómo ni cuándo ni dónde moriremos, pero sí sabemos que morir mal es un error irreparable: Cualquier otro error tiene solución… morir en pecado mortal significa condenarse para siempre. ¡Si te acuestas a dormir en pecado mortal, mañana puedes amanecer en el infierno!

El combate por la pureza



El Bautismo confiere al que lo recibe la gracia de la purificación de todos los pecados. Pero el bautizado debe seguir luchando contra la concupiscencia de la carne y los apetitos desordenados. Con la gracia de Dios lo consigue

— mediante la oración: «Creía que la continencia dependía de mis propias fuerzas, las cuales no sentía en mí; siendo tan necio que no entendía lo que estaba escrito: que nadie puede ser continente, si tú no se lo das. Y cierto que tú me lo dieras, si con interior gemido llamase a tus oídos, y con fe sólida arrojase en ti mi cuidado» (San Agustín, Confessiones, 6, 11, 20).

Oración

Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian y rezad por los que os persiguen

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Quien guarda la Palabra de Cristo,
ciertamente el amor de Dios ha llegado en él a su plenitud.
Aleluya, aleluya, aleluya.



EVANGELIO
Lc 16, 1-8.

Los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos:
«Un hombre rico tenía un administrador, a quien acusaron ante él de derrochar sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo:
“¿Qué es eso que estoy oyendo de ti? Dame cuenta de tu administración, porque en adelante no podrás seguir administrando”.
El administrador se puso a decir para sí:
“¿Qué voy a hacer, pues mi señor me quita la administración? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que, cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa”.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo y dijo al primero:
“¿Cuánto debes a mi amo?”.
Este respondió:
“Cien barriles de aceite».
Él le dijo:
«Toma tu recibo; aprisa, siéntate y escribe cincuenta”. Luego dijo a otro:
“Y tú, ¿cuánto debes?”.
Él dijo:
“Cien fanegas de trigo”.
Le dice:
“Toma tu recibo y escribe ochenta”.
Y el amo alabó al administrador injusto, porque había actuado con astucia. Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su propia gente que los hijos de la luz».

Palabra del Señor.

El Libro del Apocalipsis y la Santa Misa


En el libro del Apocalipsis describe esta asamblea como la cena de las bodas del cordero (Apocalipsis 19,9). La cena tiene lugar en el altar del cielo (Apocalipsis 8,3), donde los cálices son derramados (Apocalipsis 14,10). En el Apocalipsis, al igual que en la primera Carta de San Pablo a los Corintios, vemos que los cálices eucarísticos son copas de bendición para los fieles, pero copas de perdición para los pecadores (1 Corintios 11, 28-30) Cuando los católicos van a Misa, beben el Caliz de bendicion… una comunión de la sangre de Cristo (1 Corintios 10,16) Van al cielo, como Juan cuando fue en el Espíritu en el Día del Señor, y como los cristianos de Corinto cuando se reunían en asamblea litúrgica (1 Corintios 11, 18), Los primeros cristianos fueron a la asamblea de los primogénitos… incorporados a los cielos, y continuamos haciendolo…

Joseph Ratzinger A New Song for the Lord

The Spirit of the liturgy

Ciencias


No te dejes llevar por el amor excesivo a saber sólo por saber, porque esto trae mucha distracción y lleva a grandes desilusiones.
Hay algunos que les gusta estudiar sólo por aparecer sabios y obtener fama de que saben mucho
Hay muchas cosas que poco o nada gana el alma con saberlas
Muy prudente es el que dedica su tiempo a lo que no le va a ayudar en nada para su salvación.

Portrait of a ScholarDomenico Feti (Domenico Fetti) – Drawing