Permisividad de las costumbres



se basa en una concepción errónea de la libertad humana; para llegar a su madurez, esta necesita dejarse educar previamente por la ley moral. Conviene pedir a los responsables de la educación que impartan a la juventud una enseñanza respetuosa de la verdad, de las cualidades del corazón y de la dignidad moral y espiritual del hombre

La buena nueva de Cristo renueva continuamente la vida y la cultura del hombre caído; combate y elimina los errores y males que brotan de la seducción, siempre amenazadora, del pecado. Purifica y eleva sin cesar las costumbres de los pueblos. Con las riquezas de lo alto fecunda, consolida, completa y restaura en Cristo, como desde dentro, las bellezas y cualidades espirituales de cada pueblo o edad” (GS 58)

Oración

Oh Dios, que fuiste glorificado con la vida y la muerte de tu obispo san Martín de Tours, renueva en nuestros corazones las maravillas de tu gracia, para que ni la vida ni la muerte puedan apartarnos de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Dad gracias en toda ocasión:
esta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús respecto de vosotros.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Lc 17, 11-19.

¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

UNA vez, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaría y Galilea. Cuando iba a entrar en una ciudad, vinieron a su encuentro diez hombres leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían:
«Jesús, maestro, ten compasión de nosotros».
Al verlos, les dijo:
«Id a presentaros a los sacerdotes».
Y sucedió que, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se postró a los pies de Jesús, rostro en tierra, dándole gracias. Este era un samaritano.
Jesús, tomó la palabra y dijo:
«¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha habido quien volviera a dar gloria a Dios más que este extranjero?».
Y le dijo:
«Levántate, vete; tu fe te ha salvado».

Palabra del Señor.

Conocimiento


Mientras más sepas, y con mayor perfección lo sepas, tanto más severo será tu juicio si no vives con mayor santidad.
No te enorgulluzcas por la ciencia que posees o por las artes que sabes, antes bien, recuerda que de todo ello tendŕas que dar cuenta a Dios, sino les supiste emplear debidamente
Te parece que sabes muchas cosas?, Piensa que son muchísimas más las que ignoras.

Qué es el conocimiento intuitivo? Características y Ejemplos

Jesucristo


Cristo no ofrece su Humanidad bajo la forma que tiene actualmente en el cielo, sino bajo otra forma que toma en el altar. En el cielo es tan gloriosa, que los ángeles tiemblan ante su Majestad; mientras que sobre el altar, desciende a tal exceso de humildad, que estos espíritus puros están confusos. Vos la veis cubierta con las apariencias de la hostia, como un vestido grosero; está allí encerrada como en una prisión. Las especies que la contienen están ligadas de tal manera a ella, que cuando se las lleva de un lugar a otro, se la trasporta a ella también, y mientras ellas subsistan ningún poder humano las puede separar. Bajo esta forma reducida y humilde es como se presentan a la Santísima Trinidad y se ofrece a Ella de una manera tan tierna, que el ejército celestial se conmueve con profunda adminiración

Juicio universal



«La resurrección de todos los muertos, “de los justos y de los pecadores” (Hch 24, 15), precederá al Juicio final. Esta será “la hora en que todos los que estén en los sepulcros oirán su voz […] y los que hayan hecho el bien resucitarán para la vida, y los que hayan hecho el mal, para la condenación” (Jn 5, 28-29). Entonces, Cristo vendrá “en su gloria acompañado de todos sus ángeles […] Serán congregadas delante de él todas las naciones, y él separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de las cabras. Pondrá las ovejas a su derecha, y las cabras a su izquierda […] E irán éstos a un castigo eterno, y los justos a una vida eterna.” (Mt 25, 31.32.46)» (Catecismo 1038).

La pureza cristiana



exige una purificación del clima social. Obliga a los medios de comunicación social a una información cuidadosa del respeto y de la discreción. La pureza de corazón libera del erotismo difuso y aparta de los espectáculos que favorecen el exhibicionismo y las imágenes indecorosas

Oración

Oh Dios, tú que no permites que el poder del infierno derrote a tu Iglesia, fundada sobre la firmeza de la roca apostólica, concédele, por los ruegos del papa san León Magno, permanecer siempre firme en la verdad, para que goce de una paz duradera. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
El que me ama guardará mi palabra —dice el Señor—,
y mi Padre lo amará, y vendremos a él.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Lc 17, 7-10.

Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

EN aquel tiempo, dijo el Señor:
«¿Quién de vosotros, si tiene un criado labrando o pastoreando, le dice cuando vuelve del campo:
“Enseguida ven y ponte a la mesa”?
¿No le diréis más bien:
“Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú”?
¿Acaso tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: cuando hayáis hecho todo lo que se os ha mandado, decid:
“Somos siervos inútiles, hemos hecho lo que teníamos que hacer”».

Palabra del Señor.

El Don de Cristo


Tal es el don que el Gran Sacerdote Jesucristo, Hijo único de Dios, ofrece diariamente a la Santísima Trinidad en el sacrificio de la Misa. Pero este don no lo ofrece solo: ofrece además, todo lo que Él ha hecho por la gloria de Dios durante los treinta y tres años que pasó en la tierra, las amarguras que sufrió, sus ayunos, sus vigilias, sus oraciones, sus viajes, todas las fatigas del apostolado, tantas persecuciones, humillaciones, burlas e injurias, su flagelación, su coronación de espinas, su crucifixión, sus llagas, sus angustias, sus lágrimas, su sudor de sangre en el jardín de los Olivos, su conmovedora agonía, su preciosa Sangre derramada con el amor más ardiente; Jesúcristo en la Misa pone todo esto ante los ojos de la Santísima Trinidad, y la insta a recibirlo con agrado.