Mes: octubre 2020

Eucarístia

Jesús enseñó que la Eucaristía estaba prefigurada en el maná
Evangelio según San Juan 6:49 Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; 6:50  este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. 6:51  Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo
Mucho antes de la Última Cena, jesús mismo anunció la Eucaristía: al multiplicar el pan y alimentar a las multitudes que congregaba; al evocar varias veces en su predicación escenas de banquetes; y al elegir ara nacer una ciudad llamada Belén (hebreo, Casa del Pan). En una extensa y explícita profecía, Jesús desarrolló la teología de su presencia eucarística. Se trata del famoso discurso sobre el Pan de Vida
Evangelio según San Juan 6:58 Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.» 6:59  Esto lo dijo enseñando en la sinagoga, en Cafarnaún. 6:60  Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: «Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?» 6:61  Pero sabiendo Jesús en su interior que sus discípulos murmuraban por esto, les dijo: «¿Esto os escandaliza? 6:62  ¿Y cuando veáis al Hijo del hombre subir adonde estaba antes?… 6:63  «El espíritu es el que da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y son vida. 6:64  «Pero hay entre vosotros algunos que no creen.» Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién era el que lo iba a entregar. 6:65  Y decía: «Por esto os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.» 6:66  Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él. 6:67  Jesús dijo entonces a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?» 6:68  Le respondió Simón Pedro: «Señor, ¿a quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna, 6:69  y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.»
Su carne es pan; su sangre es bebida. Esto se corresponde directamente con el pronunciamiento que hace sobre el pan y el vino en la Última Cena: Esto es mi Cuerpo.. Este es mi cáliz de mi Sangre. Esta es la acción que Jesús mandó a sus apóstoles que reinteranran.

Vanidad

Vanidad de vanidades vivir aspirando a honores y a a ser elevados a las altas posiciones (el que se enorgullece será humillado), Vanidad de vanidades dejarse arrastrar por las pasiones carnales, buscando placeres por los cuales después se recibirán castigos.Quien sigue los deseos de la carne sólo cosecha corrupcionesVanidad de vanidades preocuparse más porque la vida sea larga que porque sea santamente vividaVanidad de vanidades preoucparse solamente de la vida presente sin hacer provisiones para la vida futura de la eternidad.Vanidad de vanidades apegar el corazón a lo que se acaba tan pronto, y no preocuparse por conseguir el cielo, donde los goces duran para siempre

Imitación de Cristo (Kempis)

Concupiscencia



San Juan distingue tres especies de codicia o concupiscencia: la concupiscencia de la carne, la concupiscencia de los ojos y la soberbia de la vida (cf 1 Jn 2, 16 [Vulgata]). Siguiendo la tradición catequética católica, el noveno mandamiento prohíbe la concupiscencia de la carne; el décimo prohíbe la codicia del bien ajeno

En sentido etimológico, la “concupiscencia” puede designar toda forma vehemente de deseo humano. La teología cristiana le ha dado el sentido particular de un movimiento del apetito sensible que contraría la obra de la razón humana. El apóstol san Pablo la identifica con la lucha que la “carne” sostiene contra el “espíritu” (cf Ga 5, 161724; Ef 2, 3). Procede de la desobediencia del primer pecado (Gn 3, 11). Desordena las facultades morales del hombre y, sin ser una falta en sí misma, le inclina a cometer pecados (cf Concilio de Trento: DS 1515).

Oración

Jesucristo es imagen de Dios invisible, primogénito de toda criatura; Pues por medio de él fueron creadas todas las cosas

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Tomad mi yugo sobre vosotros —dice el Señor—,
y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Lc 14, 1. 7-11.

Todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido.

Lectura del santo Evangelio según san Lucas.

UN sábado, entró Jesús en casa de uno de los principales fariseos para comer y ellos lo estaban espiando. Notando que los convidados escogían los primeros
puestos, les decía una parábola:
«Cuando te conviden a una boda, no te sientes en el puesto principal, no sea que hayan convidado a otro de más categoría que tú; y venga el que os convidó a ti y al otro, y te diga:
«Cédele el puesto a este”.
Entonces, avergonzado, irás a ocupar el último puesto. Al revés, cuando te conviden, vete a sentarte en el último puesto, para que, cuando venga el que te convidó, te diga:
“Amigo, sube más arriba”.
Entonces quedarás muy bien ante todos los comensales. Porque todo el que se enaltece será humillado; y el que se humilla será enaltecido».

Palabra del Señor

Re Cordis

Recuerda que Nuesro Señor se ofrece Él mismo por tí, colocándose como Mediador entre tu debilidad y la justicia divina, deteniendo el castigo a que te haces acreedor diariamente por tus pecados.
Si recuerdas esto con frecuencia acudirías al Santo Sacrificio
Suspirarías por tener la dicha de participar en este Beneficio.
Cúan devotamente asistirías y cómo sufrirías si se te privasen de esta felicidad
Te expondrías a tener mil pérdidas en tus bienes temporales antes de resignarte al perjucio que resultaría a tu alma con esta omisión.

Un pan Sagrado

(comparación del antiguo y nuevo testamento)
Levítico 24:9 Será para Aarón y sus hijos, y lo comerán en lugar sagrado; porque es cosa sacratísima, tomada de los manjares que se abrasan para Yahvé. Es decreto perpetuo.»
Evangelio según San Juan 6:35 Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.

Riquezas


Vanidad de vanidades dedicarse a buscar riquezas que se acaban (que el moho las corroe y los ladrones las roban) sabiendo que no podemos servir al mismo tiempo a Dios y a las riquezas.
Que difícil es que los que se apegan a las riquezas entren en el reino de Dios
Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que el que un rico entre en el reino de Dios (Lucas 18,24)

Filosofía, luego la Teología


Colocado ya así este cimiento de la filosofía, constrúyase con gran diligencia el edificio teológico.
Promoved, venerables hermanos, con todas vuestras fuerzas el estudio de la teología, para que los clérigos salgan de los seminarios llenos de una gran estima y amor a ella y que la tengan siempre por su estudio favorito. Pues «en la grande abundancia y número de disciplinas que se ofrecen al entendimientoa codicioso de la verdad, a nadie se le oculta que la sagrada teología reclama para sí el lugar primero; tanto que fue sentencia antigua de los sabios que a las demás artes y ciencias les pertenecía la obligación de servirla y prestarle, su obsequio como criadas»(25).
A esto añadimos que también nos parecen dignos de alabanza algunos que, sin menoscabo de la reverencia debida a la Tradición, a los Padres y al Magisterio eclesiástico, se esfuerzan por ilustrar la teología positiva con las luces tomadas de la verdadera historia, conforme al juicio prudente y a las normas católicas (lo cual no se puede decir igualmente de todos). Cierto, hay que tener ahora más cuenta que antiguamente de la teología positiva; pero hagamos esto de modo que no sufra detrimento la escolástica, y reprendamos a los que de tal manera alaban la teología positiva, que parecen con ello despreciar la escolástica, a los cuales hemos de considerar como fautores de los modernistas.
CARTA ENCÍCLICAPASCENDIDEL SUMO PONTÍFICEPÍO XSOBRE LAS DOCTRINAS DE LOS MODERNISTAS

Muerte y juicio



“Preguntadle a ese obrero que se dirige a su trabajo:

–¿A dónde vas?

– Os dirá: ¿Yo?, a trabajar.

–¿Y para qué quieres trabajar?

–Pues para ganar un jornal.

–Y el jornal, ¿para qué lo quieres?

–Pues para comer.

–¿Y para qué quieres comer?

–Pues…, ¡para vivir!

–¿Y para qué quieres vivir?

Se quedará estupefacto creyendo que os estáis burlando de él. Y en realidad, señores, esa última es la pregunta definitiva; ¿para qué quieres vivir?, o sea, ¿cuál es la finalidad de tu vida sobre la tierra?, ¿qué haces en este mundo?, ¿quién eres tú? No me interesa tu nombre y tu apellido como individuo particular: ¿quién eres tú como criatura humana, como ser racional?, ¿por qué y para qué estás en este mundo?, ¿de dónde vienes?, ¿a dónde vas?, ¿qué será de ti después de esta vida terrena?, ¿qué encontrarás más allá del sepulcro?

Señores: éstas son las preguntas más trascendentales, el problema más importante que se puede plantear un hombre sobre la tierra.”