Dios y Señor nuestro, que por la maternidad virginal de María entregaste a los hombres los bienes de la salvación, concédenos experimentar la intercesión de aquélla de quien hemos recibido a tu Hijo Jesucristo, el autor de la vida. Que vive y reina contigo
Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya.
En muchas ocasiones habló Dios
antiguamente a los padres por los profetas.
En esta etapa final, nos ha hablado por el Hijo.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Lc 2,16-21.
Encontraron a María y a José y al niño. Y a los ocho días, le pusieron por nombre Jesús.
Lectura del santo Evangelio según San Lucas.
EN aquel tiempo, los pastores fueron corriendo hacia Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que se les había dicho de aquel niño.
Todos los que lo oían se admiraban de lo que les habían dicho los pastores. María, por su parte, conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.
Y se volvieron los pastores dando gloria y alabanza a Dios por todo lo que habían oído y visto, conforme a lo que se les había dicho.
Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.
Palabra del Señor.

Dios existe, yo me lo encontré
André Frossard
«Habiendo entrado a las cinco y diez de la tarde en la capilla del Barrio Latino en busca de un amigo, salí a las cinco y cuarto en compañía de una amistad que no era de la tierra»

El Purgatorio
Es la «prisión» de los espíritus donde, segun San Pedro, Jesús se dirigió primero a anunciar la salvación (1 Pedro 3, 19-20). Los judíos lo llamaron Sheol. El nuevo testamento griego lo llama Hades (como distinto de la Gehenna, el lugar del fuego infernal), los católicos le llamamos purgatorio.
Los primeros cristianos conocían eso. Si los sacrificios del Antiguo Testamento habían sido eficaces en beneficio de los muertos, el sacrificio de Jesús sería mucho más poderoso. Y así ofrecieron misas, junto a la misma tumba, al tercer día del entierro del cristiano fallecido; como signo, el dia tercero, de la esperanza pascual. También en los días séptimo, noveno, trigésimo o cuadragésimo, En la Autobiografía de San Agustín, Las Confesiones, se recuerda la solicitud de su moribunda madre para que Agustín hiciera un memento por ella al ofrecer la misa.

La fe es razonable (Scott Hahn)
La fe en las palabras de Jesús
En la misa, Jesús predica su Evangelio por boca del sacerdote y de esta enseñanza podemos sacar bienes inmensos. Hace milagros cambiando el vino en su Sangre Divina; prodigio, infinitamente más grande, que el de Caná. Transubstancia, como en la cena, el pan en su Cuerpo verdadero. Después de la consagración, lo vemos elevarse entre las manos de su ministro como se elevo en la Cruz (Juan 12:32 Y yo cuando sea elevado de la tierra, atraeré a todos hacia mí), e interiormente oímos que dice: Padre, perdonadles, porque no saben lo que hacen ni cuán grave me ofenden. Aunque nada de esto vemos con los ojos de nuestro cuerpo, no por eso es menor nuestra creencia, y por consiguiente, nuestra recompensa será mayor que la de aquellos que contemplaron los mismos misterios hace 20 siglos. Nuestro Señor ha dicho expresamente Bienaventurados lo que no han visto y han creído. Mientras más incomprensibles son las verdades, más meritoria es la fe y más rica será la recompensa. Debemos considerar el valor de una sola Misa bien oída, superior a todas las riquezas del mundo
Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)

Afectos desordenados

Mas cuando consiguen lo que querían, luego enseguida les remuerde la conciencia, porque se dejaron arrastrar por sus pasiones y perdieron batallas que deberían haber ganado, y lo que consiguieron no les ayuda en nada para alcanzar la paz que desean tener.De manera que la paz verdadera del alma no se consigue cediendo a las pasiones e inclinaciones sensuales, sino resistiendolas y llevandoles la contraria
Por eso nunca está en paz la persona que se deja dominar por sus inclinaciones carnales, ni tampoco el alma de aquellos que se dictan solamente a las obras exteriores. Pero si goza de gran paz quien es fervoroso y espiritual
Dios bendice a sus amigos con su Paz (salmo 28) Mucha paz tienen los que cumplen la paz de Dios (Salmo 118), El afecto de la santidad es la Paz (Isaías 32) !Ah, si conocieras qué es lo que te traerá la paz ( Lucas 19,42)Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)
Presencia real de Cristo en el Altar
También el admirable misterio de la presencia real del Señor bajo las especies eucarísticas, confirmado por el Concilio Vaticano II[6] y por otros documentos del Magisterio de la Iglesia[7], en el mismo sentido y con la misma autoridad con los cuales el Concilio de Trento lo había declarado materia de fe,[8] es manifestado en la celebración de la Misa, no sólo por las palabras de la consagración, por las cuales, Cristo, por la transubstanciación, se hace presente, sino también por la disposición de ánimo y la manifestación de suma reverencia y adoración que tienen lugar en la Liturgia Eucarística. Por esta misma razón se exhorta al pueblo cristiano a que el Jueves Santo en la Cena del Señor y en la Solemnidad del Santísimo Cuerpo y de la Santísima Sangre de Cristo, honre con peculiar culto de adoración este admirable Sacramento

INSTRUCCIÓN GENERALDEL MISAL ROMANO
El Salterio
es el libro en el que la Palabra de Dios se convierte en oración del hombre. En los demás libros del Antiguo Testamento “las palabras proclaman las obras” de Dios por los hombres “y explican su misterio” (DV 2). En el Salterio, las palabras del salmista expresan, proclamándolas ante Dios, las obras de salvación. El mismo Espíritu inspira la obra de Dios y la respuesta del hombre. Cristo unirá ambas. En Él, los salmos no cesan de enseñarnos a orar.
El rey David dictando los salmos a los escribas (Museo del Louvre, c. 950-c. 1050, marfil de elefante.)

Oración
El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna
Evangelio
Aleluya, aleluya, aleluya.
El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros;
a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Jn 1,1-18.
El Verbo se hizo carne.
Comienzo del santo evangelio según san Juan.
EN el principio existía el Verbo, y el Verbo estaba junto a Dios, y el Verbo era Dios.
Él estaba en el principio junto a Dios.
Por medio de él se hizo todo, y sin él no se hizo nada de cuanto se ha hecho.
En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.
Y la luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no lo recibió.
Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan:
éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por medio de él.
No era él la luz, sino el que daba testimonio de la luz.
El Verbo era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre, viniendo al mundo.
En el mundo estaba;
el mundo se hizo por medio de él, y el mundo no lo conoció.
Vino a su casa, y los suyos no lo recibieron.
Pero a cuantos lo recibieron, les dio poder de ser hijos de Dios, a los que creen en su nombre.
Estos no han nacido de sangre, ni de deseo de carne,
ni de deseo de varón, sino que han nacido de Dios.
Y el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria como del Unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad.
Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: el que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo».
Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia.
Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad nos ha llegado por medio de Jesucristo.
A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Unigénito, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado a conocer.
Palabra del Señor.
