Regresen



Si algunas de las ramas fueron desgajadas, y tú, siendo acebuche, fuiste injertado en ellas y hecho partícipe de la raíz, es decir, de la pinguosidad del olivo, no te engrías contra las ramas. Y si te engríes, ten en cuenta que no sustentas tú a la raíz, sino la raíz a ti. Pero dirás: Las ramas fueron desgajadas para que yo fuera injertado. Bien, por su incredulidad fueron desgajadas, y tú, por la fe, estás en pie, no te engrías, antes teme. Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco a ti te perdonará». SAN PABLO (Rom 11, 17-21)

Jesús ora



El Hijo de Dios, hecho Hijo de la Virgen, también aprendió a orar conforme a su corazón de hombre. Él aprende de su madre las fórmulas de oración; de ella, que conservaba todas las “maravillas” del Todopoderoso y las meditaba en su corazón (cf Lc 1, 49; 2, 19; 2, 51). Lo aprende en las palabras y en los ritmos de la oración de su pueblo, en la sinagoga de Nazaret y en el Templo. Pero su oración brota de una fuente secreta distinta, como lo deja presentir a la edad de los doce años: “Yo debía estar en las cosas de mi Padre” (Lc 2, 49). Aquí comienza a revelarse la novedad de la oración en la plenitud de los tiempos: la oración filial, que el Padre esperaba de sus hijos va a ser vivida por fin por el propio Hijo único en su Humanidad, con los hombres y en favor de ellos

Oración

Señor, Dios nuestro, concédenos vivir siempre alegres en tu servicio, porque en servirte a ti, creador de todo bien, consiste el gozo pleno y verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

San Mateo 4:12-17,23-25
Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaún junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, Galilea de los gentiles! El pueblo que habitaba en tinieblas ha visto una gran luz; a los que habitaban en paraje de sombras de muerte una luz les ha amanecido. Desde entonces comenzó Jesús a predicar y decir: «Convertíos, porque el Reino de los Cielos ha llegado.» Recorría Jesús toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, proclamando la Buena Nueva del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se encontraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos, endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó. Y le siguió una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y Judea, y del otro lado del Jordán.

Palabra del Señor

Jesús

Por obediencia a su Padre y por amor a nosotros, Jesucristo se humilla hasta ocultarse bajo las especies del pan y del vino

El papa no es Santo


Los papas suelen acudir asiduamente a la confesión, una vez a la semana al menos. Así lo han hecho todos los papás de reciente memoria. Presumiblemente, se confesaran de pecados. De otra manera, el sacramento no sería válido. No aprovecha confesarse de las propias virtudes o de los pecados de los demás. En el Nuevo testamento, el mismo Pedro manifestó ser un pecador. Y eso no disminuyó en lo más mínimo su autoridad.

Pero si es Santo en este sentido, cuando son convocados como sacerdotes a la participación de los sacrificios espirituales (santa misa) 1 Pedro 2:5 también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo aquellos quienes fueron convocados por el mismo Jesucristo, él se dirige de esta forma


Sabiendo que la blancura de nuestros vestidos y la santidad será necesaria

Lucas 22:28 «Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas; 22:29 yo, por mi parte, dispongo un Reino para vosotros, como mi Padre lo dispuso para mí, 22:30 para que comáis y bebáis a mi mesa en mi Reino y os sentéis sobre tronos para juzgar a las doce tribus de Israel
Somos santos por aquel que nos llamo:1 Pedro 2:9 Pero vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz

Todos somos santos, incluyendo al Papa, no por nuestros méritos, que nada valen

2 Timoteo 1:9 que nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia determinación y por su gracia que nos dio desde toda la eternidad en Cristo Jesús,

La actitud de los esposos, convocados desde su condición a actitudes santas

Efesios 5:21 Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo: 5:22 las mujeres a sus maridos, como al Señor, 5:23 porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es cabeza de la Iglesia, el salvador del cuerpo.5:24 Como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. 5:25 Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, 5:26 para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra,5:27 y presentársela resplandeciente a sí mismo, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada 5:28 Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo 5:29 Porque nadie aborrece jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia, 5:30 pues somos miembros de su cuerpo.


Santo es Su proyecto sobre el género humano, Santa su idea de la Nueva Alianza, Santa es su Iglesia

Lucas 1:67 Zacarías, su padre, quedó lleno de Espíritu Santo y profetizó diciendo: :68 «Bendito el Señor Dios de Israel porque ha visitado y redimido a su pueblo, 1:69 y nos ha suscitado una fuerza salvadora en la casa de David, su siervo, 1:70 como había prometido desde antiguo, por boca de sus santos profetas, 1:71 que nos salvaría de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian 1:72 teniendo misericordia con nuestros padres y recordando su santa alianza 1:73 el juramento que juró a Abrahán nuestro padre, de concedernos 1:74 que, libres de manos enemigas, podamos servirle sin temor 1:75 en santidad y justicia en su presencia todos nuestros días

Contra el orgullo y sus vanas esperanzas


Si tienes bienes de fortuna, o cualidades especiales, o amigos influyentes, no te enorgullezca de nada de esto. Busca tu gloria solo en Dios, el cual nos da todos los bienes, y aun se nos da a sí mismo
No te enorgullezca a de la elegancia del cuerpo o de la belleza. Porque la belleza del cuerpo se afea y desaparece con cualquier enfermedad. ¿Qué tienes tú que no hayas recibido? Y si lo has recibido ¿de qué te enorgulleces? (1 Corintio 4,7)
Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

El Sacerdocio real de los fieles

Pero, en la naturaleza del sacerdocio ministerial se manifiesta otra realidad de gran importancia, a saber, el sacerdocio real de los fieles, cuyo sacrificio espiritual es consumado por el ministerio del Obispo y de los presbíteros en unión con el sacrificio de Cristo, único Mediador.[9] En efecto, la celebración de la Eucaristía es acción de la Iglesia universal; y en ella cada uno hará todo y sólo lo que le pertenece conforme al grado que tiene en el pueblo de Dios. De aquí la necesidad de prestar particular atención a determinados aspectos de la celebración, a los cuales, algunas veces, en el decurso de los siglos se prestó menos cuidado. Porque este pueblo es el pueblo de Dios, adquirido por la Sangre de Cristo, congregado por el Señor, alimentado con su Palabra; pueblo llamado a elevar a Dios las peticiones de toda la familia humana; pueblo que, en Cristo, da gracias por el misterio de la salvación ofreciendo su sacrificio; pueblo, por último, que por la Comunión del Cuerpo y de la Sangre de Cristo se consolida en la unidad. Este pueblo, aunque es santo por su origen, sin embargo, crece continuamente en santidad por su participación consciente, activa y fructuosa en el misterio eucarístico

INSTRUCCIÓN GENERAL DEL MISAL ROMANO

Jesús



Escribe el evangelista san Lucas después de narrar el nacimiento del Hijo de Dios: “Cuando se cumplieron los ocho días para circuncidar al niño, le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción” (2, 21).
En la carta a los Filipenses, concluye el apóstol Pablo su referencia a la pasión: “Por eso Dios lo exaltó sobre todo y le concedió el Nombre-sobre-todo-nombre, de modo que al nombre de Jesús toda rodilla se doble en el cielo, en la tierra, en el abismo, y toda lengua proclame: Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre” (2, 9-11).
 
Y escribe en la carta a los Colosenses: “La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Cantad a Dios, dando gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre de Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él” (3, 16-17)

El salvador, El Greco 1608-1614

LA ORACIÓN EN LA VIDA CRISTIANA



El drama de la oración se nos revela plenamente en el Verbo que se ha hecho carne y que habita entre nosotros. Intentar comprender su oración, a través de lo que sus testigos nos dicen en el Evangelio, es aproximarnos a la santidad de Jesús Nuestro Señor como a la zarza ardiendo: primero contemplándole a Él mismo en oración y después escuchando cómo nos enseña a orar, para conocer finalmente cómo acoge nuestra plegaria