Evangelio

San Mateo 2:13-15,19-23
Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estáte allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle.» Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera lo dicho por el Señor por medio del profeta: De Egipto llamé a mi hijo. Muerto Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: «Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y vete a la tierra de Israel, pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño.» Él se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y, avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea, y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese lo dicho por los profetas: Será llamado Nazoreo

Palabra del Señor

Santa Cena

Cuando iba a celebrar con sus discípulos la Cena pascual, en la cual instituyó el sacrificio de su Cuerpo y de su Sangre, Cristo el Señor, mandó preparar una sala grande, ya dispuesta (Lc 22, 12). La Iglesia ha considerado siempre que a ella le corresponde el mandato de establecer las normas relativas a la disposición de las personas, de los lugares, de los ritos y de los textos para la celebración de la Eucaristía. Tanto las normas actuales, que han sido promulgadas con base en la autoridad del Concilio Ecuménico Vaticano II, como el nuevo Misal que la Iglesia de rito Romano en adelante empleará para la celebración de la Misa, constituyen un argumento más acerca de la solicitud de la Iglesia, de su fe y de su amor inalterable para con el sublime misterio eucarístico, y testifican su tradición continua e ininterrumpida, aunque se hagan algunas innovaciones.

INSTRUCCIÓN GENERAL
DEL MISAL ROMANO

Purgatorio

San Pablo también habla de este fuego purificador. Es el fuego de aquellos que se salvan al final y no se condenan. Pablo dice que el fuego es su misma salvación, porque les libra de los pecados con los que no podrían entrar en el cielo. La explicación de Pablo es rica y extensa:

Las obras de cada hombres quedarán de manifiesto; porque el dia las iluminara, porque se revelaran con el fuego, y el fuego testificará que clase de obras ha realizado cada uno Si lo que el hombre ha edificado perdura sobre su fundamento, recibirá recompensa. Si por el contrario, arde y se consume, sufrirá la pérdida aunque él mismo será salvado, pero solo por medio del fuego
el fuego salvífico es lo que los católicos llamamos purgatorio

La Dignidad Sacerdotal

El sacerdote puede decir de sí mismo con San Agustín
Aquel que me ha creado sin mi participación, es creado con mi concurso: Aquel que ha hecho todo de la nada sin mi ayuda, me ha dado el poder, de producirle a Él. ¿No es este un gran misterio y un gran milagro que excede a todos los otros, el que un hombre cree a su propio creador?
Libro V. De la Dignidad

Explicación de la Santa Misa (R Padre Martin de Cochem)

La lectura de Santa Biblia

En la Sagrada Escritura debe buscarse la verdad, y el modo de agradar a Dios, y no la vana sabiduría.
Toda la Sagrada Escritura debe leerse con el espíritu de de con que se compuso. Cuando la leemos debemos buscar más bien el encenderemos en amor hacia Dios y hacia el prójimo que al parecer muy instruidos.
Todos los libros de la Santa Biblia son divinamente inspirados. Por eso leamoslos con devoción, humildad y deseo de aprender más acerca de nuestro Dios.
No mires la Sagrada Escritura con criterios meramente humanos, sino como el Libro que por inspiración del Espíritu Santo ha hecho redactar el Señor porque te ama y desea hablarte.
No andes preguntando qué dice la sabiduría humana, sino que es lo que a ti te quiere decir el Señor con todo eso.

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis)

Elías, los profetas y la conversión del corazón



Para el pueblo de Dios, el Templo debía ser el lugar donde aprender a orar: las peregrinaciones, las fiestas, los sacrificios, la ofrenda de la tarde, el incienso, los panes de “la proposición”, todos estos signos de la santidad y de la gloria de Dios, Altísimo pero muy cercano, eran llamamientos y caminos para la oración. Sin embargo, el ritualismo arrastraba al pueblo con frecuencia hacia un culto demasiado exterior. Era necesaria la educación de la fe, la conversión del corazón. Esta fue la misión de los profetas, antes y después del destierro

Elías es el padre de los profetas, de la raza de los que buscan a Dios, de los que van tras su rostro (cf Sal 24, 6). Su nombre, “El Señor es mi Dios”, anuncia el grito del pueblo en respuesta a su oración sobre el monte Carmelo (cf 1 R 18, 39). Santiago nos remite a él para incitarnos a orar: “La oración ferviente del justo tiene mucho poder” (St 5, 16; cf St 5, 16-18).

Oración

Concédenos, Señor, la gracia de imitar a tu mártir san Esteban y de amar a nuestros enemigos, ya que celebramos la muerte de quien supo orar por sus perseguidores. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Bendito el que viene en nombre del Señor;
el Señor es Dios, él nos ilumina.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Mt 10, 17-22.

No seréis vosotros los que habléis, sino el Espíritu de vuestro Padre.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Cuidado con la gente!, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes por mi causa, para dar testimonio ante ellos y ante los gentiles.
Cuando os entreguen, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en aquel momento se os sugerirá lo que tenéis que decir, porque no seréis vosotros los que habléis, sino que el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros.
El hermano entregará al hermano a la muerte, el padre al hijo; se rebelarán los hijos contra sus padres y los matarán.
Y seréis odiados por todos a causa de mi nombre; pero el que persevere hasta el final, se salvará».

Palabra del Señor.

Oración

Oh Dios, que de modo admirable has creado al hombre a tu imagen y semejanza, y de un modo más admirable todavía restableciste su dignidad por Jesucristo, concédenos compartir la vida divina de aquel que hoy se ha dignado compartir con el hombre la condición humana. Por nuestro Señor Jesucristo

Evangelio



San Juan 1:1-18
En el principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada Lo que se hizo en ella era la vida y la vida era la luz de los hombres, y la luz brilla en las tinieblas, y las tinieblas no la vencieron. Hubo un hombre, enviado por Dios: se llamaba Juan. Éste vino para un testimonio, para dar testimonio de la luz, para que todos creyeran por él. No era él la luz, sino quien debía dar testimonio de la luz. La Palabra era la luz verdadera que ilumina a todo hombre, viniendo a este mundo. En el mundo estaba, y el mundo fue hecho por ella, y el mundo no la conoció. Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron. Pero a todos los que la recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre; los cuales no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre sino que nacieron de Dios. Y la Palabra se hizo carne, y puso su Morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Unigénito, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y clama: «Este era del que yo dije: El que viene detrás de mí se ha puesto delante de mí, porque existía antes que yo.» Pues de su plenitud hemos recibido todos, y gracia por gracia. Porque la Ley fue dada por medio de Moisés; la gracia y la verdad nos han llegado por Jesucristo. A Dios nadie le ha visto jamás: el Hijo Unigénito, que está en el seno del Padre, él lo ha contado.

Palabra del Señor