Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.Que todos sean uno —dice el Señor—,como tú, Padre, en mí, y yo en ti,para que el mundo crea que tú me has enviado.Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIOJn 17, 20-26. Que sean completamente uno. Lectura del santo Evangelio según san Juan. EN aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo:    «No soloSigue leyendo «Evangelio»

Un tierno beso en la frente

La familia en el plan de Dios La comunidad conyugal está establecida sobre el consentimiento de los esposos. El matrimonio y la familia están ordenados al bien de los esposos y a la procreación y educación de los hijos. El amor de los esposos y la generación de los hijos establecen entre los miembros deSigue leyendo «Un tierno beso en la frente»

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.Tu palabra, Señor, es verdad;santifícanos en la verdad.Aleluya, aleluya, aleluya.  EVANGELIOJn 17, 11b-19. Que sean uno, como nosotros. Lectura del santo Evangelio según san Juan. EN aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, oró Jesús diciendo:    «Padre santo, guárdalos en tu nombre, a los que me has dado, para que sean uno, comoSigue leyendo «Evangelio»

El cuarto mandamiento

El cumplimiento del cuarto mandamiento lleva consigo su recompensa: “Honra a tu padre y a tu madre, para que se prolonguen tus días sobre la tierra que el Señor, tu Dios, te va a dar” (Ex 20, 12; Dt 5, 16). La observancia de este mandamiento procura, con los frutos espirituales, frutos temporales de pazSigue leyendo «El cuarto mandamiento»

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito,que esté siempre con vosotros.Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIOJn 17, 1-11a. Padre, glorifica a tu Hijo. Lectura del santo Evangelio según san Juan. EN aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, dijo Jesús:    «Padre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu HijoSigue leyendo «Evangelio»

El cuarto mandamiento

encabeza la segunda tabla. Indica el orden de la caridad. Dios quiso que, después de Él, honrásemos a nuestros padres, a los que debemos la vida y que nos han transmitido el conocimiento de Dios. Estamos obligados a honrar y respetar a todos los que Dios, para nuestro bien, ha investido de su autoridad EsteSigue leyendo «El cuarto mandamiento»