Las Cruzadas: un movimiento popular



los musulmanes habían irrumpido violentamente al punto de hacer peligrar a la misma Europa en su asalto.Se trataba de ir a la reconquista de Tierra Santa. El hombre medieval conocía esa tierra hasta en sus más ínfimos detalles, ya que había sido espiritualmente alimentado desde su más tierna infancia con las Sagradas Escrituras. Todo le resultaba familiar, la cueva de Belén, el pozo de Jacob, el Calvario, los lugares por los que viajó San Pablo, los salmos que narraban la belleza de aquellos parajes… todo le hablaba de los Santos Lugares. Por otra parte, en la época feudal, montada toda ella sobre el fundamento de posesiones concretas, parecía obvio que la Tierra del Señor fuese considerada como el feudo de la Cristiandad; pensar lo contrario habría implicado en cierta manera una injusticia,

Algunos historiadores modernos, influenciados por la ideología marxista, han asignado a las Cruzadas razones únicamente de índole económica. Pero, como bien señala Régine Pernoud semejante interpretación no es sino el fruto de una extraña transposición del pasado a la mentalidad de nuestra época, que todo lo ve a la luz de ese prisma.

Mucho más cerca de la realidad estaba Guibert de Nogent, abad benedictino del primer cuarto del siglo XII, cuando en su «Historia de las Cruzadas» aseguraba que los caballeros se habían impuesto la tarea de reconquistar la Jerusalén terrena con el fin de poder gozar de la Jerusalén celestial, de la que aquella era imagen.Es de él la célebre frase que se repetía en Francia para mostrar la valentía de los hijos de Clovis: «Gesta Dei per francos» (» los hechos memorables de Dios a través de los franceses»).

Las Cruzadas iban a durar casi hasta fines del siglo XIII, y durante su entero transcurso estarían en el telón de fondo de todos los acontecimientos de la época, fueran estos políticos o religiosos, económicos o artísticos. Se suele hablar de ocho cruzadas, pero de hecho no hubo un año en que no partiesen de Europa contingentes más o menos numerosos de <Cruzados>, a veces sin armas, conducidos sea por señores de la nobleza, sea por monjes.

Por eso parece acertada la opinión de Daniel- Rops de que no es adecuado hablar de <las
Cruzadas>, sino más bien de <la Cruzada>, único y persistente ímpetu de fervor, ininterrumpido durante dos siglos, que arrojó a lo mejor de Occidente de rodillas ante el Santo Sepulcro.

La primera oleada de la marea fue tan incontenible que la jerarquía de la Iglesia no pudo mayormente influir sobre ella. Fue la Cruzada «popular», convocada por un religioso de Amiens, Pierre lErmite (Pedro el Ermitaño), hombre carismático y austero a quien siguió toda clase de gente: algunos caballeros, por cierto, pero también numerosos mendigos, ancianos, mujeres y niños. Esa caravana de gente humilde que se ponía en camino
para reconquistar un pedazo de tierra entrañable, ha sido un fenómeno único en la historia.

Recordemos que en la Edad Media la guerra era prerrogativa de la nobleza y de los caballeros, y por eso resultaba tan exótico que aquellos aldeanos apodados paradojalmente <manants>, es decir, los que &se quedanə, se transformasen súbitamente en guerreros. La historia empezaba a convertirse en epopeya. Militarmente hablando, el
proyecto de Pedro el Ermitañio acabó en un resonante fracaso, como era de esperar. Sin embargo no lo consideraron así sus contemporáneos. Porque, según señala con acierto Pernoud, en aquellos tiempos no se esperaba necesariamente que el héroe
fuese eficaz: «Para la antigüedad, el héroe era el vencedor, pero como se ha podido comprobar, las canciones de gesta ensalzan no a los vencedores sino a los vencidos heroicos. Recordemos que Roldán, prácticamente contemporáneo de Pierre !’Ermite,
también es un vencido. No debemos olvidar que nos hallamos ante la civilización cristiana, para la cual el fracaso aparente, el fracaso temporal y material, acompaña a menudo a la santidad, a la par que mantiene su fecundidad interna, fecundidad a veces invisible de inmediato y cuyos frutos se manifestarán posteriormente.

Tal es, no lo olvidemos, el significado de la cruz y la muerte de Cristo. En ello estriba toda la diferencia entre el héroe pagano-un superhombre-y el héroe cristiano, cuyo modelo es el crucificado por amor». Sea lo que fuere al mismo tiempo que Pedro el Ermitaño lanzaba sus turbas, los nobles preparaban todo con gran seriedad, constituyendo varios cuerpos de ejército, cuatro en total, El primero de ellos estaba formado por belgas, franceses y alemanes cuyo jefe era el duque Godofredo de Bouillon, duque de la Baja Lorena; un
hombre espléndido desde todo punto de vista, fuerte, valiente, de un vigor extraordinario, a la vez que sencillo, generoso, y de piedad ejemplar, el paradigma del Cruzado auténtico, casi un santo.

Las crónicas relatan que cuando entró en Jerusalén el año 1099, se negó a aceptar el título de rey de Jerusalén, por no querer ceñir la corona de oro alli donde Jesús había llevado una
corona de espinas. Cuando murió en 1 100, su hermano Balduino tendría menos escrúpulos, y con él comenzaría formalmente el Reino Franco de Jerusalén y la instauración de una Monarquía feudal. Este no es un dato menor, ya que prueba una vez más que el espíritu de la Cruzada fue el de la Cristiandad Feudal, al punto
tal de trasladar su estructura, incluso sus castillos, que en última
instancia, fue lo que posibilitó el gobierno cristiano por casi un siglo en tierra Oriental

DANIEL-ROPS, op. cit., 538. 80 12.
REGINE PERNOUD, op. cit., 55-56. 13.
HILLAIRE BELLOC, Las Cruzadas, Emecé, Buenos Aires 1944, 183-188.

Escultura: Pedro el ermitaño

No #disimules con #oropeles y #sonrisas #huecas.
Quien #reposó en un #pesebre desea #recostarse en tu
#pobreza y #debilidad #humildemente #reconocidas
#Santa #TeresadeJesús

Oración

Id por todo el mundo; predicad el Evangelio a toda criatura

Evangelio

San Marcos 16:15-18
Y les dijo: «Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará. Estos son los signos que acompañarán a los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aunque beban veneno no les hará daño; impondrán las manos sobre los enfermos y se pondrán bien.»

Palabra del Señor

Rey del universo



Evangelio según san Mateo, 6: 10- 10 «Venga el tu reino. Hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo». (v. 10)

O bien se pide de una manera general que reine en todo el mundo, a fin de que el diablo deje de reinar en el mundo, o que Dios reine en cada uno de nosotros y no reine el pecado en el
cuerpo mortal de los hombres ( Rom 6 )

San Jerónimo

Jesucristo y Salmos 45




«Tu reinado, oh Dios, es eterno, y es un reinado de justicia'» (Salmos 45: 6)

Comenta el Dr. Michael Brown: «El texto hebreo es completamente claro. El problema es que esas palabras se refieren en el contexto al rey de Israel quien fue humano. Pero cómo podría este rey de Israel ser llamado Elohim? La respuesta es simple:jeste pasaje apunta
en realidad al Mesías, el Rey divino!». De otro lado, resulta también sumamente significativo el que precisamente para Jesús la inscripción INRI (» Jesús de Nazareth, Rey de los Judíos») aparezca sobre su Cruz, y no por petición de los cristianos sino por voluntad de los romanos pese a las protestas de los judíos, quedando todo ello testimoniado para la posteridad (cfr. Juan 19: 19-22). Parece, pues, que la «mano divina» de todos modos
quería consignar explícitamente la identidad del verdadero Mesías

Michael Brown, Answering Jewish Objections to Jesus, Baker Books, Grand Rapids
2003, vol. 3, obj. 4.28

Oración

Que la lectura del Evangelio nos salve y nos proteja

Evangelio

San Mateo 19:3-12
Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: «¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?» Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre.» Dícenle: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?» Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra, comete adulterio.» Dícenle sus discípulos: «Si tal es la condición del hombre respecto de su mujer, no trae cuenta casarse.» Pero él les dijo: «No todos entienden este lenguaje, sino aquellos a quienes se les ha concedido. Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay eunucos que fueron hechos tales por los hombres, y hay eunucos que se hicieron tales a sí mismos por el Reino de los Cielos. Quien pueda entender, que entienda.»

Palabra del Señor

El hombre y la naturaleza visible


El objetivo de los masones sionistas globalistas: Despoblar el mundo guiados por principios grabados en piedra desde 1979

El modo de concebir las relaciones hombre-naturaleza visible afecta al mismo concepto de persona y sus relaciones con los demás. Como veremos más adelante hay tres conceptos que están relacionados: la dignidad del hombre, la fecundidad humana y el dominio sobre la naturaleza, llamada a la existencia con miras al hombre y para él.

De ahí que sea lógico, que el paradigma del desarrollo sustentable, instrumento para imponer el proyecto de dominio global -Nuevo Orden Mundial, totalitario e inhumano, englobe todos estos temas. El nuevo paradigma, busca el dominio exclusivo y la posesión de los recursos de la tierra para el uso y el usufructo de unos pocos. Apoyados en el nuevo paradigma unos hombres se sirven de otros hombres y cuando éstos no dan esperanzas de servir o su capacidad de servicio se agota, se los destruye. Es decir, para el nuevo paradigma el dominio discrecional de! mundo material, disfrazado de múltiples excusas y buenas palabras, significará también dominio discrecional de unos seres humanos sobre otros.

El nuevo paradigma del desarrollo sustentable consagra las teorías nietzscheanas del poder absoluto, y como diría Hobbes, establece que la condición del hombre es una condición de guerra de todos contra todos, así cada hombre tiene derecho a hacer cualquier cosa, incluso con el cuerpo de los demás

En la conducta de la burocracia internacional y en las normas que imponen o pretenden imponer, existe un inconfundible elemento nietzscheano, la voluntad de imponerse al otro con un afán irracional de poder que lleva a la destrucción del más débil: el niño no-nacido, el anciano desvalido, el enfermo terminal, en definitiva» a la ética del poder absoluto, ahora disfrazada de compasión, Descartes y Kant, padres del subjetivismo moderno, le otorgaron al hombre una autonomía moral absoluta. A partir de allí se desarrollaron corrientes de pensamiento que hicieron de la subjetividad, del hombre mismo, su propio legislador. Según se admita que el hombre es la medida o no de todas las cosas, se llega a unas concepciones muy distintas de sociedad y civilización. Si el hombre es la medida de todo, se erige a sí mismo en principio y criterio absoluto de todo El objetivo de los masones sionistas globalistas: Despoblar el mundo guiados por principios grabados en piedra desde 1979. Llegarán más aberraciones: Nietzsche proclamará la muerte de Dios y el nacimiento del superhombre que se sitúa más allá del bien y del mal. La filosofia de Nietzsche que está en la génesis de la doctrina nazi, se refleja también en los principios y los programas de la «cultura de la muerte» tolerancia, diálogo y respeto a la pluralidad. El nazismo llega a la destrucción de la persona humana por la vía del colectivismo racial, la moderna cultura de la muerte lo hace a través de un individualismo salvaje.

( El legislador pierde de vista entonces la ejemplaridad del derecho y de la ley. Se
convierte en un sociólogo que legisla según la magnitud de los fenómenos sociales. Si hay 300,000 ab⁰rtos anuales, habrá que despenalizarlo, si los drogadictos cometen delitos, habrá que legalizar la droga. Vid. Schooyans, M., E! aborto implicaciones políticas, Rialp, Madrid 1991)

Juan Claudio Sanahuja. El dēsarr0ll∅ sūstęntable. La nueva ética internacional


Georgia Guidestones
Sobre las piedras dice: «Que estas sean piedras de guía hacia la era de la razón».
Que dice está estructura: diez mandamientos

Mantener a la humanidad por debajo de 500.000.000 en perpetuo equilibrio con la naturaleza.
Guíe la reproducción sabiamente, mejorando la aptitud y la diversidad.
Une a la humanidad con un nuevo lenguaje vivo.
Gobierna la pasión, la fe, la tradición y todas las cosas con una razón moderada.
Proteja a las personas y las naciones con leyes justas y tribunales justos.
Que todas las naciones gobiernen internamente resolviendo disputas externas en un tribunal mundial.
Evite las leyes mezquinas y los funcionarios inútiles.
Equilibre los derechos personales con los deberes sociales.
Premia la verdad, la belleza, el amor, buscando la armonía con el infinito.
No seas un cáncer en la tierra. Deja espacio para la naturaleza

¿Cuáles son las consecuencias de la inmortalidad del alma?



Así como se conoce el árbol por sus frutos, se conocen los dogmas verdaderos por los buenos frutos que producen. La creencia en la inmortalidad del alma produce excelentes frutos: es para el hombre consuelo en la desventura, móvil de la virtud, fuente de los mayores heroísmos. Por el contrario, la negación de la inmortalidad del alma produce frutos de muerte. Si el alma debe morir, no hay virtud, ni deber, ni religión, ni sociedad posible. Todo se desmorona. Juzgad, pues, el árbol por los frutos de muerte que produce.

1º El dogma de la inmortalidad del alma sostiene, anima,, consuela al hombre virtuoso, puesto que le hace esperar una recompensa y una felicidad que no tendrá fin. Si suprimimos la otra vida, la muerte no tendría consuelos ni esperanzas. ¿Qué puede decir un incrédulo junto a un féretro? ¡Son amigos que se separan con la certeza de no volverse a ver jamás!… Miren a esa madre, loca de dolor, junto a una cuna, herida por la muerte; el impío sólo puede decirle: “Hay que ser razonable; esto les sucede también a otros, también nosotros moriremos”. En cambio, una Hermana de la Caridad dirá a esa pobre madre: “Hallaréis vuestro hijito en el cielo; esta con los ángeles y un día ira juntarse con él”. Una doctrina tan consoladora viene de Dios.

Vosotros que lloran vuestros muertos queridos, consolaos, los encontrarán en una vida mejor. No, no termina todo al cerrarse la fría losa de la tumba. La creencia en la inmortalidad del alma es la única que puede formar hombres, llevarlos a la práctica de grandes virtudes, despertar en ellos nobles abnegaciones por Dios, por la sociedad, por la patria, puesto que esa creencia nos hace esperar alegrías tanto mayores cuanto más grandes hayan sido los sacrificios hechos por nosotros. Ella nos hace despreciar todo lo transitorio para no estimar sino lo que es eterno.

2º Decir, por el contrario, que cuando uno muere, todo muere con él, es suprimir toda virtud, todo deber, toda religión. Y en verdad, si no hay nada que esperar, nada que temer después de esta vida, ¿qué interés podemos tener en practicar el bien, el deber, la religión, a menudo tan penosos? ¿Qué digo? El bien y el mal, la virtud y el vicio no son más que vanas preocupaciones y odiosas mentiras.

La virtud cuesta grandes sacrificios, mientras que el vicio agrada a nuestra naturaleza caída. Ahora bien, si nuestra existencia se limita a esta tierra, si la virtud no produce frutos de felicidad eterna, si el vicio no acarrea dolores inconsolables para la vida futura, es una tontería sufrir tanto para practicar la virtud y preservarse del vicio. Entonces fallan por su base la virtud, la familia, la religión, la sociedad.

Si fuera cierto que con la muerte todo muere, el mundo se vería inundado por un diluvio de crímenes. El robo, el homicidio, las más vergonzosas pasiones, no tendrían barreras, porque se tiene, con frecuencia, la facilidad de escapar de los gendarmes y de las prisiones. “Una sociedad que no cree en Dios, ni en el alma, ni en la vida futura, no respeta ni justicia ni moral.

Verdaderamente, si todo se limita a la vida presente, ¿por qué se ha de consentir que la autoridad, la fortuna, los placeres sean para los poderosos? ¿Por qué la sumisión, la pobreza, la miseria y los sufrimientos han de estar reservados a las clases bajas?… Si la vida futura es un sueño, el hombre tiene sobrada razón para buscar en la vida presente su gozo, su felicidad. Si no los halla, le asiste toda la razón para conquistarlos con la fuerza de las armas y la revolución. Y si fracasa, nadie puede reprocharle el que se abandone a la desesperación y busque en el suicidio el único remedio posible que le queda. Está visto: la ausencia de toda creencia en la vida futura es el camino cerrado a toda virtud, a todo heroísmo, a toda abnegación. Es el camino abierto a todas las pasiones, a todos los crímenes, a todas las revoluciones.

El materialismo, propagado por la masonería, ahí tenéis la causa de todas las desgracias, de las ruinas y los crímenes que desuelan, en la hora presente, a nuestra hermosa Francia”.‖CAULY

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA