Trucos retóricos En la novela de George Orwell 1984



apenas se distinguen las mujeres y los hombres: Ambos géneros sirven al «partido» como esclªvos laborales uniformados. La visión opresiva del futuro de Orwell muestra claros paralelismos con las ideas comunistas: Sin familias, con igualdad de génēnos, con trabajo obligatorio para todos. ¿Es esta la «igualdad» de génēnos que la ONU quiere imponer en todo el mundo?

Para descartar desde el principio la resistencia a este golpe antidemocrático desde arriba, los activistas de génēno proceden con mucha cautela al principio. Crean nuevas palabras que tienen una connotación positiva en la percepción lingüística de la mayoría de la gente y así disfrazan lo que realmente ocurre.

Dos ejemplos lo ilustran. Desde la Conferencia Mundial de Población de El Cairo en 1994, el término «salud y derechos reproductivos» se encuentra en casi todos los documentos oficiales. ¿Quién se opondría a las medidas de promoción de la salud y quién querría negar derechos a otro ser humano? Por lo tanto, cualquiera que se atreva a plantear objeciones a la «salud y los derechos reproductivos» queda moralmente marginado, a pesar de que la palabra engañosa no esconde en realidad otra cosa que la promoción de los abørtºs y el acceso a la an ticonce pción artificial, por un lado, y el derecho al uso de métodos artificiales de cºncepción, por otro.

Estas intervenciones en la biología humana, que no son incontrovertibles desde el punto de vista de la ética tradicional, son promovidas y celebradas por los activistas de génēno como derechos individuales a la autœdetermināción, la integridad corporal y la no dįscrimināción. Estos términos también tienen una connotación positiva al principio y solo se vuelven problemáticos cuando se reinterpretan ideológicamente. En la jerga de génēno, la «autœdetermināción» significa el derecho al aborto, la integridad corporal, el derecho a disfrutar de cualquier preferencia sėxùäl y la no discriminación significa la compensación de la esterilidad biológica de las parejas no heterosexuales mediante el uso de métodos de inseminación artificial y la crïminãlizaciön de cualquier crítica a las relaciones no heterösexūåles.

Pero, ¿qué quieren conseguir concretamente los activistas de génēno con esta «neolengua»?

En primer lugar, se pretende alejar a las mujeres de su naturaleza biológica, el papel de madre, sin que el público en general vea las consecuencias de violar la naturaleza.

En segundo lugar, se estigmatiza la heterōsexūalid@d como un sistema criminal injusto que niega la «integridad corporal» a otras orientaciones sęxûâles. La promoción de las minorías sęxûâles es una reparación lógica de la injusticia sufrida.

En tercer lugar, las verdaderas diferencias biológicas entre hombres y mujeres deben nivelarse y, por tanto, «hacerse justas» mediante una chapucería de intervenciones en la biología.

Se pretende hacer más estéril a la mujer mediante la promoción del åbørtō y los anticonceptivos, mientras que se pretende hacer más fértil al hombre mediante métodos de inseminación artificial. Así, se quiere hacer creer que el hombre y la mujer son iguales, en el sentido de idénticos

Si, si; no, no



Evangelio según san Mateo, 5: 33- 32 «Además oísteis que fue dicho a los antiguos: No perjurarás; mas cumplirás al Señor tus juramentos. Pero yo os digo, que de ningún modo juréis: ni por el cielo, porque es el trono de Dios: ni por la tierra, porque es la peana de sus pies: ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran rey: ni jures por tu cabeza, porque no puedes hacer un cabello blanco o negro. Mas vuestro hablar sea, sí, sí, no, no. Porque lo que excede de esto, de mal procede». (vv. 33- 37)

El que prohibió jurar, nos enseñó cómo debe hablarse, diciendo: «Mas vuestro hablar sea, sí, sí; no, no». Esto es, para lo que es, basta decir es, y para lo que no es, basta decir no es. Puede que aquí se diga dos veces es, es, no, no, para significar que lo que afirmas con la boca debes probarlo con las obras y lo que niegas con las palabras no lo confirmes con las obras

Rábano

Jesús, un gran maestro?



“Jesús fue un gran maestro, tal como Buda, Sócrates, Confucio y Mahoma”. Y es que Jesús tiene una “pequeña” diferencia con todos ellos… ¡que afirmó ser Dios! En ese sentido, Él no puede ser meramente “un gran maestro de moralidad” sino que, dadas sus afirmaciones, solo puede ser mucho más (Dios) o mucho menos (un loco o un mentiroso) que eso. Por tanto, no tenemos más opción que quedarnos con la conclusión de C. S. Lewis:

Usted lo podría mandar a callar y decirle que está loco, usted podría escupirlo en la cara y matarlo por ser un demonio, o usted puede simplemente caer postrado a sus pies y llamarle Señor y Dios. Pero no me venga usted con la condescendiente estupidez de que Jesús era solamente un profeta o un gran hombre moral. Él no dejó espacio para ello. Sus reclamos le contradirían

LA VOZ DE LA IGLESIA QUE RESUENA DULCEMENTE



Es un hecho demostrado que los salmos, compuestos por inspiración divina, cuya colección forma parte de las sagradas Escrituras, ya desde los orígenes de la Iglesia sirvieron admirablemente para fomentar la piedad de los fieles, que ofrecían continuamente a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de unos labios que confiesan su nombre, y que además, por una costumbre heredada del antiguo Testamento, alcanzaron un lugar importante en la sagrada liturgia y en el Oficio divino. De ahí nació lo que san Basilio llama «la voz de la Iglesia», y la salmodia, calificada por nuestro antecesor Urbano octavo como «hija de la himnodia que se canta asiduamente ante el trono de Dios y del Cordero», y que, según el dicho de san Atanasio, enseña, sobre todo a las personas dedicadas al culto divino, «cómo hay que alabar a Dios y cuáles son las palabras más adecuadas» para ensalzarlo. Con relación a este tema dice bellamente san Agustín: «Para que el hombre alabara dignamente a Dios, Dios se alabó a sí mismo; y, porque se dignó alabarse, por esto el hombre halló el modo de alabarlo.» Los salmos tienen, además, una eficacia especial para suscitar en las almas el deseo de todas las virtudes. En efecto «si bien es verdad que toda Escritura, tanto del antiguo como del nuevo Testamento, inspirada por Dios es útil para enseñar, según está escrito, sin embargo, el libro de los salmos, como el paraíso en el que se hallan (los frutos) de todos los demás (libros sagrados), prorrumpe en cánticos y, al salmodiar pone de manifiesto sus propios frutos junto con aquellos otros.» Estas palabras son también de san Atanasio, quien añade asimismo: «A mi modo de ver, los salmos vienen a ser como un espejo, en el que quienes salmodian se contemplan a sí mismos y sus diversos sentimientos, y con esta sensación los recitan.» San Agustín dice en el libro de sus Confesiones: «¡Cuánto lloré con tus himnos y cánticos, conmovido intensamente por las voces de tu Iglesia que resonaba dulcemente! A medida que aquellas voces se infiltraban en mis oídos, la verdad se iba haciendo más clara en mi interior y me sentía inflamado en sentimientos de piedad, y corrían las lágrimas, que me hacían mucho bien.» En efecto, ¿quién dejará de conmoverse ante aquellas frecuentes expresiones de los salmos en las que se ensalza de un modo tan elevado la inmensa majestad de Dios, su omnipotencia, su inefable justicia, su bondad o clemencia y todos sus demás infinitos atributos, dignos de alabanza? ¿En quién no encontrarán eco aquellos sentimientos de acción de gracias por los beneficios recibidos de Dios, o aquellas humildes y confiadas súplicas por los que se espera recibir, o aquellos lamentos del alma que llora sus pecados? ¿Quién no se sentirá inflamado de amor al descubrir la imagen esbozada de Cristo redentor, de quien san Agustín «oía la voz en todos los salmos, ora salmodiando, ora gimiendo, ora alegre por la esperanza, ora suspirando por la realidad»?

De la constitución apostólica Divino afflatu, del papa san Pío X
(AAS 3 [1911), 633-635)

Oración

Paz a sus casas
Y a todos los que en ellas habitan. Amén

Evangelio

San Marcos 7:31-37
Se marchó de la región de Tiro y vino de nuevo, por Sidón, al mar de Galilea, atravesando la Decápolis. Le presentan un sordo que, además, hablaba con dificultad, y le ruegan imponga la mano sobre él. Él, apartándole de la gente, a solas, le metió sus dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua Y, levantando los ojos al cielo, dio un gemido, y le dijo: «Effatá», que quiere decir: «¡Ábrete!» Se abrieron sus oídos y, al instante, se soltó la atadura de su lengua y hablaba correctamente. Jesús les mandó que a nadie se lo contaran.Pero cuanto más se lo prohibía, tanto más ellos lo publicaban. Y se maravillaban sobremanera y decían: «Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.»

Palabra del Señor

María es camino fácil



Es el camino abierto por Jesucristo al venir a nosotros y en el que no hay obstáculo para llegar a Él. Ciertamente se puede llegar a Jesucristo por otros caminos; pero en ellos se encuentran cruces más numerosas, muertes extrañas y dificultades apenas superables; sería necesario pasar noches oscuras, terribles agonías, escarpadas montañas, punzantes espinas y espantosos desiertos. Pero, por el camino de María se avanza más suave y tranquilamente.

Claro que también encontramos rudos combates y grandes dificultades por superar. Pero esta bondadosa Madre y Señora se hace tan cercana y presente a sus fieles servidores, para iluminarlos en sus tinieblas, esclarecerlos en sus dudas, fortalecerlos en sus temores, sostenerlos en sus combates y dificultades, que en verdad este camino virginal para encontrar a Jesucristo, resulta de rosas y mieles comparados con los demás.

Ha habido santos, pero en corto número -como San Efrén, San Juan Damasceno, San Bernardo, San Bernardino, San Buenaventura, San Francisco de Sales, etc- que han transitado por este camino suave para ir a Jesucristo, porque el Espíritu Santo, Esposo fiel de María, se lo ha enseñado por gracia especialísima. Pero los demás santos, que son la mayoría, aunque hayan tenido todos devoción a la Santísima Virgen, no han entrado o sólo muy poco en este camino. Es por ello que tuvieron que pasar por pruebas más rudas y peligrosas.

¿De dónde procederá -me preguntará algún fiel servidor de María-, que los fieles servidores de esta bondadosa Madre encuentran tantas ocasiones de padecer y aún más que aquellos que no le son tan devotos? Los contradicen, persiguen, calumnian y nadie los puede tolerar… o caminan entre tinieblas interiores o por desiertos donde no se da la menor gota de rocío del Cielo. Si esta devoción a la Santísima Virgen facilita el camino para llegar a Jesucristo, ¿por qué sus devotos son los más crucificados?

Le respondo que, ciertamente, siendo los más fieles servidores de la Santísima Virgen, sus preferidos, reciben de Ella los mayores favores y gracias del cielo que son las cruces. Pero sostengo que los servidores de María llevan estas cruces con mayor facilidad, mérito y gloria; que lo que mil veces detendría a otros o los haría caer, a ellos no los detiene nunca, sino que los hace avanzar. Porque esta bondadosa Madre, plenamente llena de gracia y unción del Espíritu Santo, endulza todas las cruces que les prepara, con el azúcar de su dulzura maternal y con la unción del amor puro, de modo que ellos las consumen alegremente como nueces confitadas, aunque en sí sean muy amargas.

Y creo que una persona que quiere ser devota y vivir piadosamente en Jesucristo y, por consiguiente, padecer persecución y cargar todos los días con su cruz, no llevará jamás grandes cruces o no las llevará con alegría hasta el fin, si no profesa tierna devoción a la Virgen María, que es la dulzura de las cruces

El hombre piensa



abstrae, saca de las imágenes materiales suministradas por los sentidos, el universal, es decir, ideas universales, generales, absolutas; concibe las verdades intelectuales, eternas. Conoce cosas que no perciben los sentidos, objetos puramente espirituales, como lo verdadero, lo bueno, lo bello, lo justo, lo injusto. Sabe distinguir las causas y sus efectos, las substancias y los accidentes, etc.

No pasa lo mismo con el animal. Indudablemente el animal ve, oye y sabe hallar su camino, reconocer a su amo, recordar que una cosa le hizo daño, etc. Pero el conocimiento del animal está limitado a las cosas sensibles, a los objetos particulares. No tiene ideas generales, no conoce sino aquello que cae bajo sus sentidos, lo concreto, lo particular, lo material: ve, por ejemplo, tal árbol, tal flor, pero no puede elevarse a la idea general de un árbol, de una flor; así, el perro se calienta con el placer al amor de la lumbre, pero no tendrá jamás la idea de encender el fuego ni aun la de aproximarle combustible para que no se extinga.

El hombre conoce el bien y el mal moral. – El hombre goza del bien que hace, y siente remordimientos si obra mal. El animal no conoce más que el bien agradable y el mal nocivo a sus sentidos: jamás hallaréis a un animal rastros de remordimientos. Así como no conoce la verdad, este alimento de los espíritus, tampoco conoce el deber, esta fuerza de la voluntad, esta alegría austera del corazón. El bien y el mal moral no pueden ser conocidos sino por la inteligencia

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Educación descendente de la revolución francesa


Esta circunstancia, tan nueva en la historia, de la entera educación política de un gran pueblo debida por completo a los hombres de letras, fue quizá lo más decisivo a la hora de dar a la Revolución Francesa su genio propio, y a hacer surgir de ella lo que vemos. Los escritores no sólo proporcionaron sus ideas al pueblo que la hizo, sino también su temperamento y su carácter.

Hermet, Totalitarismos (México D. F.: FCE, 1991), pp. 97-102. 254.

En el obscuro Medievo



En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval

Jheronimus van Aken (Bolduque, c. 1450-1516), llamado familiarmente Joen y conocido como Jheronimus Bosch o Hieronymus Bosch, en idioma español el Bosco, fue un pintor nacido al norte del Ducado de Brabante, en los actuales Países Bajos, autor de una obra excepcional tanto por la extraordinaria inventiva de sus figuraciones y los asuntos tratados como por su técnica, al que Erwin Panofsky calificó como artista «lejano e inaccesible» dentro de la tradición de la pintura flamenca a la que pertenece

Según el Bosco: Las bodas de Caná, c. 1560 o después, Róterdam, Museum Boijmans Van Beuningen. El sirviente que en segundo término presenta un cisne en una bandeja podría evocar los banquetes del Cisne organizados por la cofradía de Nuestra Señora, de la que el Bosco fue miembro activo