Humillación

Cuando el humilde sufre una humillación, no se inquieta ni entristece, porque su interés no es obtener la alabanza y ayuda de los humanos sino de Dios Efesios 6:6 no por ser vistos, como quien busca agradar a los hombres, sino como esclavos de Cristo que cumplen de corazón la voluntad de Dios Imitación deSigue leyendo «Humillación»

Condena a muerte

El momento en que se dicta sentencia La sentencia fue dada el día mismo en que comenzó el proceso, violando así la ley que decía: «todo juicio criminal puede terminarse el día mismo en que ha comenzado, si el resultado de los debates es la absolución del acusado, pero si debe pronunciar una pena capital,Sigue leyendo «Condena a muerte»

Jesús en el Apocalipsis

La imaginería del Reino inunda el Libro bíblico del Apocalipsis. En él se habla de Jesús como el Primogénito de los muertos y el soberano de los reyes de la tierra, rememorando lo que se dijo de David en el Salmo 89, 28: Yo lo construiré mi primogénito, el más eximio entre los reyes deSigue leyendo «Jesús en el Apocalipsis»

Por siempre sea Alabado

Sed por siempre alabado, mi buen Jesús, por mí y por todas las criaturas! Por vuestra mediación ofrezco a la Santísima Trinidad las alabanzas y acción de gracias que recibís hasta el fin del mundo. Ruego a los coros celestiales y a los bienaventurados, unan la expresión de su gratitud a la nuestra, para ensalzaros,Sigue leyendo «Por siempre sea Alabado»

Rasgarse las vestiduras

El gesto de indignación de rasgarse las vestiduras, ya fuese espontáneo o fingido, constituía un acto obligado, con una reglamentación específica, sobre todo ante casos de blasfemia. Incluso Marcos (Mc 14, 64) acompaña el acto con un: «Habéis oído la blasfemia. ¿Qué os parece?», y Mateo (Mt 26, 65) dice: «¡Ha blasfemado!» Evidentemente estamos anteSigue leyendo «Rasgarse las vestiduras»

Las normas más elementales de derecho procesal, no permitirían ésto

De lo contrario se lo ponía en la situación de «perjurar» o de «incriminarse»; lo mismo decía la Mishná: tenemos por fundamento que ninguno puede perjudicarse a sí mismo. Sin embargo, para regocijo de la iniquidad, todo ocurrió al revés: ningún juramento se pidió a los testigos, pero sí al acusado. Y así, vino elSigue leyendo «Las normas más elementales de derecho procesal, no permitirían ésto»

Caifás y Jesús

Según se lee en San Mateo (Mt 26, 62), el mismo Caifás tomó el toro por las astas, agregando una nueva nulidad a la causa (¿ y ya van…?), pues el mismo juez devino en juez y parte al mismo tiempo, como se dice en los tribunales. Toda legislación y especialmente la hebrea prohibía queSigue leyendo «Caifás y Jesús»

Una sola Misa

Si desde vuestra infancia hasta hoy, no hubiereis hecho otra cosas que dar gracias a Dios por los beneficios conque os ha colmado, habrías hecho menos que con una sola Misa oída con devoción. Voy aún más lejos; si hubieseis invitado a todas las almas a unirse a vosotros, y durante su vida entera estasSigue leyendo «Una sola Misa»

Le hemos oído decir

«le hemos oído decir: “Yo destruiré este templo…”» (Mt 26, 61), cuando las verdaderas palabras de Cristo habían sido: «destruid este templo y yo lo reedificaré en tres días». Así siguieron los «testimonios», con palabras hipotéticas e insuficientes para constituir un cargo contra el acusado. Cristo, al pronunciar las palabras alusivas al templo, hacía referenciaSigue leyendo «Le hemos oído decir»

Imitación de Cristo

Piensa continuamente en el Altísimo y eleva tu corazón a Cristo sin cesar. Si no sabes meditar en temas celestiales y sublimes, descansa tu corazón meditando en la Pasión de Cristo, deleitándote en pensar con cariño en sus preciosas llagas y en sus sufrimientos.Si con el pensamiento te refugias piadosamente en las heridas y estigmasSigue leyendo «Imitación de Cristo»