Evangelio

San Mateo 4:12-17,23-25Cuando oyó que Juan había sido entregado, se retiró a Galilea. Y dejando Nazará, vino a residir en Cafarnaún junto al mar, en el territorio de Zabulón y Neftalí; para que se cumpliera lo dicho por el profeta Isaías: ¡Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, allende el Jordán, GalileaSigue leyendo «Evangelio»

El agua está lista

Evangelio según san Mateo, 3: 16- 16 Habiendo sido bautizado Jesús, en seguida salió del agua. Y los cielos se le abrieron, y vio que el Espíritu Santo descendía en forma de paloma y se posaba sobre El. (v. 16) Porque, como se ha dicho, cuando nuestro Salvador quedó lavado, ya quedaba limpia toda elSigue leyendo «El agua está lista»

El matrimonio

El matrimonio es por mandato divino y ley natural la unión indisoluble de un varón y una mujer (cf. Gén 2,24; Mc 10,7- 9; Ef 5,31- 32). «Por su índole natural, la institución del matrimonio y el amor conyugal están ordenados por sí mismos a la procreación y a la educación de la prole, conSigue leyendo «El matrimonio»

Vida

A una mujer que haya concebido a un niño en su vientre se le prohíbe, por ley natural y divina, matar a esa vida humana dentro de ella, por ella misma o por otros, ya sea de manera directa o indirecta (cf. Juan Pablo II, encíclica Evangeilum Vitae, 62) Las técnicas de reproducción artificial «sonSigue leyendo «Vida»

Humildad y obediencia

Evangelio según san Mateo, 3: 13- 15 Entonces vino Jesús de Galilea al Jordán a donde estaba Juan, para ser bautizado por él. San Juan se lo estorbaba, diciendo: «Yo debo ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?». Respondiendo Jesús, le dijo: «Déjame ahora. Así conviene que nosotros cumplamos la justicia»; y entoncesSigue leyendo «Humildad y obediencia»

Frutos de la oración

Acrecienta el Amor: El amor es el termómetro de la oración. La oración verdadera se refleja en un incremento en el amor. La oración nos «hace participar en la potencia del amor de Dios que salva a la multitud» (Catecismo, 2572).

Ilícito

Todos los mandamientos de Dios son igual de justos y misericordiosos. Por lo tanto, es errónea la opinión de quien afirma que las personas son capaces, al obedecer la divina prohibición—por ejemplo, el sexto mandamiento de no cometer adulterio—, de pecar contra Dios por este acto de obediencia o de hacerse daño moralmente a unoSigue leyendo «Ilícito»