Su mención del buen ladrón me recuerda a una objeción común. La gente afirma que es cruel matar a un prisionero y más misericordioso dejarle vivir. ¿Cree usted que esto es verdad? ¿Se convertirían más criminales si vivieran más? Tenemos el ejemplo del buen ladrón en el caso del siglo XX de Claude Newman, unSigue leyendo «Pena de muerte»
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La ejecución y los soldados romanos
Los soldados «romanos» con que contaba Pilato en Judea, no eran del todo romanos: mientras los oficiales provenían, sí, de Italia, la gran parte de la tropa estaba compuesta por soldados auxiliares, reclutados de entre los sirios y samaritanos, pueblos hostiles a los judíos. Hay especialmente dos episodios en que los soldados de Pilato aparecenSigue leyendo «La ejecución y los soldados romanos»
Santo Sacrificio
La malicia humana no quita al Santo Sacrificio su carácter de conciliación: Entre los pecadores que se encontraron en el Calvario, solamente algunos se convirtieron dándose golpes de pecho y diciendo: «Este hombre era verdaderamente el Hijo de Dios». Los otros, obstinados en su maldad, rechazaron los rayos de luz y de misericordia que salíanSigue leyendo «Santo Sacrificio»
Aquel famoso mártir San Lorenzo (256)
logró independizarse del aprecio que sentía hacia su propio obispo, el papa San Sixto, de Roma y del amor que el mundo le ofrecía, y prefirió morir martirizado, quemado en la parrilla por amor al Creador, por hacer su santa voluntad. Prefirió hacer la Voluntad Divina, antes que buscar los consuelos humanos. Aprende pues aSigue leyendo «Aquel famoso mártir San Lorenzo (256)»
La condena
A lo que Jesús intervino diciendo: – «No tendrías ese poder si no te hubiese sido dado de lo alto… Por eso, quienes me han entregado a ti tienen mayor pecado» (Jn 19,10). Pilato, romano como era, entendió perfectamente esta indicación acerca del poder como una respuesta indirecta acerca del origen de Jesús por ello,Sigue leyendo «La condena»
Santo Sacrificio de la Misas
El hombre perdona la injuria que ha recibido, si el ofensor le ofrece un buen obsequio o si le hace un gran servicio. Así también Dios nos perdona por el honor que le rendimos asistiendo a la Santa Misa, y por el sublime don que le ofrecemos, por la oblación del Cuerpo y la SangreSigue leyendo «Santo Sacrificio de la Misas»
¡Crucifícale!
Queréis que os suelte al rey de los judíos?» (Mc 15, 9) les preguntará con ironía. Y todos preferirán a Barrabás[ 79]. – «¡¡¡ Crucifícale!!! ¡¡¡ Crucifícale!!!»–gritarían ante el asombro del romano. – «Qué mal ha hecho?». – «¡ Crucifícale!»–fue la respuesta. Mientras Pilato estaba sentado en su silla de juez recibirá el mensaje deSigue leyendo «¡Crucifícale!»
Jesús disgustado
Es preferible tener a todos los demás de contrarios, que no a Jesús disgustado Quien vive en amistad con Jesucristo es riquísimo. Quién vive sin Él, es pobrísimo. Entre todos los que amas, sólo Jesucristo sea el objeto de tu amor total. A todos hay que amar por Jesús. Y a Jesús hay que amarloSigue leyendo «Jesús disgustado»
La costumbre de liberar a un preso para la Pascua
Con ocasión de la fiesta de la Pascua, era costumbre, que el pueblo pidiera la liberación de un prisionero: símbolo de la benevolencia romana en sus provincias ocupadas. Aquella solemne celebración recordaba otra liberación, la del pueblo hebreo de Egipto; así lo señala Louis Monloubou: «El privilegio aparece como algo completamente lógico. Era el modoSigue leyendo «La costumbre de liberar a un preso para la Pascua»
¿Tres distintivos reales?
Claro: estaba el manto, la corona y faltaba la caña que, según Mateo (Mt 27,29), le fue puesta en la mano derecha (detalle que hace pensar en un testigo ocular y en un hecho difícil de olvidar). Fue así como la soldadesca se mofó de Jesús saludándolo al igual de como se hacía con elSigue leyendo «¿Tres distintivos reales?»