La conversión interior



Evangelio según san Mateo, 3: 7- 10 Viendo a muchos fariseos y saduceos que venían a bautizarse, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la justicia que sobre vosotros venía? Haced frutos dignos de penitencia. Y no queráis decir dentro de vosotros mismos: Tenemos por padre a Abraham, porque en verdad os digo, que Dios puede suscitar hijos de Abraham de estas piedras. Ya la segur está puesta a la raíz del árbol. Todo árbol que no dé frutos buenos, será cortado y arrojado al fuego». (vv. 7- 10)

Cuando dice todo, excluye al primero, como por excepción. Como si dijese: Aunque fueses descendiente de Abraham, sufrirás la pena si permaneces sin fruto

San Juan Crisóstomo, homiliae in Matthaeum, hom. 11,3

Oración

Concebirás y darás a luz un hijo, el cual será llamado Hijo del Altísimo

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
El Señor llega, salid a su encuentro;
él es el Príncipe de la paz.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 11, 16-19.

No escuchan ni a Juan ni al Hijo del hombre.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«¿A quién compararé esta generación?
Se asemeja a unos niños sentados en la plaza, que gritan diciendo: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos entonado lamentaciones, y no habéis llorado”.
Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio”. Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores”.
Pero la sabiduría se ha acreditado por sus obras».

Palabra del Señor.

El hacha ya está lista



Evangelio según san Mateo, 3: 7- 10 Viendo a muchos fariseos y saduceos que venían a bautizarse, les dijo: «Raza de víboras, ¿quién os ha enseñado a huir de la justicia que sobre vosotros venía? Haced frutos dignos de penitencia. Y no queráis decir dentro de vosotros mismos: Tenemos por padre a Abraham, porque en verdad os digo, que Dios puede suscitar hijos de Abraham de estas piedras. Ya la segur está puesta a la raíz del árbol. Todo árbol que no dé frutos buenos, será cortado y arrojado al fuego». (vv. 7- 10)

El hacha es Nuestro Redentor que, constando de naturaleza divina y humana, representa la fuerza motriz, y la fortaleza en la economía de la redención, ya que, si bien aparece con forma humana, procede de la divinidad. Esta es el hacha puesta junto a la raíz del árbol, puesto que, si bien espera por la paciencia, conoce, sin embargo, cuanto ha de hacer. Todo árbol que no da buenos frutos, será cortado y arrojado al fuego ( Mt 7 ). Porque cualquiera que obra mal encuentra preparado el fuego del infierno por haber despreciado el consejo de hacer buenos frutos de penitencia. Se dice que el hacha no está puesta junto a las ramas sino junto a la raíz. Cuando mueren los hijos de los malos son cortadas las ramas que no dan fruto, pero cuando sucumbe toda una generación con el padre, se corta todo el árbol por la raíz para que ya no puedan nacer los renuevos malos

San Gregorio Magno, homiliae in Evangelia, 20,9

Oración

Despierta, Señor, nuestros corazones y muévelos a preparar los caminos de tu Hijo, para que por el misterio de su venida podamos servirte con pureza de espíritu. Por nuestro Señor Jesucristo.

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Cielos, destilad desde lo alto al Justo, las nubes lo derramen,
se abra la tierra y brote el Salvador.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 11, 11-15.

No ha nacido uno más grande que Juan el Bautista.

Lectura del santo Evangelio según San Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús al gentío:
«En verdad os digo que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.
Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora el reino de los cielos sufre violencia y los violentos lo arrebatan. Los Profetas y la Ley han profetizado hasta que vino Juan; él es Elías, el que tenía que venir, con tal que queráis admitirlo.
El que tenga oídos, que oiga».

Palabra del Señor.

Boby y el Bistec

En el convento de Vittorio Véneto recuerdan todavía los religiosos con verdadero placer el caso de Boby y el bistec

Boby era el afortunado perrito del convento y no tenía ningún motivo para quejarse, ya que era amigo inseparable del hermano cocinero. Un día había ido éste al refectorio cuando los demás religiosos ya habían marchado y estaba comiendo y conversando con otro hermano. Alguien llama a la puerta: es Boby, el inseparable, que trata de entrar. Ya sabe cómo hacer para abrirla. Antes de entrar suele estudiar el ambiente; y así lo hace ahora alargando su hocico como para darse cuenta de la situación. Al ver a su gran amigo solo con otro hermano, se le echa encima loco de alegría. Después de haberse comido algo que ambos le dan, levanta la cabeza como atraído por un objeto de particular interés. Allí cerca, debajo de la mesa, está, en efecto, la despensa donde hacía un rato Fray Claudio había escondido con mucho cuidado un bistec para sus pobres. Boby intuye enseguida el tesoro escondido y el ver que la despensa estaba abierta, encuentra muy natural levantar la pata y proporcionarse un exquisito bocado. Los dos hermanos querían impedírselo, pero… Pobre animalito!… y además, tenían mucho gana de ver cómo reaccionaría Fray Claudio. A poco rato, entra éste dirigiéndose derechito hacia la despensa con la secreta intención de sacar de ella la carne que había guardado. Viéndolo buscar con evidente disgusto el bistec los dos hermanos se echan a reír indicándole al pícaro Boby que está todavía relamiéndose golosamente el hocico. Fray Claudio enseguida se da cuenta y ríe él también de la broma, pese a que no fuera tan agradable como para reírse. !Los hombres de Dios, en cuya mirada sólo hay una dulce sonrisa, reflejo del alma tranquila, saben reír también cuando otros usarían palabras de resentimiento!
Aún participando Fray Claudio en las diversiones comunes, se veía claro en su actitud y en sus palabras que su corazón no se separaba ni un solo momento de Dios; todo le servía como pretexto para acercarse más y más a Él con una vibrante voluntad de amor

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sobre Fray Claudio Granzotto

Más allá del Arte (Epifanio Urbani)

Hay que reconocer los inmensos beneficios que Dios nos hace

Todo lo que tenemos en el alma y en el cuerpo y cuanto poseemos en lo interior y en lo exterior son beneficios tuyos, y te engrandecen a ti como bienhechor piadoso y bueno, de quien recibimos todos los bienes.
Unos reciban más; otro, menos. Pero todo es tuyo, y todo se recibe de ti, sin quien ni lo más pequeño se puede tener.
El que ha recibido más, no puede ufanarse de haberlo merecido, ni creerse más que los demás, ni despreciar a quien haya recibido menos,, porque quien se atribuya menos y con más humildad y fervor dé gracias a lo que ha recibido, ése es el mejor y más grande

Imitación de Cristo (Tomás de Kempis) 1418

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La visión obtusa de la Teología de la Liberación y la Visión Cristiana auténtica


Las exigencias de la promoción humana y de una liberación auténtica, solamente se comprenden a partir de la tarea evangelizadora tomada en su integridad. Esta liberación tiene como pilares indispensables la verdad sobre Jesucristo el Salvador, la verdad sobre la Iglesia, la verdad sobre el hombre y sobre su dignidad[30]. La Iglesia, que quiere ser en el mundo entero la Iglesia de los pobres, intenta servir a la noble lucha por la verdad y por la justicia, a la luz de las Bienaventuranzas, y ante todo de la bienaventuranza de los pobres de corazón. La Iglesia habla a cada hombre y, por lo tanto, a todos los hombres. Es « la Iglesia universal. La Iglesia del misterio de la encarnación. No es la Iglesia de una clase o de una sola casta. Ella habla en nombre de la verdad misma. Esta verdad es realista ». Ella conduce a tener en cuenta « toda realidad humana, toda injusticia, toda tensión, toda lucha »
Una defensa eficaz de la justicia se debe apoyar sobre la verdad del hombre, creado a imagen de Dios y llamado a la gracia de la filiación divina. El reconocimiento de la verdadera relación del hombre con Dios constituye el fundamento de la justicia que regula las relaciones entre los hombres. Por esta razón la lucha por los derechos del hombre, que la Iglesia no cesa de recordar, constituye el auténtico combate por la justicia.
SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE INSTRUCCIÓN SOBRE ALGUNOS ASPECTOS DE LA «TEOLOGÍA DE LA LIBERACIÓN»

Sanar el sentimiento de rencor que se pueda tener hacia Dios



Es evidente que Dios no nos ha hecho nada malo pues de Él sólo procede bondad y amor para sus criaturas: “Amas a todos los seres y nada de lo que hiciste aborreces pues, si algo odiases, no lo hubieras creado.” (Sab 11,24-26). Sin embargo, en muchas ocasiones se ha sembrado en algunos un sentimiento de rencor contra Dios, haciéndole culpable de los acontecimientos dolorosos de la vida. Frases como: “¿por qué Dios permitió que sucediera esto? ¿Por qué aquel accidente, aquella enfermedad? ¿Por qué a nosotros si somos tan buenos?”

Dios no se enoja con esos porqués siempre y cuando el corazón que los grite esté dispuesto a escuchar la respuesta de Dios, que en muchas ocasiones, sólo es clara con el tiempo. La misma María Santísima dijo a su hijo, cuando éste fue hallado en el Templo: “Hijo ¿por qué nos has hecho esto?” (Lc 2,48); el mismo Señor Jesús, se solidariza con el dolor del hombre gritando en la cruz: “¿por qué me has abandonado?” (Mt 27,46).

Es claro que lo primero que hay que sanar es esa falsa imagen de Dios que nos hace pensar que Él desea esos acontecimientos dolorosos de nuestra vida. Debemos tener claro que “en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman” (Rom 8,28). Esta intervención de Dios no significa que Él desee nuestros sufrimientos, pero en el misterio de la libertad humana, los permite. Los sufrimientos que nos afligen son causados, la inmensa mayoría de veces, por el pecado; otros, son sufrimientos que no dependen de nuestra libre responsabilidad y debemos tener una visión de fe para creer que éstos, de una manera misteriosa, se dan para nuestro bien, aunque ahora no lo comprendamos. Para entender esto se requiere una fuerte dosis de humildad y de fe.