MI AMOR ESTÁ CRUCIFICADO

De nada me servirían los placeres terrenales ni los reinos de este mundo. Prefiero morir en Cristo Jesús que reinar en los confines de la tierra. Todo mi deseo y mi voluntad están puestos en aquel que por nosotros murió y resucitó. Se acerca ya el momento de mi nacimiento a la vida nueva. PorSigue leyendo «MI AMOR ESTÁ CRUCIFICADO»

Dirigirnos al Padre

Este don gratuito de la adopción exige por nuestra parte una conversión continua y una vida nueva. Orar a nuestro Padre debe desarrollar en nosotros dos disposiciones fundamentales: El deseo y la voluntad de asemejarnos a él. Creados a su imagen, la semejanza se nos ha dado por gracia y tenemos que responder a ellaSigue leyendo «Dirigirnos al Padre»

Jesucristo

Flavio Josefo (37 al 97 d.C.)[ 3]: este historiador hebreo, en su libro titulado Las antigüedades judías, Cap. XVII, nos dice: «Aunque Pilato, ante la denuncia de los primeros hombres entre nosotros, le condenó a la cruz, no le abandonaron los que desde el principio le habían amado».

Sola fide

la doctrina de la “sola fe” apoyándose en la cita de Rom 3,28: «Porque nosotros estimamos que el hombre es justificado por la fe, sin las obras de la Ley». Con base en este texto, los protestantes interpretaron que las obras buenas carecen de sentido. Hay que aclarar que San Pablo se refiere a lasSigue leyendo «Sola fide»

LA VIDA DE ORACIÓN

La oración es la vida del corazón nuevo. Debe animarnos en todo momento. Nosotros, sin embargo, olvidamos al que es nuestra Vida y nuestro Todo. Por eso, los Padres espirituales, en la tradición del Deuteronomio y de los profetas, insisten en la oración como un «recuerdo de Dios», un frecuente despertar la «memoria del corazón»:Sigue leyendo «LA VIDA DE ORACIÓN»

La Liturgia de la Iglesia

La misión de Cristo y del Espíritu Santo que, en la liturgia sacramental de la Iglesia, anuncia, actualiza y comunica el Misterio de la salvación, se continúa en el corazón que ora. Los Padres espirituales comparan a veces el corazón a un altar. La oración interioriza y asimila la liturgia durante y después de laSigue leyendo «La Liturgia de la Iglesia»

Camina conmigo

Nosotros debemos prepararnos para sufrir grandes pruebas dentro de poco, tales que demandarán de nosotros una disposición a perder la vida, y una total dedicación a Cristo y por Cristo… Con vuestras oraciones y las mías es posible mitigar esa tribulación, pero ya no es posible apartarla, porque solo así la Iglesia puede ser efectivamenteSigue leyendo «Camina conmigo»

La oración

Toda alegría y toda pena, todo acontecimiento y toda necesidad pueden ser motivo de oración de gracias, la cual, participando de la de Cristo, debe llenar la vida entera: “En todo dad gracias” (1 Ts 5, 18).

La petición cristiana

está centrada en el deseo y en la búsqueda del Reino que viene, conforme a las enseñanzas de Jesús (cf Mt 6, 10 33; Lc 11, 2 13). Hay una jerarquía en las peticiones: primero el Reino, a continuación lo que es necesario para acogerlo y para cooperar a su venida. Esta cooperación con laSigue leyendo «La petición cristiana»

Consagración episcopal

«Señor Jesús, dame amor, un amor fuerte y ardiente por Ti y, por amor tuyo, por todos los hombres y por todo lo que es bueno. Dame fortaleza, para que considere insignificante todo lo del mundo, caso de que pretenda separarme de Ti. Dame alegría en mi sacerdocio, para el que Tú me has elegido.Sigue leyendo «Consagración episcopal»