Categoría: Una Santa Católica y Apostólica

Camino al cielo

Horror, piedad y belleza poética de una fotografía

Acaban de conceder el premio World Press Photo, en la categoría de noticias, a esta fotografía de Massimo Sestini. Responde al rescate de de esos pobres hombres, mujeres y niños por parte de una fragata italiana, el pasado 7 de junio 2014, veinte millas al norte de Libia
El Señor bendiga a cada una de estas almas

CRISTO ES NUESTRO SUMO SACERDOTE, NUESTRA PROPICIACIÓN

Una vez al año, el sumo sacerdote, alejándose del pueblo, entra en el lugar donde se hallan el propiciatorio, los querubines, el arca de la alianza y el altar del incienso, en aquel lugar donde nadie puede penetrar, sino sólo el sumo sacerdote.
Si pensamos ahora en nuestro verdadero sumo sacerdote, el Señor Jesucristo, y consideramos cómo, mientras vivió en carne mortal, estuvo durante todo el año con el pueblo, aquel año del que él mismo dice: Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar el año de gracia del Señor, fácilmente advertiremos que, en este año, penetró una sola vez, el día de la propiciación, en el santuario, es decir, en los cielos, después de haber realizado su misión, y que subió hasta el trono del Padre, para hacerle propicio al género humano y para interceder por cuantos creen en él.
Aludiendo a esta propiciación con la que vuelve a reconciliar a los hombres con el Padre, dice el apóstol Juan: Hijos míos, os escribo esto para que no pequéis. Pero, si alguno peca, tenemos a uno que abogue ante el Padre: a Jesucristo, el Justo. Él es víctima de propiciación por nuestros pecados.
Y, de manera semejante, Pablo vuelve a pensar en esta propiciación cuando dice de Cristo: A quien Dios constituyó sacrificio de propiciación mediante la fe en su sangre. De modo que el día de propiciación permanece entre nosotros hasta que el mundo llegue a su fin.
Dice el precepto divino: Pondrá incienso sobre las brasas, ante el Señor; el humo del incienso ocultará la cubierta que hay sobre el documento de la alianza; y así no morirá. Después tomará sangre del novillo y salpicará con el dedo la cubierta, hacia oriente.
Así se nos explica cómo se llevaba a cabo entre los antiguos el rito de propiciación a Dios en favor de los hombres; pero tú, que has alcanzado a Cristo, el verdadero sumo sacerdote, que con su sangre hizo que Dios te fuera propicio, y te reconcilió con el Padre, no te detengas en la sangre física; piensa más bien en la sangre del Verbo, y óyele a él mismo decirte: Ésta es mi sangre, derramada por vosotros para el perdón de los pecados.
No pases por alto el detalle de que esparció la sangre hacia oriente. Porque la propiciación viene de oriente, pues de allí proviene el hombre cuyo nombre es Oriente, que fue hecho mediador entre Dios y los hombres. Esto te está invitando a mirar siempre hacia oriente, de donde brota para ti el sol de justicia, de donde nace siempre para ti la luz del día, para que no andes nunca en tinieblas ni en ellas aquel día supremo te sorprenda: no sea que la noche y el espesor de la ignorancia te abrumen, sino que, por el contrario, te muevas siempre en el resplandor del conocimiento, tengas siempre en tu poder el día de la fe y no pierdas nunca la lumbre de la caridad y de la paz

De las homilías de Orígenes, presbítero, sobre el libro del Levítico
(Homilía 9, 5. 10: PG 12, 515. 523)

Aparicion Mariana


Nuestra Señora de Lourdes, de Alta Gracia (Argentina)

Santa Madre, Eric Capton y Luciano Pavarotti

Era preciso que murieras amor…

“Era preciso que murieras, mi amor…”

Estoy aquí, ahora, en tu cuarto; en tu último cuarto. Dormiste aquí sólo una noche y es ahora tu cuarto. Fue aquí donde las puertas se abrieron; fue aquí donde Él vino, en persona, a tu encuentro. Este es el cuarto donde tus ojos, apasionados, finalmente se reencontraron (Chiara había perdido un ojo a causa del cáncer, n.d.t.). Estoy aquí, en este lugar sagrado, recordando un poco.

Sólo ha pasado un año desde esa última y única misa que se celebró en este cuarto. Me conmuevo con tanto amor recibido y dado, siempre juntos, y me descubro de nuevo apasionado por ti y por Él. Tal vez sea muy fácil, ahora, para mi, porque me quedé muy bien nutrido. Yo saboreé la miel celestial. Fue aquí donde El nos dijo, en el Evangelio de esa última Misa: “Vosotros sois la sal de la tierra y la luz do mundo”. Fue y sigue siendo su mandato: “Id por el mundo y anunciad el Evangelio”.

Diste todo lo que podías: la vida

Hay mucha gente que te ama de una forma extraordinaria, que te sienten en medio de los sufrimientos y que te rezan como si tu santidad ya estuviera reconocida. Yo quisiera redimensionarlos, pero yo mismo no tengo ninguna duda de que eres santa. El “imprimatur” de nuestro Señor es tu felicidad, como si Él dijera: “Yo pasé por aquí; esto es cosa mía “.

Sabes, amor mío, nuestro amor continua engendrando hijos (el padre Vito me hizo notar eso). Tenemos tantos que no consigo recordar los nombres. Son hijos no en la carne, pero aún así hijos; hijos en el Señor. Espero que Francesco (el único hijo vivo de ambos, n.d.t.) me disculpe porque no guardé su regalo, la carta que tu escribiste para su cumpleaños. Yo también, un poco, escribí esa carta, y creí que tenía que dársela a ellos, a los hijos más distantes. Espero no haberme equivocado. Yo creí que no le quitaría tu amor por Francy; el es tu hijo en la carne.

Sabes… Hay también mucha gente que preferiría que no hubieras existido, porque no es fácil dejarse escrutar por Dios a través de ti, de tus ojos, de tu parche, de tu sonrisa, en tu belleza Él está siempre presente. Por eso este libro es necesario. ¡Es un libro sobre ti, amor mío! ¡Todavía estamos sorprendidos! Un libro que no es para explicar la verdad, porque la verdad se sabe explicar muy bien sola, ni para hacer propaganda de ti (como mucha gente querría). Nunca existe verdad plena en quien quiere vendernos alguna cosa, pero tu sí, tu puedes decirla, porque diste todo lo que podías. Tu diste la vida.

Era preciso que murieras, mi amor…

Era preciso que murieras, mi amor, era preciso. Para que los ciegos vean, para que los sedientos beban, para que los soberbios sean dispersados en los pensamientos de su corazón y para que el pueblo de Dios sepa que la esclavitud acabó y que el Rey ya viene en su gloria. Este libro es simplemente para dar testimonio, a quien quiera abrir el corazón, de que Dios es bueno y de que es posible morir felices.

Este libro es principalmente para mi, para que yo no olvide. Yo vi, por pura gracia de Dios, lo que muchos profetas y reyes quisieran ver y no vieron. Sería culpable si me callase. Tengo que dar testimonio. Yo desde aquí y tu desde allí, ahora, unidos en un amor que para nosotros es nuevo, diferente, pero, con certeza, no se ha vuelto más frágil.

Para escribir este libro, pensé en Simone y Cristiana: ¿quién mejor que ellos, amigos íntimos con quienes compartimos tantos secretos de nuestra alma, caminando juntos en la misma dirección, hablando en la misma lengua, testigos directos, ellos también, de esta historia maravillosa? Pensé en ellos y creo que hice bien.

Habría sido bueno escribir yo mismo, pero en un raro momento de honradez, me dije: “¿Pero cuando, Enrico? Todavía no sabes en qué cajón tienes los calcetines y en cuál los calzoncillos! Mejor ellos”. Ellos son perfectos. Yo compartí esta idea con el padre Vito y él la bendijo. Y entonces los elegí. Ellos rezan, tienen un corazón puro y desean el bien. Siempre estuvieron allí, desde que les conocimos en Asís, de novios. Nosotros en su boda y ellos en la nuestra, un mes después.

Este libro habla de ti, de nosotros y de cómo ama Dios

Estaban allí rezando por nosotros en la puerta cuando nacía María y después en su “funeral”; estaban allí cuando nació Davide y de nuevo en su “funeral”; estaban siempre allí, en el bautizo de Francesco y finalmente en nuestra Pascua, cuando todo se cumplió. ¿Quién mejor que ellos podía escribir este libro?

Simone, que ha estudiado editorial, tenía todos los papeles en regla para escribir de forma eficaz tu relato; Cristiana, la amiga con la que más que otras compartías la fe. Ella conoce algunos secretos de tu corazón… Conversaciones entre mujeres de inteligencia superior. Cuánta belleza, cuanta Providencia.

Y así lo han logrado. Les ha costado mucho, han rezado juntos todas las mañanas antes de empezar a trabajar, han escuchado horas y horas de testimonios recogidos entre los amigos más cercanos. Han transcrito y reunido todo con cuidado y han acabado por escribir, no un libro romántico sino un primer libro que habla de ti, de nosotros y sobre todo de Dios, de cómo Él ama.

Es solo un primer libro, ya sé que se escribirán muchos otros, en muchos idiomas. Me has dicho frases fuertes como tomos de teología. Quien sabe si cuando me las decías te dabas cuenta… Yo creo que sí. Diligentemente me las apuntaba para no olvidar. Sí, para no olvidar.

Este es el prefacio que Enrico Petrillo, esposo de Chiara Corbella, ha escrito para la primera biografía autorizada sobre esta joven madre italiana que eligió no someterse a tratamiento contra el cáncer para salvar la vida de su hijo, y que murió en 2012

LA AMISTAD DE DIOS

Nuestro Señor Jesucristo, Palabra de Dios, comenzó por atraer hacia Dios a los siervos, y luego liberó a los que se le habían sometido, como él mismo dijo a sus discípulos: Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su Señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. Pues la amistad de Dios otorga la inmortalidad a quienes la aceptan.
Al principio, y no porque necesitase del hombre, Dios plasmó a Adán, precisamente para tener en quien depositar sus beneficios. Pues no sólo antes de Adán, sino antes también de cualquier creación, la Palabra glorificaba ya a su Padre, permaneciendo junto a él, y, a su vez, era glorificada por el Padre, como la misma Palabra dijo: Padre, glorifícame cerca de ti, con la gloria que yo tenía cerca de ti, antes que el mundo existiese.
Ni nos mandó que lo siguiésemos porque necesitara de nuestro servicio, sino para salvarnos a nosotros. Porque seguir al Salvador equivale a participar de la salvación, y seguir a la luz es lo mismo que quedar iluminado.
Efectivamente, quienes se hallan en la luz no son los que iluminan a la luz, sino ésta la que los ilumina a ellos; ellos, por su parte, no dan nada a la luz, mientras que, en cambio, reciben su beneficio, pues se ven iluminados por ella.
Así sucede con el servir a Dios, que a Dios no le da nada, ya que Dios no tiene necesidad de los servicios humanos; él, en cambio, otorga la vida, la incorrupción y la gloria eterna a los que lo siguen y sirven, con lo que beneficia a los que lo sirven por el hecho de servirlo, y a los que lo siguen por el de seguirlo, sin percibir beneficio ninguno de parte de ellos: pues Dios es rico, perfecto y sin indigencia alguna.
Por eso él requiere de los hombres que lo sirvan, para beneficiar a los que perseveran en su servicio, ya que Dios es bueno y misericordioso. Pues en la misma medida en que Dios no carece de nada, el hombre se halla indigente de la comunión con Dios.
En esto consiste precisamente la gloria del hombre, en perseverar y permanecer en el servicio de Dios. Y por esta razón decía el Señor a sus discípulos: No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido, dando a entender que no lo glorificaban, al seguirlo, sino que, por seguir al Hijo de Dios, era éste quien los glorificaba a ellos. Y por esto también dijo: Éste es mi deseo: que éstos estén donde yo estoy y contemplen mi gloria
Del tratado de san Ireneo, obispo, contra las herejías
(Libro 4,13, 4-14,1: SC 100, 534-540)
En la medida en que el hombre hace más el bien, se va haciendo también más libre. No hay verdadera libertad sino en el servicio del bien y de la justicia. La elección de la desobediencia y del mal es un abuso de la libertad y conduce a la esclavitud del pecado Catecismo de la Iglesia Católica 1733

Un lugar Cálido para estar

El descubrimiento de mi camino a Cristo, se ha visto invadida por tantas rémoras, y dificultades, no he sido un santo, siempre me recuerdo cuando San Pablo cuando se auto-denomina el ultimo (Cor 15,9) y pienso en donde estaré yo??
El que es mas que yo se pone como ejemplo en varias periclopas para el seguimiento de Cristo, las dificultades son brasas sobre mi cabeza, y recordatorio tangible escatologico de mi muerte y sobre los novísimos, en este inicio de Cuaresma, espero en el Señor, que por su infinita misericordia me perdone y vuelva sus ojos así mi, pido disculpas a las todos mis amigos y familiares si en algún momento falle, si me equivoque y no me retracte, ya halla sido consciente o inconscientemente.
Un día leí sobre el mejor reconocimiento que puede uno como hijo hacerte a sus padres, (que con paciencia y dedicación nos llevaron hasta donde estamos) y es el agradecer por el Amor de Dios que en ellos penetro para nosotros poder ser iluminados, gracias a mis padres (que aunque no anden en este mundo digital) es importante amigos míos que sepan que les debo todo. Y por supuesto el haber sentido de ellos el Amor de Dios herencia de nuestros primeros Padres.
En mi caminar he conocido amigos, catedráticos, dirigentes, sacerdotes, hermanos en la fe, y testimonios de amigos, que fortalecieron mi fe, (que aun es mas pequeña que un grano de mostaza, ya que no he movido ni una montaña), pero entre estas personas a una de las mas especiales: a mi esposa, al demostrarme el Amor de Dios al considerar mi miseria y pequeñez, de quien estoy muy agradecido por su paciencia y amor, mas que mi brazo derecho eso eres tu. Gracias por demostrarme el Amor de Dios reflejado en tu Corazón. ahí, si ahí, es un lugar cálido para estar.
Foto de Albin Castro.Foto de Albin Castro.

San Basilio Magno

Foto de Albin Castro.