LA ESPERANZA NOS SOSTIENE

Es saludable aviso del Señor, nuestro maestro, que el que persevere hasta el final se salvará. Y también este otro: Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Hemos de tener paciencia, y perseverar, hermanos queridos, para que, después de haber sido admitidosSigue leyendo «LA ESPERANZA NOS SOSTIENE»

LA ESPERANZA NOS SOSTIENE

Es saludable aviso del Señor, nuestro maestro, que el que persevere hasta el final se salvará. Y también este otro: Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Hemos de tener paciencia, y perseverar, hermanos queridos, para que, después de haber sido admitidosSigue leyendo «LA ESPERANZA NOS SOSTIENE»

LA ESPERANZA NOS SOSTIENE

Es saludable aviso del Señor, nuestro maestro, que el que persevere hasta el final se salvará. Y también este otro: Si os mantenéis en mi palabra, seréis de verdad discípulos míos; conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. Hemos de tener paciencia, y perseverar, hermanos queridos, para que, después de haber sido admitidosSigue leyendo «LA ESPERANZA NOS SOSTIENE»

¡AY DE MÍ SI NO ANUNCIO EL EVANGELIO!

Venimos por lugares de cristianos que ahora habrá ocho años que se hicieron cristianos. En estos lugares no habitan portugueses, por ser la tierra muy estéril en extremo y paupérrima. Los cristianos de estos lugares, por no haber quien les enseñe en nuestra fe, no saben más de ella que decir que son cristianos. NoSigue leyendo «¡AY DE MÍ SI NO ANUNCIO EL EVANGELIO!»

El Don de Cristo

Tal es el don que el Gran Sacerdote Jesucristo, Hijo único de Dios, ofrece diariamente a la Santísima Trinidad en el sacrificio de la Misa. Pero este don no lo ofrece solo: ofrece además, todo lo que Él ha hecho por la gloria de Dios durante los treinta y tres años que pasó en laSigue leyendo «El Don de Cristo»

La pureza exige el pudor

Este es parte integrante de la templanza. El pudor preserva la intimidad de la persona. Designa el rechazo a mostrar lo que debe permanecer velado. Está ordenado a la castidad, cuya delicadeza proclama. Ordena las miradas y los gestos en conformidad con la dignidad de las personas y con la relación que existe entre ellas.

Sobre los rectores de Seminarios

Preceptos estos nuestros y de nuestro predecesor, que conviene tener muy en cuenta siempre que se trate de elegir los rectoresy maestros de los seminarios o de las universídades católicas.Cualesquiera que de algún modo estuvieren imbuidos de modernismo, sin miramiento de ninguna clase sean apartados del oficio, así de regir como de enseñar, y siSigue leyendo «Sobre los rectores de Seminarios»

Teología Natural

Sobre las discíplinas profanas, baste recordar lo que sapientísímamente dijo nuestro predecesor(26): «Trabajad animosamente en el estudio de las cosas naturales, en el cual los inventos ingeniosos y los útiles atrevimientos de nuestra época, así como los admiran con razón los contemporáneos, así los venideros los celebrarán con perenne aprobación y alabanzas». Pero hagamos estoSigue leyendo «Teología Natural»

Filosofía, luego la Teología

Colocado ya así este cimiento de la filosofía, constrúyase con gran diligencia el edificio teológico.Promoved, venerables hermanos, con todas vuestras fuerzas el estudio de la teología, para que los clérigos salgan de los seminarios llenos de una gran estima y amor a ella y que la tengan siempre por su estudio favorito. Pues «en laSigue leyendo «Filosofía, luego la Teología»

Muerte y juicio

“Preguntadle a ese obrero que se dirige a su trabajo: –¿A dónde vas? – Os dirá: ¿Yo?, a trabajar. –¿Y para qué quieres trabajar? –Pues para ganar un jornal. –Y el jornal, ¿para qué lo quieres? –Pues para comer. –¿Y para qué quieres comer? –Pues…, ¡para vivir! –¿Y para qué quieres vivir? Se quedará estupefactoSigue leyendo «Muerte y juicio»