Evangelio

San Mateo 16:13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Palabra del Señor

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Progreso y desarrollo de la liturgia (escrito antes de 1947)



La jerarquía ha dirigido siempre la evolución

La jerarquía eclesiástica ha ejercitado siempre este su derecho en materia litúrgica, instruyendo y ordenando el culto divino y enriqueciéndolo con esplendor y decoro cada vez mayor para gloria de Dios y bien de los hombres. Tampoco ha vacilado, por otra parte —dejando a salvo la sustancia del sacrificio eucarístico y de los sacramentos en cambiar lo que no estaba en consonancia y añadir lo que parecía contribuir más al honor de Jesucristo y de la augusta Trinidad y a la instrucción y saludable estímulo del pueblo cristiano

Elementos divinos y elementos humanos en la liturgia

Efectivamente, la sagrada liturgia consta de elementos humanos y divinos: éstos, evidentemente, no pueden ser alterados por los hombres, ya que han sido instituidos por el divino Redentor; aquéllos, en cambio, con aprobación de la jerarquía eclesiástica, asistida por el Espíritu Santo, pueden experimentar modificaciones diversas, según lo exijan los tiempos, las cosas y las almas. De aquí procede la magnífica diversidad de los ritos orientales y occidentales; de aquí el progresivo desarrollo de particulares costumbres religiosas y de prácticas de piedad de las que había tan sólo ligeros indicios en tiempos precedentes; débese a esto el que a veces se vuelvan a emplear y renovar usos piadosos que el tiempo había borrado. De todo esto da testimonio la vida de la inmaculada Esposa de Jesucristo durante tantos siglos; esto expresa el lenguaje empleado por ella para manifestar a su divino Esposo su fe y su amor inagotables y los de las personas a ella confiadas; esto demuestra su sabia pedagogía para estimular y acrecentar en los creyentes el «sentido de Cristo».

En realidad no son escasas las causas por las cuales se desarrolla y desenvuelve el progreso de la sagrada liturgia durante la larga y gloriosa historia de la Iglesia

CARTA ENCÍCLICA MEDIATOR DEI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XII SOBRE LA SAGRADA LITURGIA

En el obscuro Medievo



En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval

Fernando Gallego (ca. 1440-1507) fue un pintor gótico español, el más destacado exponente del estilo hispanoflamenco en Salamanca y su área de influencia

Fernando Gallego, Blessing Christ, Museo del Prado

¡¡Buenos días, administradores!!



Evangelio según san Mateo, 5:38-42 «Habéis oído que fue dicho: Ojo por ojo y diente por diente. Mas yo os digo que no resistáis al mal: antes, si alguno te hiriere en la mejilla derecha, preséntale también la otra; y a aquel que quiera ponerte pleito y tomarte la túnica, déjale también la capa; y al que te precisare a ir cargado mil pasos, ve con él dos mil más: da al que te pidiere; y al que quiera pedirte prestado, no le vuelvas la espalda». (vv. 38-42)

Las riquezas no son nuestras sino de Dios. Dios quiso que nosotros fuésemos los dispensadores de sus riquezas, no los dueños

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 12

Zeitgesit (espíritu de la época)



Jesús efectivamente existió. Pero no fue un personaje tan especial como se pretende sino que, a decir verdad, fue mitologizado por sus seguidores quienes copiaron historias de la tradición pagana tales como las de Horus, Osiris, Krishna, Mitra, Tammuz, Adonis y Apolonio de Tiana.

Respuesta: La idea de que la creencia en Jesús fue una exageración inspirada en la mitología pagana fue planteada por algunos teólogos liberales alemanes del siglo XIX. Pero su teoría fue rápidamente desestimada por la comunidad académica. Sin embargo, en los últimos años, debido al crecimiento del Internet y la proliferación de información poco confiable que ello implica, esta idea ha resurgido en el imaginario social.

Así, por ejemplo, la famosa película- documental Zeitgesit hace, entre otras, las siguientes afirmaciones sobre el dios egipcio Horus: 1) nació de la virgen María Isis un 25 de diciembre, 2) tres reyes vinieron a adorarlo cuando nació, 3) se convirtió en un maestro niño prodigio a los 12 años, 4) fue bautizado antes de iniciar su ministerio, 5) tuvo doce discípulos, y 6) fue crucificado.

Mucha gente asume acríticamente estas aseveraciones e infiere entonces que el Cristianismo es en su conjunto una farsa. Sin embargo, cuando hacemos un análisis serio y documentado de los escritos sobre Horus nos encontramos con lo siguiente:

1) Horus nació de Isis que ni era virgen (ella era la viuda de Osiris) ni llevaba el nombre de “María” (y eso sin mencionar que “María” es el nombre de la madre de Jesús en nuestro idioma, siendo “Miryam” el nombre original), además su natalicio fue durante el mes de Khoiak (octubre- noviembre), no el 25 de diciembre;
2) no hay registro de tres reyes visitando a Horus en su nacimiento, además la Biblia no establece el número exacto de reyes que fueron a ver a Jesús;
3) no hay documentación de que Horus haya sido maestro a los 12 años,
4) Horus nunca fue “bautizado” ni tuvo propiamente un “ministerio”, de hecho el único relato sobre Horus que incluye agua es aquel donde es cortado en pedazos e Isis le pide al dios cocodrilo que lo salve;
5) Horus no tuvo doce discípulos sino cuatro semidioses que lo seguían y, tal vez, algunos humanos;
6) Horus no murió crucificado, no hay ningún relato sobre él que implique eso.

Asimismo, se pretende equiparar la resurrección de Jesús con el relato de la “resurrección” de Osiris, dios egipcio padre de Horus. Pero esa teoría no tiene pies ni cabeza. Simplemente sucede que en una de las varias versiones mitológicas al respecto se dice que Osiris fue asesinado por su hermano quien lo cortó en catorce partes y las esparció por Egipto. Luego de ello Isis, su esposa, juntó las partes (excepto el pene, que se perdió) y lo devolvió a la vida. ¿Pero puede esto acaso compararse con la resurrección de Jesús? De ningún modo, lo de Osiris fue una mera “zombificación”, similar a la del monstruo de Frankenstein, no propiamente una resurrección.

Y análogamente sucede con los otros ejemplos mencionados por la película Zeitgeist. Se afirma que el Krishna hindú también fue crucificado y resucitado cuando en realidad el hinduismo enseña muy claramente que Krishna murió por una herida infligida de modo accidental por la flecha de un cazador y que luego de eso se fue con Brahmán. Eso es muy difícilmente compatible con el concepto de resurrección.

A su vez, en referencia a Mitra, la mencionada película afirma que nació de una virgen, que fue un gran maestro, que tuvo doce discípulos y que resucitó de los muertos. Sin embargo, cuando uno examina lo que dicen verdaderamente los textos antiguos sobre Mitra se encuentra con que no nació de ninguna mujer sino que más bien surgió de una piedra, que nunca fue un gran maestro ni tuvo doce discípulos (a lo más hay un mural en que se encuentra rodeado por los doce signos del Zodiaco) y que no hay documentación sobre su muerte corporal, así que no podría haber ninguna resurrección (lo único que hay es un relato en el que, luego de su misión terrenal, es llevado vivo al paraíso).

Con respecto a Tammuz, de Mesopotamia, y Adonis, de Siria, tenemos que el paralelo se hace en función de las muertes y resurrecciones que experimentaban en correspondencia con los ciclos estacionales de fertilidad agrícola.

Pero no hay la más mínima conmensurabilidad. La resurrección de Cristo se conceptúa como un acontecimiento único, absoluto y trascendente mientras que las de Tammuz y Adonis son cíclicas, relativas e inmanentes. “La muerte y resurrección de dioses estaba fuertemente relacionada al ciclo estacional. Sus muertes y resurrecciones eran vistas como reflejadas en el cambio de la vida vegetal. La muerte y resurrección de Jesús es un evento único, no repetitivo, y no relativo a los cambios estacionales. (…) No hay evidencia prima facie de que la muerte y resurrección de Jesús es una construcción mitológica, dibujada sobre mitos y ritos (…) la fe en la muerte y resurrección de Jesús conserva su carácter único en la historia de las religiones”.

En cuanto a Apolonio de Tiana tenemos que fue un místico neopitagórico que, al parecer, vivió en el siglo I y al cual se le atribuyen muchos prodigios y milagros. Pues bien, algunos escépticos han aducido que Jesús sería una mera “copia barata” de él. Pero en realidad, si examinamos con criterios históricos, resulta mucho más probable lo contrario: que Apolonio de Tiana sea una mera “copia barata” de Jesús. Como sabemos, los primeros documentos sobre Jesús se escribieron en torno al año 50, es decir, a solo unas dos décadas luego de su muerte. En cambio, la Vida de Apolonio de Tiana de Filóstrato, que es prácticamente la única fuente al respecto (en contraste con la significativa pluralidad de documentos sobre Jesús), se escribió en torno al año 220, es decir, a más de 100 años luego de la muerte de Apolonio y más de 150 luego de la de Jesús. Así que es perfectamente posible que, como han sostenido algunos, la historia de Apolonio de Tiana sea más bien “el producto de una reacción consciente contra el Cristianismo”. Basta y sobra con todo esto para desestimar la objeción pues se habría abordado específicamente cada uno de los principales casos de comparaciones.

Sin embargo, también nos parece importante hacer algunas observaciones adicionales.

En primer lugar, que este “argumento” cae en la falacia post hoc. En efecto, incluso si las
narraciones pre- cristianas de dioses mitológicos se asemejaran a las de Cristo (lo cual no es el caso), ello no necesariamente implica que haya tergiversación por parte de los autores del Nuevo Testamento que muy probablemente las desconocían. Eso sería tanto como decir que las series de televisión de Star Trek fueron la causa de que la NASA haya implementado el programa “Space Shuttle”. Pero incluso el supuesto de precedencia temporal puede ser seriamente cuestionado en varios de los casos. Así, por ejemplo, el apologista Tertuliano escribió acerca de los creyentes de Mitra que hacían referencia a una resurrección pero aclaró que hicieron esto después de la época en que fueron escritos los Evangelios. En esa misma línea, escriben los estudiosos Gary Habermas y Michael Licona: “El primer relato de un dios que muere y resucita que de algún modo se compara con la historia de Jesús aparece al menos 100 años después de los reportes de la resurrección de Jesús. Las versiones más tempranas de la muerte y resurrección del personaje mitológico griego Adonis aparecen al menos después del año 150.

(…) Por tanto, uno no puede clamar que los discípulos estaban escribiendo de acuerdo a un estilo literario contemporáneo de dioses que mueren y resucitan”. En todo caso, la historia ha demostrado que se requieren de al menos dos generaciones para que un mito pueda entrar en un relato histórico. ¿Por qué? Porque los testigos presenciales pueden refutar los errores introducidos y exponer la obra como falsa. Sin embargo, prácticamente todo el Nuevo Testamento fue escrito en la época en que vivían los testigos presenciales y, de hecho, hay relatos, como las cartas de Pablo, que datan de fechas tan tempranas como el año 50. Ergo, era difícil introducir invenciones mitológicas sobre los principales hechos. Por otro lado, es importante resaltar el hecho de que, desde los inicios mismos de la predicación cristiana, la imagen de Jesús no se confunde con la de ningún otro dios.

Dice el libro de Hechos: “Mientras Pablo esperaba en Atenas a Silas y Timoteo, se indignó mucho al ver la ciudad llena de ídolos. Por eso discutía en la sinagoga con los judíos y con otros que adoraban a Dios, y cada día discutía igualmente en el ágora con los que por allí se reunían. También disputaban con él algunos de los filósofos epicúreos y estoicos. Y algunos decían: ‘¿ Qué quiere decir este palabrero?’ Y otros: ‘Parece ser un predicador de divinidades extrañas’. Decían esto porque Pablo les predicaba a Jesús y la resurrección. Lo tomaron y lo llevaron al Areópago, diciendo: ‘¿ Podemos saber qué es esta nueva enseñanza que proclamas? Porque nos hablas de cosas extrañas, queremos saber qué significan’” (Hechos 17: 16- 20). ¿Acaso hubiera sido esta la respuesta de los epicúreos y estoicos si fuera cierto que el Cristianismo no es más que una copia de mitos paganos anteriores? ¿por qué, frente a la prédica de la resurrección de Jesús, no respondieron diciendo “Ah, al igual que Horus y Mitra” sino que más bien se refirieron a ello como “nueva enseñanza”? Se ve claro, entonces, que la idea de que Jesús fue un mito no es más que un mito y que, por tanto, permanece con toda su vigencia e implicancia existencial la pregunta que Jesús hacía a sus discípulos:

“Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?” (Mateo 16: 15)


T. N. Mettinger, The Riddle of Resurrection: «Dying and Rising Gods» in the Ancient Near
East, Ed. Almquist & Wiksell International, Estocolmo, 2001,p. 221

Colin Hemer, The Book of Acts in the Setting of Hellenistic History, Ed. Eisenbrauns, Winona Lake, 1990, p. 94

Gary Habermas and Michael Licona, The Case for the Resurrection of Jesus, Kregel Publications, Grand Rapids, 2004, ch. 4

Lee Strobel, El Caso de Cristo, Ed. Vida, Florida, 2000, p. 168.

Philip Schaff, History of the Christian Church, Ed. Eerdmans, Grand Rapids, 1962, p.
109

La democracia es el gobierno del político



El desencantamiento es radical, y ahora alcanza incluso a la nueva sacralidad moderna en su único refugio: lo político. El papel del pueblo, es decir, de quienes votan, lejos de ser el de gobernarse a sí mismos, es el de escoger entre ofertas predefinidas a quienes los gobernarán. Tal imagen tiene, sin dudas, mucho más que con la realidad de nuestros sistemas democráticos que con cualquier otra noción más romántica e idealista.

El problema inmediato, no obstante, sobre el que Schumpeter no da una respuesta clara, es el de cómo se construyen esas ofertas discursivas que compiten entre sí. Pero ese vacío puede llenarse con la noción de batalla cultural que propongo, en la medida en que los elementos inherentes a dichas ofertas no son en gran parte el resultado del proceso político formal, sino de las fuerzas culturales en pugna. Es evidente que no hay nada en el sistema político que le diga al político qué decir y cómo actuar para ganar el favor electoral, sino que este debe aprehender estas normas invisibles en el contacto empírico con el campo social.

Dicho de otra manera, el político que compite por el voto popular en un sistema democrático no construye sus ofertas político-ideológicas en un espacio social neutro, incontaminado, sin historia ni principios. Al contrario, un buen político es aquel que construye sus ofertas leyendo el contexto donde —para continuar con la jerga económica tan apreciada por Schumpeter— las demandas se expresan. Ese contexto es lo que habitualmente se denomina «opinión pública».

Schumpeter, Capitalismo, socialismo y democracia, p. 343

Una idēōlogía del mal



Según el punto de vista cristiano, el hombre y la mujer no son un engendro de la naturaleza aleatorio, sino que fueron creados así por Dios. Por lo tanto, no cabe duda de que las intervenciones solapadas en la creación, como el fēminįsmo y la trªnsvērrsalisąción de género, son, según esta lógica, satanismo practicado.

Se dice que el papa Juan Pablo II atacó al «fēminįsmo mundial»: «El Vaticano acusa al fēminįsmo de ‘abolir las diferencias biológicas entre hombres y mujeres'». «Tampoco escasean otras formas graves de vįōlacįøn de la ley de Dios», denunció Juan Pablo II: «Pienso, por ejemplo, en las fuertes presiones del Parlamento Europeo para que se reconozcan las uniones homøsęxūąlês como una forma alternativa de familia, que también tenga derecho a la adopción.

Es lícito e incluso imperativo preguntarse si no está actuando aquí de nuevo una nueva idēōlogía del mal—quizá más insidiosa y encubierta— que pretende explotar en contra del ser humano y la familia incluso los dērechºs humanos»

Spiegel Online del 30 de julio de 2004

Die Welt en línea, 21/2/2005

Pecado

#Esfuerzate por #dejar
#tu #pecado #recurrente
#Ya #sabes cuál

Oración

En tu pasión, Señor, la espada de dolor profetizada por Simeón, traspasó el alma de tu Madre María, la Virgen; al recordar y venerar sus dolores, concédenos alcanzar los gozosos frutos de tu pasión