Aleluya, aleluya, aleluya. Os doy un mandamiento nuevo —dice el Señor—: que os améis unos a otros, como yo os he amado. Aleluya, aleluya, aleluya. EVANGELIO Jn 13, 31-33a. 34-35.
Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
CUANDO Cuando salió Judas del cenáculo, dijo Jesús: «Ahora es glorificado el Hijo del hombre, y Dios es glorificado en él. Si Dios es glorificado en él, también Dios lo glorificará en sí mismo: pronto lo glorificará. Hijitos, me queda poco de estar con vosotros. Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros. En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros».
El feminismo antes. «Reunión para el voto de las mujeres», «Votos para las mujeres». El feminismo ahora. “¡ Soy mujer, escucha a mi coño rugir!” (¿ Qué salió mal?)
Como informó Spiegel Online en marzo de 2014, el dramático descenso del número de nacimientos tanto en Estados Unidos como en Europa durante la década de 1960 no se debió tanto a la introducción de la píldora anticonceptiva como factor desencadenante, sino que el descenso del número de nacimientos tuvo varias causas, entre las que se contó explícitamente y «por encima de todo» el trastorno de los «roles de género».
Esto significa que el descenso de los nacimientos en la década de 1960 no fue originado monocausalmente por la introducción de los anticonceptivos hormonales, sino que el descenso de las tasas de natalidad iba de la mano de la «liberación de la mujer» de su supuesta «esclavitud familiar» que comenzó en esa época. Como resultado de esta «liberación», Alemania tiene ahora la tasa de natalidad más baja del mundo, con 1.5 hijos por mujer, y una supuesta «escasez de trabajadores cualificados», que, según la opinión predominante, debe compensarse no solo con el aumento de la inmigración de «trabajadores cualificados» del Tercer Mundo, sino también, entre otras cosas, con el aumento de la formación de las mujeres en profesiones tradicionalmente masculinas.
Por ejemplo, un estudio de 2017 del llamado «Centro de Competencia para Asegurar Trabajadores Cualificados», patrocinado por el Ministerio Federal de Economía y Energía, recomendó que se contratara a más mujeres para ocupaciones típicas de los hombres y viceversa, porque «la reserva de trabajadores cualificados potenciales» sería mayor «si se utilizara el potencial de mujeres y hombres por igual».
Sin embargo, este cálculo oculta el hecho de que el intento de combatir la «escasez de trabajadores cualificados» causada por un número insuficiente de nacimientos, crea las condiciones para que se produzcan aún menos nacimientos y está destinado a conducir no a una solución, sino incluso a una exacerbación del problema a largo plazo. Dado que las mujeres, por naturaleza, tienen una capacidad infinitamente mayor que los hombres para quedar embarazadas y tener hijos, la escasez real de madres cualificadas aumentará inevitablemente cuanto más se anime a las mujeres a renunciar a fundar una familia y a seguir una carrera en una profesión típicamente masculina.
Aún más devastadora ha sido la política demográfica socialista en la China roja, que fue citada en las actas de la Conferencia de la Fundación Rockefeller de 1976, de entre todos los lugares, como un «ejemplo instructivo» de un país que había logrado mantener su población «dentro de límites razonables». Como resultado de décadas de la política de hijo único, por un lado, y de la legalización del abõrtø, por otro—ambos logros socialistas muy alabados—, la China roja tiene ahora un flagrante excedente de varones de decenas de millones, ya que «las mujeres chinas», como informó el South China Morning Post, han abørtªdo durante décadas fetos mayoritariamente femeninos debido a su supuesta «marcada preferencia por los hijos varones»
Ryan T. Anderson ofrece una gran propuesta cuando afirma que a la ideología de gėnērø se la combate con una respuesta cultural efectiva, es decir, basada en la verdad y sin conceder ninguna mentira.
Esto se comienza con una comprensión sana del gėnērø y las diferencias sexüªles.
Para esto, propone él, debemos en primer lugar rechazar el concepto de la “fluidez de gėnērø”, según el cual el niño puede elegir cualquier gėnērø que le plazca, ya que esto no tiene ninguna base científica, además de que introduce gran confusión en la psicología del niño cuando lo que más necesita es claridad y una guía segura.
En segundo lugar, no debemos promover una “igualdad de gėnērø” que en definitiva fuerce a la niña a ser como el varón, ya que esto generalmente genera confusión y resentimiento.
En tercer lugar, tampoco debemos guiarnos por estereotipos rígidos acerca de qué modo se debe ser varón o mujer, ya que el niño no ha desarrollado un concepto claro del gėnērø como algo estable e inmutable hasta los 7 años y esto puede ser causa de confusión sobre su sexualidad, como ocurre en el trastorno de identidad de gėnērø.
Para que un niño desarrolle una comprensión sana de su cuerpo y sexualidad se necesita un ambiente familiar constituido, el apoyo y ejemplo de sus padres, el acompañamiento de la sociedad (en sus hermanos y amigos) y la adquisición de comportamientos que lo ayudarán a madurar y crecer psicológica y espiritualmente a lo largo de la vida.
Cuando el ambiente familiar no está bien constituido o ha habido situaciones dolorosas en las primeras etapas de la vida, todo parece ser cuesta arriba para la persona, pero nunca hay que abandonarse a la desesperación, ya que innumerables padres y madres han podido salir adelante y dar a la sociedad hijos ejemplares. Pero para esto es necesario buscar el apoyo y contención necesarias, ya que solos no podemos avanzar.
Ahora, con respecto a aquello de que el argumento del ajuste fino es inválido porque se basa únicamente en el tipo de vida que conocemos, hay que responder que, a decir verdad, no es el caso. Por ejemplo, en lo que respecta al ajuste fino de la fuerza nuclear fuerte (aquella que gobierna el grado en que los protones y neutrones se unen entre sí en los núcleos atómicos) tenemos que si ésta fuera tan solo un 0,3% mayor o un 2% menor sería imposible todo tipo de vida en cualquier parte del universo. En efecto: si esta fuerza fuera un poco mayor los protones y los neutrones tendrían tal afinidad los unos por los otros que ninguno quedaría solo y no habría nada de hidrógeno sino únicamente elementos pesados. Por otra parte, si esta fuerza fuera un poco más débil “el único elemento estable sería el hidrógeno” y “no podría existir ningún otro átomo”.
Pero dado que -considerando lo biológicamente racional- la vida de cualquier tipo es prácticamente imposible si el hidrógeno es el único elemento que existe, resulta evidente que es necesario un ajuste fino para que ésta pueda surgir.
De ahí que el ya citado astrónomo Hugh Ross, refiriéndose al ajuste fino de la fuerza nuclear fuerte, escriba: “¿ Estamos considerando solamente la vida como la conocemos? No, estamos hablando de cualquier tipo de química de la vida concebible en toda la extensión del Cosmos. Esta condición delicada debe ser cumplida universalmente”. Y no solo eso. El argumento del ajuste fino en su versión antrópica no se refiere a cualquier tipo de vida sino específicamente a la vida compleja e inteligente.
Pero es justamente a ese respecto que las formas de vida hipotéticas no basadas en el carbono tienen una gran desventaja con respecto a las basadas en el carbono. Por ejemplo el silicio -que es el elemento químico básico que se ha propuesto como alternativa bioquímica al carbono por tener propiedades muy similares a este- presenta muy fuertes limitaciones cuando se trata de producir formas de vida compleja ya que tiene dificultades para formar dobles o triples enlaces covalentes, sumamente importantes para todo sistema bioquímico (y eso por no mencionar que resulta energéticamente menos eficiente que el carbono).
Hugh ROSS, The Creator ana the Cosmos, Ed NavPress, Colorado, 2001 chap 14
Richard Dawkins, El Relojero Ciego, Ed E RBA Barcelona, 1993,p.26
Evangelio según san Mateo, 5: 8- 8 «Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios». (v. 8)
Son necios todos aquellos que desean ver a Dios con los ojos exteriores, cuando sólo puede verse con el corazón, según está escrito en el libro de la Sabiduría: «Buscadlo por medio de la sencillez del corazón» ( Sab 1,1). Lo mismo es corazón sencillo que corazón limpio
Es que la “Edad Media” construyó cosas tan horripilantes que incluso hasta el día de hoy existe gente que desea despilfarrar sus ahorros y masacrar sus sentidos con las catedrales góticas y románicas, los manuscritos iluminados, los frescos en las paredes de los claustros o iglesias, la poesía medieval, los cantares de gesta, los vitrales, las esculturas que adornan el interior y el exterior de las casas y edificios, los instrumentos, el canto y la polifonía, etc. Es todo esto lo que un turista que viaje a Europa se obstinará una y otra vez por visitar.
¡Qué masoquistas que somos! Ir a visitar la obra de unos brutos “bárbaros”… Pero…
“¿ bárbara la Edad Media, que ha construido Sainte- Foy- de- Conques, Cluny y el Thoronet
Aleluya, aleluya, aleluya. Yo os he elegido del mundo —dice el Señor—, para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO Jn 15,9-17.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud. Este es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado. Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer. No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto permanezca. De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé. Esto os mando: que os améis unos a otros».
Sí; Dios gobierna el mundo con una sabiduría y poder infinitos. Gobierna el mundo material y el mundo espiritual; la actual sociedad civil y la sociedad religiosa; las naciones, la familia, los individuos; Él dirige todos los acontecimientos, y nada sucede sin su orden o permiso. Este gobierno que Dios ejerce sobre el mundo se llama Providencia. Dios, después de haber creado el mundo, no lo deja entregado a sí mismo: no solamente lo conserva, sino que lo gobierna con su Providencia. Dios gobierna todas las cosas, es decir, las dirige a su fin propio, y no sucede nada en este mundo sin su orden o sin su permiso. El fin de las criaturas es el objeto para el cual Dios las ha criado; es la función a la cual el Criador las destina. Dios provee a todos los seres de los medios necesarios para alcanzar este fin, para desempeñar sus funciones.
Nada sucede sin orden o sin permiso de Dios, porque hay cosas que Dios quiere y ordena positivamente, y otras que sólo permite. Dios quiere todo aquello que resulta de las leyes establecidas por Él; pero el pecado sólo lo permite; Él no lo autoriza, pero lo tolera por respeto a la libertad de que ha dotado al hombre.
R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA
La pureza de la fe y de la moral debe ser la norma característica de esta sagrada disciplina, que tiene que conformarse absolutamente con las sapientísimas enseñanzas de la Iglesia. Es, por tanto, deber nuestro alabar y aprobar todo lo que está bien hecho, y reprimir o reprobar todo lo que se desvía del verdadero y justo camino.
CARTA ENCÍCLICA MEDIATOR DEI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XII SOBRE LA SAGRADA LITURGIA