Este es un deber que obliga ante todo a cada uno en particular; pero es también un deber colectivo de toda la comunidad humana, ordenada con recíprocos vínculos sociales, ya que también ella depende de la suprema autoridad de Dios.
Nótese, además, que éste es un deber particular de los hombres en cuanto elevados por Dios al orden sobrenatural.
Así, si consideramos a Dios como autor de la antigua Ley, vemos que también proclama preceptos rituales y determina cuidadosamente las normas que el pueblo puede observar al tributarle el legítimo culto. Por eso estableció diversos sacrificios y designó las ceremonias con que se debían ejecutar; determinó claramente lo que se refería al arca de la Alianza, al templo y a los días festivos; señaló la tribu sacerdotal y el sumo sacerdote; indicó y describió las vestiduras que habían de usar los ministros sagrados y todo lo demás relacionado con el culto divino
Este culto, por lo demás, no era otra cosa sino la sombra del que el sumo sacerdote del Nuevo Testamento había de tributar al Padre celestial
CARTA ENCÍCLICA MEDIATOR DEI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XII SOBRE LA SAGRADA LITURGIA
Hoy en día, los «expertos» de la teoría de género se fundamentan principalmente en Judith Butler. Butler nació en Cleveland, Ohio, en 1956 y comenzó a estudiar filosofía en la Universidad de Yale en 1974. En 1978-79 estudió en la Universidad de Heidelberg, y en 1982 volvió a graduarse en Yale. En 1993 fue nombrada profesora de retórica y en 1998 también de literatura comparada en la Universidad de Berkeley.
Su principal obra, El género en disputa: feminismo y la subversión de la identidad, publicada en 1990, se considera actualmente la base académica de la teoría de género. Cuando apareció a principios de los años 1990, suscitó intensos debates en el seno del feminismo. Hasta entonces, el feminismo sin el término «mujer» parecía impensable. Al fin y al cabo, su tarea era hacer que las mujeres, que supuestamente estaban representadas de forma distorsionada o no lo estaban en absoluto, tuvieran una visibilidad política plena y adecuada.
Es Judith Butler quien ahora abrió la posibilidad de desprenderse de las nociones de identidad. La teoría de Butler pretende erigir nuevas categorías de identidad independientes del imaginario supuestamente patriarcal (posición privilegiada de los hombres). Se trata de salir por fin del criticado y rechazado sistema del patriarcado, la dominación de los hombres.
Butler utiliza la teoría del lenguaje para su argumentación e invierte la comprensión común del lenguaje, que dice que un término designa algo, que hace referencia a algo. Para ello, toma prestado de la teoría posmoderna de los signos y de ciertos modelos de pensamiento del filósofo francés Michel Foucault, perteneciente al posestructuralismo. Esto dio lugar al «constructivismo radical», según Jean-Paul Sartre, quien afirmó que cada ser humano debe hacerse a sí mismo lo que es. Así, también crea su realidad completamente solo. Por lo tanto, el matrimonio, la familia, las naciones y las normas éticas son creadas por el hombre, «construidas», y también podrían ser «deconstruidas» de nuevo.
Las raíces ocultas de la agenda de gènęrø: El plan maestro para una sociedad asêxû@da. Alejandro Kaiser
Cambio cultural la relación con Dios experimentará en este nuevo marco cambios profundos. Los desafíos a la Iglesia se remontan al siglo XIV, pero la Reforma es la consecuencia teológica que finalmente sobreviene, y que termina de desmembrar la unidad cultural que descansaba en la unidad eclesiástica. Así, Lutero reaccionará contra la venta de indulgencias —y otros asuntos— clavando en 1517, en la iglesia de «Todos los Santos» y otras parroquias de Wittenberg, sus noventa y cinco tesis. Toda una nueva forma de concebir y, por lo tanto, de vivir la religión se pone entonces de pie. Las consecuencias culturales de estas novedades son importantes: el contacto directo con Dios que cada individuo tiene la capacidad de establecer, que hace de la religión una experiencia íntima, sustrae de la Iglesia su función mediadora; el reemplazo del dogma católico por la autoridad de los textos de la Biblia y su libre interpretación da por tierra con toda una tradición institucional forjada al calor de los siglos y fundamentada en una hermenéutica unificada que ahora se vuelve anárquica; el «sacerdocio universal de todos los cristianos» ataca de forma directa al orden jerárquico formalmente establecido por la Jesucristo; el libre examen apuntala una concepción del hombre como individuo racional en soledad, desligado de la tradición religiosa, capaz de vivir de manera autónoma su fe, a partir de la cual puede salvarse sin intermediarios humanos.
Con la pérdida de un criterio único definido por la ortodoxia y la consiguiente emergencia de nuevas maneras de vivir la vida religiosa, reservadas a la interioridad, la otrora unidad cultural termina de disgregarse en una pluralidad de nuevas significaciones que tenderán a colisionar entre sí. No debe sorprender que, en semejante contexto de confusa polifonía teológica y epistemológica, el escepticismo haya invadido la mente de muchos, y que se hayan escrito a la sazón trabajos como Apología de Raimond Sebond de Michel de Montaigne, cuestionadores incluso de la capacidad que el hombre tiene de conocer.
AGUSTIN LAJE, LA BATALLA CULTURAL REFLEXIONES CRÍTICAS PARA UNA NUEVA DERECHA
El día domingo 25 de noviembre de 2018, el conocido diario The New York Times publicó un artículo de opinión titulado: “Cirugía, hormonas, pero sin felicidad” (“ Surgery, Hormones, But Not Happiness”). La edición digital fue más crasa: “Mi nueva vªgįnâ no va a hacerme feliz” (“ My New vªgįnâ Won’t Make Me Happy”).
El autor, Andrea Long Chu, revela de modo muy íntimo la verdad de personas trªnsgėnęro y trânsêxûalës y, sin quererlo, da un argumento a favor de lo que quiere combatir. La razón de su artículo es que cuatro días después Andrea sería sometido a una intensa y larga operación de vaginoplastia para reconstruir una “vªgįnâ”.
Él afirma: “El próximo jueves me harán una vªgįnâ. El procedimiento durará alrededor de seis horas, y estaré en recuperación durante al menos tres meses”. ¿La razón? Andrea sufre de un trastorno de identidad de gėnęrø, conocido ahora como “disforia de gėnęrø”. Andrea Long Chu es consciente de que la operación no va a cambiar su situación.
Por eso afirma en un tono que quiebra el corazón: “Esto es lo que quiero, pero no hay garantía de que me haga más feliz. De hecho, no espero que lo haga. Pero eso no debería prevenirme de conseguirlo”.
Esta última frase es muy peligrosa, ya que, según los ideólogos del gėnęrø, basta el “deseo” del paciente para darle el tratamiento que quiera… Los ideólogos se manejan con otros criterios (abüsādøres y asêsïnºs), ya que no importa la salud y el bienestar auténtico del paciente, ni hay preocupación por los resultados deficientes que estas operaciones conllevan. Según ellos nada deben impedir que un médico realice la cirugía si el paciente lo desea. Como explica el autor del artículo: “ninguna cantidad de dolor, anticipado o continuo, justifica el no hacerla. El único requisito previo a la cirugía debe ser una simple demostración de querer hacerlo”.
Otro punto interesante es que esta persona trªnsgėnęro concede sin querer que el sęxô no se reasigna: “Mi cuerpo considerará la vªgįnâ como una herida; como resultado, requerirá atención regular y dolorosa para mantenerla”. Es decir, ni la cirugía ni el tratamiento hormonal podrán contra lo que se conoce genéticamente como la estructura cromosómica de la persona, la cual es una realidad biológica permanente e indeleble. Aquellas personas que se someten a estos tratamientos y cirugías no cambian de sėxô, simplemente feminizan o masculinizan su cuerpo, para en cierta manera vivir en un mundo de mentira.
Lo peor de todo es que esta no es la solución para su condición, como Andrea lo admite: “La dįsføria se siente como si no pudieras calentarte, por más capas de abrigos te pongas. Se siente como un hambre sin apetito. Se siente como subir a un avión para volar a casa, solo para darte cuenta a mitad de vuelo de que esto es todo lo que hay: que vas a pasar el resto de tu vida en el avión. Se siente como un duelo sin que haya nada que lamentar”. Tremendas palabras. Me dejaron pensando por mucho rato. Ciertamente que esa búsqueda de dolor es una forma de convertirse en víctima por algo que todavía no ha podido superar.
“Me siento demostrablemente peor desde que comencé con el tratamiento hormonal. Como muchos de mis amigos trªns, he visto que mi dįsføria se aceleró más desde que comencé la transición”.
Esto se manifiesta por medio de ideas de suicidio: “Yo no tenía tendencias al suicido antes del tratamiento hormonal. Ahora las experimento a menudo”.
Facebook bloquea o bloqueará las referencias biografícas, si alguien lo desea lo puedo proporcionar por otro medio
Esta objeción es planteada por el biólogo ateo Richard Dawkins en su libro El Relojero Ciego. Según sostiene Dawkins “aunque parezca lo contrario, el único relojero que existe en la naturaleza es la fuerza ciega de la física, aunque desplegada de manera especial” por medio de “la selección natural, aquel proceso automático, ciego e inconsciente que descubrió Darwin, y que ahora sabemos que es la explicación de la existencia y forma de todo tipo de vida”. De este modo, “la selección acumulativa, mediante un proceso lento y gradual, es la explicación, la única sobre la que se puede trabajar (…) para explicar la existencia de vida con un diseño complejo”.
Antes de empezar con nuestro análisis de los argumentos de Dawkins es necesario hacer una importante aclaración: que la teoría de la evolución no compromete para nada la veracidad del teísmo. En efecto, como bien explica Francisco Ayala, “creación” y “evolución” no se contraponen: el concepto científico de evolución no niega la noción metafísica y teológica de creación, y viceversa.
Es más, es perfectamente posible hablar de una “creación evolutiva” o de una “evolución creativa” -como es que hace el filósofo Henri Bergson- sin caer en ninguna contradicción. En todo caso, la teoría de la evolución es comprometedora para el creacionismo, aquella posición teológica fundamentalista de varias iglesias protestantes que, en base a una interpretación demasiado literal de la Biblia, infieren que la creación se dio en 6 días. Pero el teísmo no tiene por qué ser necesariamente creacionista. Y ni siquiera el teísmo cristiano. Génesis 1 admite varios tipos de interpretaciones diferentes y uno no tiene por qué necesariamente atarse a la de 6 días de creacionismo de exactamente 24 horas cada uno. Y no se crea que esta es una mera “sofisticación de los teólogos modernos” frente a la “aplastante evidencia” de la evolución, como pretendía Dawkins.
Se trata en realidad de una interpretación que viene desde mucho antes. Ya en su Comentario sobre el Génesis, San Agustín había dicho que los días del relato de la creación no tenían que ser tomados literalmente y que tampoco era necesario pensar que el inicio había sido unos pocos miles de años atrás; y ello ¡1500 años antes de que Darwin publicara El Origen de las Especies (1859)! Ahora, yendo más directamente al planteamiento evolucionista lo primero que hay que decir es que no afecta en nada a nuestro argumento teleológico en base al ajuste fino del universo sino que más bien ¡lo presupone! En efecto: para que se de toda la evolución biológica de la que nos habla Darwin es primero necesario que exista vida y para que exista vida es absolutamente necesario que se den las condiciones cosmológicas del ajuste fino del universo. De este modo, “si hay un ajustador fino y creador del universo, entonces ya en las condiciones iniciales del Big Bang tendríamos un universo de elaborado diseño que permite la evolución y la existencia de vida inteligente” Por tanto, no es que los teístas “se han dado por vencidos en el mundo vivo y están siendo obligados a retroceder hasta el origen del Cosmos” como pretende Dawkins, sino más bien que los ateos evolucionistas no quieren “retroceder” hasta ese punto fundamental porque ello significaría la destrucción de sus presupuestos anti- metafísicos y naturalistas. Y es que la teoría de la evolución tal vez puede explicarnos el mecanismo de cómo es que evoluciona biológicamente el ser, pero nunca podrá explicarnos cómo es que surge cosmológicamente este a partir de la nada. Es evidente, entonces, que desde un punto de vista ontológico el “relojero ciego” de la evolución nunca podrá reemplazar al “Relojero del ser”, es decir, Dios. Pasemos ahora a examinar la dinámica de la evolución: ¿Puede la sola selección natural en base a mutaciones aleatorias explicar plenamente la complejidad de las formas de vida que observamos? Creemos que no. Y es que si bien es cierto que la serie de gradaciones intermedias entre las diferentes etapas evolutivas pueden ayudar a “domesticar el azar” descomponiendo “lo muy improbable en componentes menos improbables”, el gran problema de la teoría de la evolución es que no hay suficiente tiempo. Por ejemplo, John Barrow y Frank Tipler en su libro El Principio Cosmológico Antrópico listan 10 pasos en el curso de la evolución humana extremadamente improbables y tomando en cuenta el tiempo calcularon que la probabilidad de la evolución del genoma humano estaba en un lugar entre 4 a la menos 180 a la 110 000 y 4 a la menos 360 a la 110 000. ¡Una probabilidad pequeñísima!
De ahí que William Lane Craig diga que “si la evolución ocurrió en este planeta fue literalmente un milagro, y por tanto, evidencia de la existencia de Dios”, ya que “realmente ofrece buenas razones para pensar que Dios supervisó el proceso de desarrollo biológico”. En consecuencia, es más racional hablar de una evolución inteligente dinámica que de un diseño inteligente estático -como hacen los creacionistas- o una evolución ciega gradual -como es que hacen los ateos evolucionistas con Dawkins a la cabeza. Y no solo eso. Como bien ha observado el filósofo Ángel Barahona “lo que realmente hace el evolucionismo no es explicar sino limitarse a conjuntar piezas, a hacer collage sobre cosas que ya están hechas, pero dejando inexplicado el principio creador”.
A continuación pone un muy sugestivo ejemplo: nos vamos a África y filmamos leones. Luego, le pasamos la película a unos amigos. En ningún momento los leones son conscientes de que los estamos grabando. Pero esa es la condición para que nuestros amigos puedan ver la película. ¿Estaría justificado entonces que nieguen la existencia de la cámara y el camarógrafo? Obvio que no. Por consiguiente, hay que decir que la gran limitación de la teoría de la evolución ciega (que es la que sostiene Dawkins) no es tanto que no pueda explicar la complejidad sino más bien que no puede explicar la interioridad “porque luego, además, hay (en los organismos) códigos de interpretación, subcódigos, metacódigos y juegos de lenguaje que tienen su semántica, su sintáctica, su gramática y que hablan con sentido de las cosas que hablan”.
Richard Dawkins, El Relojero Ciego, Ed RBA, Barcelona, 1993, p. 26.
Francisco Ayala, Darwin el Diseno Inteligente: Creacionismo, Cristianismo y Evolución, Alianza Editorial, 2007
William Lane Craig, J «La existencia de Dios», debate contra Christopher Hitchens, Universidad de Biola, 4 de abril del 2009, primera refutación
Richard Dawkins, Tiene propósito el universo?» debate entre Matt Ridley, Richard Dawkins y Michael Shemer VS. William Lane Craig, David Wolpe y Douglas Geivett, La Ciudad de las Ideas, Puebla – México, 2010, primer «round»
John Barrow and Frank Tipler, – The Anthropic Cosmological Principle, Oxford University Press, New York, 1986 .
William Lane Craig, «Dios existe?» debate contra Christopher Hitchens, Universidad de Biola, 4 de abril del 2009 primera refutación
Evangelio según san Mateo, 5: 9- 9 «Bienaventurados los pacíficos, porque se llamarán hijos de Dios». (v. 9)
Cuando tengas toda tu alma limpia de toda culpa, procura que no nazcan disensiones ni disputas por tu culpa. Empieza por tener paz en ti mismo y así podrás ofrecer la paz a los demás. Y de ahí prosigue: «Bienaventurados los pacíficos».
La “Edad Media” construyó cosas tan horripilantes que incluso hasta el día de hoy existe gente que desea despilfarrar sus ahorros y masacrar sus sentidos con las catedrales góticas y románicas, los manuscritos iluminados, los frescos en las paredes de los claustros o iglesias, la poesía medieval, los cantares de gesta, los vitrales, las esculturas que adornan el interior y el exterior de las casas y edificios, los instrumentos, el canto y la polifonía, etc.
Es todo esto lo que un turista que viaje a Europa se obstinará una y otra vez por visitar. ¡Qué masoquistas que somos! Ir a visitar la obra de unos brutos “bárbaros”…
¿ Bárbaras las catedrales góticas de Amiens o de Beauvais?
Fotografía
Catedral de Amiens, Advocación Virgen María, Construcción 1220 – 1269
Catedral de Beauvais, Dedicado San Pedro, Diócesis de Beauvais, Noyon y Senlis (sede), inicio de la construcción 1225
Aleluya, aleluya, aleluya. El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho. Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO Jn 14, 21-26.
El Paráclito, que enviará el Padre, será quien os lo enseñará todo.
✠ Lectura del santo Evangelio según san Juan.
EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama será amado mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él». Le dijo Judas, no el Iscariote: «Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?» Respondió Jesús y le dijo: «El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho».
La radicalización de la democracia no es un fin en sí mismo sino un medio para alcanzar otro fin: la destrucción del “individualismo posesivo” típicamente liberal, es decir, la destrucción de la noción de los derechos individuales y de la propiedad privada.
Las dictaduras socialistas del siglo pasado alegaban estar llevando adelante una “democracia sustancial” frente a la “democracia burguesa” del mundo capitalista, en Laclau y Mouffe esta distinción se mantiene vigente aunque con un nuevo nombre: democracia radical vs. democracia liberal. Pero la supuesta “democracia radical” no es mucho más que el nombre dado a un socialismo que ha incluido en su discurso una serie de demandas que exceden al tradicional terreno de las clases.
Y tan así es, que los propios autores concluyen su libro de esta forma:
“Todo proyecto de democracia radicalizada incluye necesariamente, según dijimos, la dimensión socialista —es decir, la abolición de las relaciones capitalistas de producción— (…). Por consiguiente, el descentramiento y la autonomía de los distintos discursos y luchas, la multiplicación de los antagonismos y la construcción de una pluralidad de espacios dentro de los cuales puedan afirmarse y desenvolverse, son las condiciones sine qua non de posibilidad de que los distintos componentes del ideal clásico del socialismo (…) puedan ser alcanzados”
Nicolás Márquez y Agustín Laje. El Libro Negro de la Nūëva Izquīērda: Ideolœgįa de génęrº o subversión cultural