protege el misterio de las personas y de su amor. Invita a la paciencia y a la moderación en la relación amorosa; exige que se cumplan las condiciones del don y del compromiso definitivo del hombre y de la mujer entre sí. El pudor es modestia; inspira la elección de la vestimenta. Mantiene silencio oSigue leyendo «El pudor»
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Ciencia
La ciencia infla. El espíritu es el que vivifica, Nuestra fe se funda no en sabiduria de los hombres, sino en el poder de Dios (1 Corintios 2)La multitud de palabras no hace santa al alma ni colma sus anhelos. La vida santa es la que da descanso al espíritu. La conciencia pura produce unaSigue leyendo «Ciencia»
La muerte
es consecuencia del pecado La muerte es la paga por el pecado, ésta no se encontraba en el plan de Dios. La Iglesia así nos lo ha enseñado: «Frente a la muerte, el enigma de la condición humana alcanza su cumbre” (GS 18). En un sentido, la muerte corporal es natural, pero por la feSigue leyendo «La muerte»
LA MUERTE
«Existen dos concepciones de la muerte. La concepción pagana, la concepción materialista, que ve en ella el término de la vida, la destrucción de la existencia humana, la que, por boca de un gran orador pagano, Cicerón, ha podido decir: “La muerte es la cosa más terrible entre las cosas terribles” (omnium terribilium, terribilissima mors);Sigue leyendo «LA MUERTE»
El combate por la pureza
El Bautismo confiere al que lo recibe la gracia de la purificación de todos los pecados. Pero el bautizado debe seguir luchando contra la concupiscencia de la carne y los apetitos desordenados. Con la gracia de Dios lo consigue — mediante la virtud y el don de la castidad, pues la castidad permite amar conSigue leyendo «El combate por la pureza»
A los limpios de corazón
se les promete que verán a Dios cara a cara y que serán semejantes a Él (cf 1 Co 13, 12, 1 Jn 3, 2). La pureza de corazón es el preámbulo de la visión. Ya desde ahora esta pureza nos concede ver según Dios, recibir al otro como un “prójimo”; nos permite considerar elSigue leyendo «A los limpios de corazón»
El Sacrificio de Abel y el Santo Sacrificio de la Misa (comparaciones del Antiguo y Nuevo Testamento)
Génesis 4:4 También Abel hizo una oblación de los primogénitos de su rebaño y de la grasa de los mismos. Yahvé miró propicio a Abel y su oblación,Hebreos 12:24 y a Jesús, mediador de una nueva alianza, y a la aspersión purificadora de una sangre que habla más fuerte que la de Abel.
De la Justa estima de sí mismo
Todos tenemos por naturaleza el deseo de saber. Pero de qué sirve el saber mucho si no vivimos en amistad con Dios y no tenemos temor de ofenderlo?Aunque yo conociera todos los secretos de la ciencia, si no tengo amor de caridad nada soy (1 Cor 13,2)vVale más un humilde obrero que se enfuerza porqueSigue leyendo «De la Justa estima de sí mismo»
Vanidad
Vanidad de vanidades apegar el corazón a lo que acaba tan pronto, y no preocuparse por conseguir el cielo, donde los goces duran para siempreRecuerda con frecuencia: Ni el ojo se sacia de ver, ni el oído de oirPor lo tanto empéñate por no apegar tu corazón a los bienes visibles y pasajeros de esteSigue leyendo «Vanidad»
La purificación del corazón
El corazón es la sede de la personalidad moral: “de dentro del corazón salen las intenciones malas, asesinatos, adulterios, fornicaciones” (Mt 15, 19). La lucha contra la concupiscencia de la carne pasa por la purificación del corazón: «Mantente en la simplicidad y en la inocencia, y serás como los niños pequeños que ignoran la perversidadSigue leyendo «La purificación del corazón»