Un ser Subsistente no puede haber creado, pues ello sería irracional



Argumento: Dios, si existe, es un ser Subsistente y, además, el Creador del universo. Pero ello no es posible porque un ser Subsistente no tiene necesidades y, en cambio, un ser Creador debe crear por alguna necesidad, ya que de lo contrario sería irracional. Por tanto, un ser Subsistente no puede haber creado. Luego, Dios no existe.

Refutación: He aquí el sexto “argumento” de Faure (19). Él nos dice: “Examinemos a Dios antes de la creación. Tomémoslo en su sentido absoluto. Está solo. Se basta a sí mismo. Es perfectamente sabio, perfectamente feliz, perfectamente poderoso. Nada puede acrecentar su sabiduría; nada puede acrecentar su felicidad; nada puede fortificar su Potencia. Este Dios no puede experimentar ningún deseo, puesto que su felicidad es infinita; no puede perseguir ningún objeto, puesto que nada le falta a su perfección; no puede formar ningún propósito, puesto que nada puede disminuir su potencia; no puede determinarse a querer, puesto que no experimenta necesidad alguna. (…) La conclusión se impone, lógica implacable: Dios, si ha creado, ha creado sin motivo, sin saber por qué, sin objetivo. (…) Y bien: si Dios ha creado, sin objeto, sin motivo, ha obrado a la manera de un loco y la creación aparece como un acto de demencia”.

Un argumento similar es referido por el filósofo Keith Ward: “Si Dios es realmente autosuficiente (…) ¿cómo puede ser que Él crease el mundo? Parece ser un ejercicio arbitrario y sin sentido”.

Pues bien, por lo que respecta a este tipo de “argumento” hay que decir en primer lugar que–para variar- parte de una concepción demasiado antropomorfista de Dios al considerarlo sin más como un ser esencialmente interesado y egoísta que todo lo que hace lo hace para satisfacer alguna necesidad o para obtener una ganancia. Falso. Dios no tiene ninguna necesidad de la creación pues, como hemos dicho, ésta no añade ni quita nada ni a su Ser ni a su Perfección. Si Dios creó, entonces, no fue por egoísmo o necesidad sino más bien por un acto libre y bondadoso de su Voluntad. De este modo, si Dios creó no fue para aumentar su Felicidad sino para comunicar su Felicidad, de modo tal que todos los seres puedan participar de ella cada uno de acuerdo a su naturaleza y, en el caso de los seres racionales, de acuerdo a su voluntad. Por otra parte, cuando Faure sostiene que Dios “ha obrado a la manera de un loco” porque “ha creado, sin objeto y sin motivo” es evidente que dicha afirmación se basa implícitamente en la premisa de que si un determinado sujeto (en este caso Faure) no puede entender el motivo o razón de la actuación de otro sujeto (Dios) entonces este está loco. Obviamente se trata -también para variar- de una falacia non sequitur pues del hecho de que un sujeto X no pueda entender el motivo o razón de la actuación de un sujeto Y no se sigue que Y está loco.

Es más, como clara muestra de lo anterior tenemos que Sócrates, Galileo y Einstein fueron hombres incomprendidos ¡pero ello de ningún modo implica que estaban locos! Por tanto, el que Faure categorice de “loco” a Dios simplemente porque no puede entenderlo, es una total locura. Queda, pues, refutado el “argumento”.

Sebastián Faure, Doce Pruebas de la Inexistencia de Dios, París, 1926, 5to argumento

Keith Ward, Rational Theology and the Creativity of God, Ed. Pilgrim, Princeston, 1988, p. 588

El arte políticoIdeologización del arte




En el Renacimiento ya puede hallarse alguna referencia a la «vanguardia» como posiciones de avanzada dentro de una batalla simbólica (cultural) que bebe de la lógica militar, como en el humanista Étienne Pasquier en su Recherches de la France.

Ya durante la Revolución Francesa, una revista jacobina titulada L’Avant-Garde de l’armée des Pyrenées orientales [La vanguardia del ejército de los Pirineos Orientales] se dedicó a la propaganda revolucionaria. Algunas décadas más tarde, el término será vinculado a la filosofía política de Saint-Simon, para quien en la «avanzada» que promete el paso a una sociedad mejor se encuentran los artistas: «en esta gran empresa el artista, el hombre de imaginación, abrirá la marcha».

Pero la marcha hacia el socialismo sansimoniano levanta una sociedad nueva tras destruir la vieja. Olinde Rodrigues, discípulo de Saint-Simon, escribía en 1825 algo que vale la pena citar in extenso:

Somos nosotros, los artistas, quienes os serviremos como vanguardia; el poder del arte es desde luego el más inmediato y rápido. Tenemos todo tipo de armas: cuando queremos divulgar nuestras ideas entre la gente, las tallamos en mármol o las pintamos sobre el lienzo; las popularizamos por medio de la poesía y la música; recurrimos, por turnos, a la lira o a la flauta, la oda o la canción, la historia o la novela; el escenario del teatro está abierto para nosotros, y es sobre todo desde ahí desde donde ejercemos nuestra influencia de forma eléctrica y victoriosa. Nos dirigimos a la imaginación y los sentimientos de la gente: por tanto, se supone que alcanzamos el tipo de acción más vívida y decisiva; y si hoy en día parece que no juguemos ningún papel o, en el mejor de los casos, uno muy secundario, ha sido como resultado de la carencia en el arte de una tendencia común y una idea general, que son esenciales para su energía y éxito.


Oeuvres de Claude-Henri de Sain-Simon (París: Éditions Anthropos, 1966), VI, 422. Citado en Calinescu, Cinco caras de la modernidad, p. 106.

Opinions littéraires, philosophiques et industrielles (París: Galérie de Bossange Pére, 1825). «L’Artiste, le Savant et l’Industriel. Dialoge». Citado en Calinescu, Cinco caras de la modernidad, p. 107

En el obscuro Medievo



La muerte de Arturo
Versión de Sir Thomas Mallory

El libro La muerte de Arturo (a veces publicado con el nombre, en francés medio, de La Morte d’Arthur o Morte Darthur y aparecido en su primera publicación y en algunas ediciones modernas como La mort d’Arthur) es la versión de sir Thomas Malory sobre la historia del rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, basada en varias leyendas inglesas y francesas.
El libro fue publicado por primera vez en 1485 por William Caxton

Fssp

V. Acordaos, oh Señor, de Vuestra Congregación.
R. Que poseísteis desde el principio.

Oremos
¡Oh Señor Jesús! Tu que nacíste como testimonio de la Verdad, y que amas hasta el fin a quienes has elegido, dígnate aceptar benígnamente nuestras súplicas por nuestros pastores.
Tú que todo lo sabes, tú sabes que ellos te aman y que todo lo pueden en Ti que los confortas: santifícalos en la Verdad, infúnde en ellos, te lo pedimos, el Espíritu que diste a tus Apóstoles, el cual los haga en todo semejantes a Ti.
Recíbe lo que te ofrecen como un testimonio de amor, Tú que aceptaste benígnamente la triple confesión de Pedro.
Y para que así sea ofrecida a la Santísima Trinidad perpétuamente y en todo lugar la oblación inmaculada, se propicio en darles una nueva descendencia y consérvalos perpétuamente en tu caridad, Tú que con el Padre y el mismo Espíritu, eres un solo Dios, al cual se ha dado el honor y la gloria por todos los siglos.
Amén.

Nihil obstat: Sup. Gen. FSSP, 21.III.2015
Imprimatur: Vic. Gen. Diœc. Laus. Gen. Frib., 15.V.2015

Evangelio

San Mateo 16:13-19
Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: «¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?» Ellos dijeron: «Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.» Díceles él: «Y vosotros ¿quién decís que soy yo?» Simón Pedro contestó: «Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.» Replicando Jesús le dijo: «Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.»

Palabra del Señor

La Verdad no sé entremezcla con mentira



Evangelio según san Mateo, 5: 17- 19 «No penséis que he venido a destruir la ley o los profetas; no he venido a destruirlos, sino a darles cumplimiento. Porque en verdad os digo que el cielo y la tierra no pasarán, sin que se cumpla todo el contenido de la ley hasta una jota o un ápice. Por lo cual quien quebrantare uno de estos mandamientos muy pequeños y enseñare así a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas quien hiciere y enseñare, éste será llamado grande en el reino de los cielos». (vv. 17- 19)

el maniqueo ha enseñado una perversidad impía para que aceptes del Evangelio, lo que tu herejía no te impida que aceptes, sin embargo para que lo que te impida aceptar no lo aceptes. Nosotros, según nos enseña el Apóstol en la carta primera a los de Galacia (1,9), guardamos una piadosa prudencia, y por ello anatematizamos a todo aquel que nos enseñe algo contrario a lo que de los Apóstoles hemos recibido. Nuestro Señor nos dice también por San Mateo que debemos entender por cizaña, no el que se mezclen algunas falsedades en las verdaderas escrituras -como tú interpretas- sino los hombres que son hijos del espíritu maligno

San Agustín, contra Faustum, 18,7

PRIMERO LA ABOLICIÓN DEL HOMBRE, LUEGO LA ABOLICIÓN DE LOS GēNėRøS



La igualación total de los GēNėRøS «Para criar a los niños con ‘igualdad’, debemos quitárselos a las familias y criarlos de manera comunitaria». Mary Jo Bane, Feminista y profesora de la Harvard Kennedy School. Referencia: Tulsa World, 8/ 21/ 77, associated press

Basándose en la frase de Simone de Beauvoir: «No se nace mujer, sino que se llega a serlo», las f#minįstās radicales luchan desde principios de los años 1970 contra todo lo que de alguna manera va unido a la imagen tradicional de la mujer. Ser mujer, tanto en el sentido biológico como en el identitario, se percibe como algo injusto y se equipara con la inferioridad y la opresión del pâtrīãrcado. La maternidad es EL símbolo por excelencia de la injusticia biolōgica, ya que solo las mujeres son capaces de tener hijos. Por esta razón, el «derecho» a la «salud reprødūctivâ» o «derechos reproductivos» (en un lenguaje sin ambages se hablaría del «derecho a la anticøncępción artificial y al åbørtō») ha sido una de las principales reivindicaciones de estas feministas desde el principio.

Quieren poder ejercer su sęxū@lidªd sin consecuencias como los hombres. Fundamentan teóricamente su verdadera lucha contra la «injusta desigualdad»: deconstruyen la identidad de GēNėRøS del hombre y la mujer. Ya no es el GēNėRøS biológico real (que es obvio para todo el mundo) el que se considera decisivo para la asignación de GēNėRøS, sino el «GēNėRøS social», una construcción ideal que, según su idęología, existe desvinculada de los hechos biológicos. Los «GēNėRøS sociales» son muchos: Gªy, lęsbįâną, bī, trªns, inter, quęër, por nombrar solo los más conocidos…

Las raíces ocultas de la agenda de gènęrø: El plan maestro para una sociedad asêxû@da. Alejandro Kaiser

Un ser Subsistente no puede haber creado, pues ello sería irracional



Argumento: Dios, si existe, es un ser Subsistente y, además, el Creador del universo. Pero ello no es posible porque un ser Subsistente no tiene necesidades y, en cambio, un ser Creador debe crear por alguna necesidad, ya que de lo contrario sería irracional. Por tanto, un ser Subsistente no puede haber creado. Luego, Dios no existe.

Refutación: He aquí el sexto “argumento” de Faure . Él nos dice: “Examinemos a Dios antes de la creación. Tomémoslo en su sentido absoluto. Está solo. Se basta a sí mismo. Es perfectamente sabio, perfectamente feliz, perfectamente poderoso. Nada puede acrecentar su sabiduría; nada puede acrecentar su felicidad; nada puede fortificar su Potencia. Este Dios no puede experimentar ningún deseo, puesto que su felicidad es infinita; no puede perseguir ningún objeto, puesto que nada le falta a su perfección; no puede formar ningún propósito, puesto que nada puede disminuir su potencia; no puede determinarse a querer, puesto que no experimenta necesidad alguna. (…) La conclusión se impone, lógica implacable: Dios, si ha creado, ha creado sin motivo, sin saber por qué, sin objetivo. (…) Y bien: si Dios ha creado, sin objeto, sin motivo, ha obrado a la manera de un loco y la creación aparece como un acto de demencia”.

Un argumento similar es referido por el filósofo Keith Ward: “Si Dios es realmente autosuficiente (…) ¿cómo puede ser que Él crease el mundo? Parece ser un ejercicio arbitrario y sin sentido”. Pues bien, por lo que respecta a este tipo de “argumento” hay que decir en primer lugar que–para variar- parte de una concepción demasiado antropomorfista de Dios al considerarlo sin más como un ser esencialmente interesado y egoísta que todo lo que hace lo hace para satisfacer alguna necesidad o para obtener una ganancia. Falso. Dios no tiene ninguna necesidad de la creación pues, como hemos dicho, ésta no añade ni quita nada ni a su Ser ni a su Perfección.

Si Dios creó, entonces, no fue por egoísmo o necesidad sino más bien por un acto libre y bondadoso de su Voluntad. De este modo, si Dios creó no fue para aumentar su Felicidad sino para comunicar su Felicidad, de modo tal que todos los seres puedan participar de ella cada uno de acuerdo a su naturaleza y, en el caso de los seres racionales, de acuerdo a su voluntad. Por otra parte, cuando Faure sostiene que Dios “ha obrado a la manera de un loco” porque “ha creado, sin objeto y sin motivo” es evidente que dicha afirmación se basa implícitamente en la premisa de que si un determinado sujeto (en este caso Faure) no puede entender el motivo o razón de la actuación de otro sujeto (Dios) entonces este está loco. Obviamente se trata -también para variar- de una falacia non sequitur pues del hecho de que un sujeto X no pueda entender el motivo o razón de la actuación de un sujeto Y no se sigue que Y está loco.

Es más, como clara muestra de lo anterior tenemos que Sócrates, Galileo y Einstein fueron hombres incomprendidos ¡pero ello de ningún modo implica que estaban locos! Por tanto, el que Faure categorice de “loco” a Dios simplemente porque no puede entenderlo, es una total locura. Queda, pues, refutado el “argumento”.

Sebastián Faure, Doce Pruebas de la Inexistencia de Dios, París, 1926, 5to argumento

La Destrucción del arte



Analizando el dadaísmo, Walter Benjamin decía que «la obra de arte, de atraer la mirada y seducir el oído, pasó a ser un proyectil».Este desplazamiento, de lo militar a lo cultural, no es casual. Lo cultural, en efecto, toma como referencia la lógica del combate y la batalla: la vanguardia está constituida por aquellos que encabezan las filas, que ponen primero el cuerpo, que abren el paso de lo que debe ser una victoria sobre «lo viejo».

Calinescu encuentra en el término en cuestión «un claro sentido de militancia, o del inconformismo, exploración precursora valiente, y en un sentido general, confianza en la victoria final del tiempo y la inmanencia sobre las tradiciones».

Matei Calinescu, Cinco caras de la modernidad. Modernismo, vanguardia, decadencia, kitsch, posmodernismo (Madrid: Tecnos, 1991), p.

Walter Benjamin, La obra de arte en la época de su reproducción mecánica (Madrid: Casimiro, 2019), p. 51.

En el obscuro Medievo



Sir Gawain y el Caballero Verde

es un romance métrico de finales del siglo XIV escrito en un único manuscrito, que también contiene otras tres obras de orientación más cristiana. Los cuatro poemas están enlazados por el uso de un dialecto común, la variedad dialectal de los Midlands del noroeste del inglés medio. Aun así, el eje de la historia de Sir Gawain y el Caballero Verde es más antiguo y comprende muchos elementos, siendo el principal el tema de la decapitación, central en la mitología celta, aunque también incluye elementos de su tiempo, siendo el más importante el de la peste negra. La única copia original de este texto que se conserva es la que se encuentra en el manuscrito «Cotton Nero A.x», el cual se halla almacenado en el Museo Británico

Antigua imagen alusiva a Sir Gawain y el Caballero Verde