Mística

El progreso espiritual tiende a la unión cada vez más íntima con Cristo. Esta unión se llama “mística”, porque participa del misterio de Cristo mediante los sacramentos —“los santos misterios”— y, en Él, del misterio de la Santísima Trinidad. Dios nos llama a todos a esta unión íntima con Él, aunque las gracias especiales o los signos extraordinarios de esta vida mística sean concedidos solamente a algunos para manifestar así el don gratuito hecho a todos

San José de Cupertino

Oración

De tu trono de gloria envía, Señor, la sabiduría para que me asista en mis trabajos. Y venga yo a saber lo que te es grato

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Lámpara es tu palabra para mis pasos, luz en mi sendero.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mc 4, 21-25.

La lámpara se trae para ponerla en el candelero. La medida que uséis la usarán con vosotros.

Lectura del santo Evangelio según san Marcos.

EN aquel tiempo, Jesús dijo al gentío:
«¿Se trae la lámpara para meterla debajo del celemín o debajo de la cama?, ¿no es para ponerla en el candelero? No hay nada escondido, sino para que sea descubierto; no hay nada oculto, sino para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga».
Les dijo también:
«Atención a lo que estáis oyendo: la medida que uséis la usarán con vosotros, y con creces. Porque al que tiene se le dará, y al que no tiene se le quitará hasta lo que tiene».

Palabra del Señor

Gravedad de los errores modernistas

1. Pero es preciso reconocer que en estos últimos tiempos ha crecido, en modo extraño, el número de los enemigos de la cruz de Cristo, los cuales, con artes enteramente nuevas y llenas de perfidia, se esfuerzan por aniquilar las energías vitales de la Iglesia, y hasta por destruir totalmente, si les fuera posible, el reino de Jesucristo. Guardar silencio no es ya decoroso, si no queremos aparecer infieles al más sacrosanto de nuestros deberes, y si la bondad de que hasta aquí hemos hecho uso, con esperanza de enmienda, no ha de ser censurada ya como un olvido de nuestro ministerio. Lo que sobre todo exige de Nos que rompamos sin dilación el silencio es que hoy no es menester ya ir a buscar los fabricantes de errores entre los enemigos declarados: se ocultan, y ello es objeto de grandísimo dolor y angustia, en el seno y gremio mismo de la Iglesia, siendo enemigos tanto más perjudiciales cuanto lo son menos declarados.
Hablamos, venerables hermanos, de un gran número de católicos seglares y, lo que es aún más deplorable, hasta de sacerdotes, los cuales, so pretexto de amor a la Iglesia, faltos en absoluto de conocimientos serios en filosofía y teología, e impregnados, por lo contrario, hasta la médula de los huesos, con venenosos errores bebidos en los escritos de los adversarios del catolicismo, se presentan, con desprecio de toda modestia, como restauradores de la Iglesia, y en apretada falange asaltan con audacia todo cuanto hay de más sagrado en la obra de Jesucristo, sin respetar ni aun la propia persona del divino Redentor, que con sacrílega temeridad rebajan a la categoría de puro y simple hombre
CARTA ENCÍCLICA PASCENDI DEL SUMO PONTÍFICEPÍO X SOBRE LAS DOCTRINAS DE LOS MODERNISTAS Vatican.va

R Padre Martin de Cochem OFM Cap

(Cochem, 13 de diciembre de 1630 – Waghäusel, 10 de septiembre de 1712) fue un teólogo, predicador y escritor ascético capuchino alemán.
Procedente de una familia católica entró en su juventud como novicio capuchino. Tras ser ordenado sacerdote, se le asignó a una cátedra de teología.
En 1666 se implicó en el cuidado de las víctimas de la peste y comenzó a escribir pequeños tratados de literatura religiosa popular. Convirtió este género en su especialidad, y se dedicó a la predicación en las archidiócesis de Tréveris e Ingelheim. Continuó con el trabajo pastoral hasta su muerte en el convento de Waghäusel, a pesar de su pérdida de oído, teniendo que escuchar las confesiones con la ayuda de una trompetilla.
ObrasLa más voluminosa de sus obras es una historia eclesiástica en dos volúmenes en folio, con propósito apologético en respuesta al protestantismo. Sólo alcanzó a terminar las primeras partes, llegando hasta el año 1100.
Otras obras del Padre Martín cubren una gran variedad de asuntos: la vida de Cristo y de los santos, narraciones edificantes, ciertos puntos del ascetismo cristiano, formas de oración, guías para recibir adecuadamente los sacramentos, etc. La más conocida es Die heilige Messe (La Santa Misa), a la que, según él mismo escribió, dedicó tres años.
Escritos, Estas son las obras publicadas durante su vida:
Von Cochem OFMCap, Martin (2003). Explicación del Santo Sacrificio de la Misa. Sydney: BAC Australian Pty Limited. ISBN 0958557845. «275».»Die Kirchenhistorie nach der Methode des Baronius und Raynaldus bis 1100″ (Dillingen, 1693):»Die christliche Lehre»;»Heilige Geschichten und Exempel»;»Wohlriechender Myrrhengarten» (Colonia, 1693);»Büchlein über den Ablass» (Dillingen, 1693);»Exorcismen und für Kranke» (Fráncfort del Meno, 1695);»Goldener Himmelsschlüssel» (Fráncfort del Meno, 1695);»Gebetbuch für Soldaten» (Augsburgo, 1698);»Anmuthungen während der heiligen Messe» (Augsburgo, 1697);»Die Legenden der Heiligen» (Augsburgo, 1705);»Leben Christi» (Frankfort, 1689; Augsburg, 1708);»Gebete unter der heiligen Messe» (Augsburg, 1698);»Kern der heiligen Messe» (Colonia, 1699);»Liliengarten» (Colonia, 1699);»Gebetbuch für heilige Zeiten» (Augsburgo, 1704);»Die heilige Messe für die Weitleute» (Colonia, 1704);»Traktat über die göttlichen Vortrefflichkeiten» (Maguncia, 1707);»Geistlicher Baumgarten» (Maguncia y Heidelberg, 1709); *»Neue mystische Goldgruben» (Colonia, 1709);»Exemepelbuch» (Augsburg, 1712).
En esta lista no se incluyen todos sus escritos, ya que en 1896 apareció una pequeña obra inédita: Das Gebet des Herzens, que alcanzó una gran difusión (siete ediciones en tres años).

María


Entre las pocas frases que profirió desde la cruz estuvo la que dirigió a su madre. Se volvió a ella y le dijo: «Mujer, ahí tienes a tu hijo!», señalando de alguna manera al discípulo amado, que estaba allí cerca. Luego se volvió a Juan y le dijo, !Ahí tienes a tu madre»! «Y desde aquella hora», narra el Evangelio, «el discípulo la recibió en su casa» (Juan 19,27)
Debemos fijarnos, con detalle, en esa escena, porque forma parte de las últimas instrucciones que da Jesús antes de su muerte. En cierto sentido, se puede decir que era su último deseo, su testamento. Junto a la cruz, Juan aparece como una figura representativa, porque todos, de alguna manera, somos el «discípulo amado» de Jesús. Por eso, quizá, Juan no menciona su nombre propio en el evangelio que escribió. Quiso que cada uno de nosotros, en su lugar, camináramos con Jesús como el discípulo amado.
Y así, cuando Juan recibió a María por madre, la recibió como madre nuestra. La cruz es un momento decisivo para nosotros. Marca nuestra incorporaciń a la familia de Dios. Por la cruz, compartimos la vida de Jesús. Somos sus hermanos. Compartimos su casa en el cielo. Y compartimos a su Padre Dios!
Y así todos nosotros, todos sus «discípulos amados», compartimos también a su madre. En el mismo momento en que Cristo es nuestro hermano, su Padre es nuestro Padre; su casa en nuestra casa; y su madre es nuestra madre. Y esa es la perspectiva según la cual nos ponemos delante de ella en la oración de intercesión»

Castidad y homosexualidad

La homosexualidad designa las relaciones entre hombres o mujeres que experimentan una atracción sexual, exclusiva o predominante, hacia personas del mismo sexo. Reviste formas muy variadas a través de los siglos y las culturas. Su origen psíquico permanece en gran medida inexplicado. Apoyándose en la Sagrada Escritura que los presenta como depravaciones graves (cf Gn 19, 1-29; Rm 1, 24-27; 1 Co 6, 10; 1 Tm 1, 10), la Tradición ha declarado siempre que “los actos homosexuales son intrínsecamente desordenados” (Congregación para la Doctrina de la Fe, Decl. Persona humana, 8). Son contrarios a la ley natural. Cierran el acto sexual al don de la vida. No proceden de una verdadera complementariedad afectiva y sexual.

No pueden recibir aprobación en ningún caso.Un número apreciable de hombres y mujeres presentan tendencias homosexuales profundamente arraigadas. Esta inclinación, objetivamente desordenada, constituye para la mayoría de ellos una auténtica prueba. Deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará, respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición.

Las personas homosexuales están llamadas a la castidad. Mediante virtudes de dominio de sí mismo que eduquen la libertad interior, y a veces mediante el apoyo de una amistad desinteresada, de la oración y la gracia sacramental, pueden y deben acercarse gradual y resueltamente a la perfección cristiana

Ser Santo

“Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (LG 40).

Todos son llamados a la santidad: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48): «Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus fuerzas, según la medida del don de Cristo [] para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo.

Lo harán siguiendo las huellas de Cristo, haciéndose conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del Padre. De esta manera, la santidad del Pueblo de Dios producirá frutos abundantes, como lo muestra claramente en la historia de la Iglesia la vida de los santos» (LG 40)

Ser Santo

“Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (LG 40).

Todos son llamados a la santidad: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48): «Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus fuerzas, según la medida del don de Cristo [] para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo.

Lo harán siguiendo las huellas de Cristo, haciéndose conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del Padre. De esta manera, la santidad del Pueblo de Dios producirá frutos abundantes, como lo muestra claramente en la historia de la Iglesia la vida de los santos» (LG 40)

Ser Santo

“Todos los fieles, de cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud de la vida cristiana y a la perfección de la caridad” (LG 40).

Todos son llamados a la santidad: “Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto” (Mt 5, 48): «Para alcanzar esta perfección, los creyentes han de emplear sus fuerzas, según la medida del don de Cristo [] para entregarse totalmente a la gloria de Dios y al servicio del prójimo.

Lo harán siguiendo las huellas de Cristo, haciéndose conformes a su imagen y siendo obedientes en todo a la voluntad del Padre. De esta manera, la santidad del Pueblo de Dios producirá frutos abundantes, como lo muestra claramente en la historia de la Iglesia la vida de los santos» (LG 40)