«Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden»



Esta petición es sorprendente. Si sólo comprendiera la primera parte de la frase, —“perdona nuestras ofensas”— podría estar incluida, implícitamente, en las tres primeras peticiones de la Oración del Señor, ya que el Sacrificio de Cristo es “para la remisión de los pecados”. Pero, según el segundo miembro de la frase, nuestra petición no será escuchada si no hemos respondido antes a una exigencia. Nuestra petición se dirige al futuro, nuestra respuesta debe haberla precedido; una palabra las une: “como”.

Oración

Enséñame, Señor, a gustar y a comprender. Porque me fío de tus mandatos

Evangelio

Aleluya, aleluya.
Yo soy el buen pastor, dice el Señor; yo conozco a mis ovejas y ellas me conocen a mí.
Aleluya.

EVANGELIO
Mt 9, 32-38.

La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

En aquel tiempo, llevaron a Jesús un endemoniado mudo. Echó al demonio, y el mudo habló. La gente decía admirada: –Nunca se ha visto en Israel cosa igual. En cambio, los fariseos decían: –Este echa los demonios con el poder del jefe de los demonios. Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en sus sinagogas, anunciando el evangelio del Reino y curando todas las enfermedades y todas las dolencias. Al ver a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: –La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.

Palabra del Señor

Superiores a mi

12:3 En virtud de la gracia que me fue dada, os digo a todos vosotros: No os estiméis en más de lo que conviene; tened más bien una sobria estima según la medida de la fe que otorgó Dios a cada cual.

12:10 amándoos cordialmente los unos a los otros; estimando en más cada uno a los otros
Romanos

os améis unos a otros igual que yo os he amado

Este año, Madre querida, Dios me ha concedido la gracia de comprender lo que es la caridad. Es cierto que también antes la comprendía, pero de manera imperfecta. No había profundizado en estas palabras de Jesús: El Segundo mandamiento es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo

Yo me dedicaba sobre todo a amar a Dios. Y amándolo, comprendí que mi amor no podía expresarse tan sólo en palabras, porque: No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumple la voluntad de Dios. Y esta voluntad, Jesús la dio a conocer muchas veces, debería decir que casi en cada página de su Evangelio. Pero en la última cena, cuando sabía que el corazón de sus discípulos ardía con un amor más vivo hacia él, que acababa de entregarse a ellos en el inefable misterio de la Eucaristía, aquel dulce Salvador quiso darles un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros, que os améis unos a otros igual que yo os he amado. La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos, será que os améis unos a otros.

Historia de un Alma. Santa Teresa de Lisieux

DE LA SALUDABLE DOCTRINA DE LA RELIGIÓN CRISTIANA



Quéjanse, pues, y murmuran los hombres perversos e ingratos y los que están más profunda y estrechamente oprimidos del maligno espíritu de que los sacan mediante el nombre de Jesucristo del infernal yugo y penosa compañía de estas impuras potestades, y de que los transfieren de la tenebrosa noche de la abominable impiedad a la luz de la saludable piedad y religión; danse por sentidos de que el pueblo acuda a las iglesias con una modesta concurrencia y con una distinción honesta de hombres y mujeres, adonde se les enseña cuánta razón es que vivan bien en la vida presente, para que después de ella merezcan vivir eternamente en la bienaventuranza; donde oyendo predicar y explicar desde la cátedra del Espíritu Santo en presencia de todos la Sagrada Escritura y la doctrina evangélica, a fin de que los que obran con rectitud la oigan para obtener el eterno premio, y los que así no lo hacen, lo oigan para su juicio y eterna condenación; y donde cuando acuden algunos que se burlan de esta santa doctrina, toda su insolencia e inmodestia, o la dejan con una repentina mudanza o se ataja y refrena en parte con el temor o el pudor; porque allí no se les propone cosa torpe o mal hecha para verla o imitarla, ya que, o se les enseñan los preceptos y mandamientos del verdadero Dios, o se refieren sus maravillas y estupendos milagros, o se alaban y engrandecen sus dones y misericordias, o se piden sus beneficios y, mercedes

De civitate Dei. Agustín de Hipona 412- 426 DC

Stella Maris



María se interpreta en hebreo como «estrella del mar»; en siriaco como «señora», porque Ella ha dado realmente al mundo al que es la luz de la salud y el Señor del mundo
Beda, in Lucam, 1,3

¿Y quién era Poncio Pilato?



Pertenecía a la familia de los Poncios, originaria probablemente del territorio samnita[ 43], próximo a Benevento y era por entonces el quinto procurador romano de la provincia de Judea donde residiría por espacio de diez años (del 26 al 36 de nuestra era). No vivía en Judea–como comúnmente podría creerse– sino en Cesarea Marítima[ 44], a cuatro o cinco días de caminata y sólo viajaba a Jerusalén en ocasiones especiales (fiestas nacionales, Pascua, etc.) hospedándose en una de las alas del gran palacio de Herodes, siendo el pretorio, su residencia oficial.

En el caso que nos ocupa, la actuación de Pilato en calidad de juez romano, ocurrirá en la víspera de la Pascua del año 784 de la fundación de Roma, durante las festividades de la primavera. Fue esa la mañana fatídica en la que intervendrá para juzgar al menos a cuatro hombres: a Barrabás, a los dos ladrones y al Nazareno.

Oración

Enséñame, Señor, a caminar con lealtad. Porque tú eres mi Dios y Salvador