DE LA CORRUPCIÓN QUE HUBO EN LA REPÚBLICA ROMANA ANTES QUE CRISTO PROHIBIESE EL CULTO DE LOS DIOSES

Y ved aquí cómo la República romana (lo cual no soy yo el primero que lo digo, sino que sus cronistas, de quienes a costa de muchas tareas y molestias lo aprendimos, lo dijeron muchos años antes de la venida de Cristo) poco a poco se fue mudando, y de hermosa y virtuosa se convirtióSigue leyendo «DE LA CORRUPCIÓN QUE HUBO EN LA REPÚBLICA ROMANA ANTES QUE CRISTO PROHIBIESE EL CULTO DE LOS DIOSES»

Le hemos oído decir

«le hemos oído decir: “Yo destruiré este templo…”» (Mt 26, 61), cuando las verdaderas palabras de Cristo habían sido: «destruid este templo y yo lo reedificaré en tres días». Así siguieron los «testimonios», con palabras hipotéticas e insuficientes para constituir un cargo contra el acusado. Cristo, al pronunciar las palabras alusivas al templo, hacía referenciaSigue leyendo «Le hemos oído decir»

Acusaciones contra Cristo

En el caso de Jesús, se presentaron dos testigos que declararon juntos, cosa que iba también contra la ley, como señala el libro de Daniel en el caso de la casta Susana y los vejetes abusadores (Dan 13, 51: «separadles unos de otros y yo los examinaré»). Si una vez separados los testimonios no coincidíanSigue leyendo «Acusaciones contra Cristo»

MANIFESTEMOS A CRISTO EN TODA NUESTRA VIDA

Hay tres cosas que manifiestan y distinguen la vida del cristiano: la acción, la manera de hablar y el pensamiento. De ellas, ocupa el primer lugar el pensamiento; viene en segundo lugar la manera de hablar, que descubre y expresa con palabras el interior de nuestro pensamiento; en este orden de cosas, al pensamiento ySigue leyendo «MANIFESTEMOS A CRISTO EN TODA NUESTRA VIDA»

Parusia

En la Oración del Señor, se trata principalmente de la venida final del Reino de Dios por medio del retorno de Cristo (cf Tt 2, 13). Pero este deseo no distrae a la Iglesia de su misión en este mundo, más bien la compromete. Porque desde Pentecostés, la venida del Reino es obra del EspírituSigue leyendo «Parusia»

Venga a nosotros tu Reino

En el Nuevo Testamento, la palabra basileia se puede traducir por realeza (nombre abstracto), reino (nombre concreto) o reinado (de reinar, nombre de acción). El Reino de Dios es para nosotros lo más importante. Se aproxima en el Verbo encarnado, se anuncia a través de todo el Evangelio, llega en la muerte y la ResurrecciónSigue leyendo «Venga a nosotros tu Reino»

Pobres pecadores

«¿Quién podría santificar a Dios puesto que Él santifica? Inspirándonos nosotros en estas palabras “Sed santos porque yo soy santo” (Lv 20, 26), pedimos que, santificados por el bautismo, perseveremos en lo que hemos comenzado a ser. Y lo pedimos todos los días porque faltamos diariamente y debemos purificar nuestros pecados por una santificación incesanteSigue leyendo «Pobres pecadores»

Rut y Booz ¿Cómo Rut, extranjera, se casó con un judío, y qué razón tuvo el evangelista para creer que debía mencionar en la genealogía de Cristo esta unión prohibida textualmente por la ley? Parece deshonroso que el Salvador procediera de una generación ilegítima, a no ser que acudamos a la sentencia del Apóstol: «QueSigue leyendo

Gloria de Dios

La santidad de Dios es el hogar inaccesible de su misterio eterno. Lo que se manifiesta de Él en la creación y en la historia, la Escritura lo llama Gloria, la irradiación de su Majestad (cf Sal 8; Is 6, 3). Al crear al hombre “a su imagen y semejanza” (Gn 1, 26), Dios “loSigue leyendo «Gloria de Dios»

«Santificado sea tu nombre»

«Santificado sea tu nombre» El término “santificar” debe entenderse aquí, en primer lugar, no en su sentido causativo (solo Dios santifica, hace santo) sino sobre todo en un sentido estimativo: reconocer como santo, tratar de una manera santa. Así es como, en la adoración, esta invocación se entiende a veces como una alabanza y unaSigue leyendo ««Santificado sea tu nombre»»