Giuseppe Melchiorre Sarto, obispo

La obligación de un obispo es proclamar la verdad de Dios e interpretarla al pueblo, y yo considero como deber sagrado el hablar francamente en su defensa. Estoy dispuesto a cualquier sacrificio por la salvación de las almas. Vosotros, que sois celosos por las cosas de Dios, ayudadme, trabajad conmigo y Dios nos dará laSigue leyendo «Giuseppe Melchiorre Sarto, obispo»

El argumento del libre albedrío

Se observa en el hombre la capacidad de libre albedrío, es decir, la capacidad de autodeterminar sus fines: Todos estamos de algún u otro modo, consciente o inconscientemente, comprometidos con la idea de libre albedrío, es decir, con la idea de que los seres humanos podemos autodeterminar nuestros fines y elegir nuestros cursos de acción.Sigue leyendo «El argumento del libre albedrío»

Cualidades de la obediencia

Integralmente: Significa que la obediencia debe ser puntual, sin restricción, constante y alegre. Puntual: porque el amor, que es el que mueve la obediencia perfecta, nos hace obedecer prontamente. Lo mismo dice San Bernardo: “el verdadero obediente no sabe de dilaciones, tiene horror a dejarlo para mañana; no entiende de demoras; se adelanta al mandamiento:Sigue leyendo «Cualidades de la obediencia»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»