Jewel Shuping



de Carolina del Norte, siempre soñó con ser ciega, desde que tenía alrededor de seis años. Lo que para otros sería una absoluta pesadilla, para ella era la meta de su vida, porque en su cabeza esta es la condición donde Jewel “se siente más cómoda” (según sus palabras). Solo tenía un “problema”: veía perfectamente.

Jewel sostenía que tenía que haber nacido ciega, y hacía ver que lo era: aprendió braille, a identificar su espacio con los ojos cerrados, utilizaba gafas oscuras, se quedaba mirando fijamente al sol con la intención de dañar sus córneas a propósito… Según cuenta ella misma, intentaba alejar esa idea de su mente, pero venía a su cabeza siempre, con más fuerza.

Obviamente, Jewel tiene un transtorno mental: Desorden de identidad de la integridad corporal (BIID). Esta enfermedad, según explica ella misma, lleva a la persona a creer verdaderamente que debería haber nacido con una discapacidad. La mayoría de las personas que la padecen aprenden a vivir con este deseo pero algunas lo hacen realidad: se amputan miembros o llegan a hacer lo que Jewel hizo.

Su obsesión encontró una forma de liberarse cuando consiguió quedarse ciega a propósito. Consiguió que su psicólogo vertiera sobre sus ojos sanos líquido con el que se desatascan los desagües. A pesar del dolor (se quemó no solo los ojos, sino también parte de la mejilla), ella dice no arrepentirse. “No creo que estuviera loca, sólo que tenía un desorden mental”, declara a Barcroft TV en una entrevista. “Me sentí muy feliz cuando vi que ya era ciega porque pensé ‘esto es lo que se supone que debería ser’”, añade.

Su ceguera a propósito le ha costado la relación con su familia, que al enterarse de lo que había hecho ha dejado de dirigirle la palabra. Pese a que Jewel sostiene que es muy feliz siendo invidente, ella recomienda: “si hay alguien que tiene lo mismo que yo, le diría, no te hagas ciego de la forma en que yo lo he hecho. Tampoco intentes hacerlo solo. Espera, quizás en el futuro haya un tratamiento para tu enfermedad”.

La Vanguardia

Estatización de la Política



La diferenciación moderna

Bertrand de Jouvenel se pregunta con buen tino cómo puede entonces funcionar una sociedad de este tipo, como la romana, donde el Estado tal como hoy se lo conoce no existía. Su respuesta es precisa: «Por la extrema cohesión moral y por la casi fungibilidad de los individuos. La disciplina familiar y la educación pública hacían que el comportamiento de los miembros de la sociedad fuera tan natural, y la opinión contribuía de tal modo a mantener este comportamiento, que los individuos eran casi intercambiables».

Por ello, agrega el filósofo francés, «se ha podido decir que el gobierno de estas sociedades era un gobierno de las costumbres» El gobierno de las costumbres supone una efectiva imbricación entre política y cultura.

Pero piénsese ahora en el orden feudal medieval, al que vino a reemplazar la sociedad moderna. Aquí, similarmente, la tradición y la religión están en el centro de gravedad del sistema político y no hay nada como un Estado moderno. La política carece, pues, de su propio marco de referencia, de su sitial institucional exclusivo y excluyente, y es más bien parte de un todo cuyo fin es la salvación extramundana: política y teología resultan indisociables.

Esto es muy claro en Tomás de Aquino, por ejemplo, para quien el desarrollo de la comunidad política debe apuntar al desarrollo de una vida capaz de alcanzar a Dios. Siglos atrás ya había dicho san Agustín que la Ciudad de Dios debe ser esta, nuestra ciudad. Quizás por ello, en los príncipes malos, al decir de Bloch, «las almas piadosas creían ver la garra del Anticristo, cuyo atroz imperio precederá el advenimiento del Reino de Dios».

Los textos de la época conciben la política de esta manera, tal como anotaba por entonces Otón de Freysing en sus crónicas históricas: «A partir del momento en que no solo todos los hombres, sino también hasta los emperadores, con alguna excepción, fueron católicos, me parece que escribí la historia no de dos ciudades sino, por así decirlo, de una sola ciudad, que yo llamo La Iglesia».

De Jouvenel, Sobre el poder, p. 152. 134.

Bloch, La sociedad feudal, p. 106.

Le Goff, Los intelectuales en la Edad Media, p. 33.

Las cuatro vías para demostrar la veracidad del Cristianismo


Primera vía: El argumento de la fiabilidad histórica del Nuevo Testamento
Premisa 1

Primera vía: El argumento de la fiabilidad histórica del Nuevo Testamento Enunciación La primera vía para mostrar la veracidad de la religión cristiana se basa en la fiabilidad histórica del Nuevo Testamento y se estructura como sigue:

1. Dada la naturaleza de las cosas que narra, si el Nuevo Testamento es históricamente fiable, entonces el Cristianismo es la religión verdadera.
2. Un documento se considera históricamente fiable si es que pasa la prueba bibliográfica, la prueba de la evidencia interna y la prueba de la evidencia externa.
3. Pero el Nuevo Testamento pasa la prueba bibliográfica.
4. Y la prueba de la evidencia interna.
5. Y también la prueba de la evidencia externa.
6. Por consiguiente, el Nuevo Testamento es históricamente fiable.
7. Luego, el Cristianismo es la religión verdadera.

“Dada la naturaleza de las cosas que narra, si el Nuevo Testamento es históricamente fiable, entonces el Cristianismo es la religión verdadera”.

Como hemos visto, el Nuevo Testamento -compuesto por los cuatro Evangelios, los Hechos de los Apóstoles, las Epístolas Apostólicas y el Apocalipsis- se constituye como el libro fundamental y distintivo de la religión cristiana. Pero no se presenta solo como un libro de enseñanzas morales y teológicas sino que exhibe muy fuertes pretensiones de historicidad.

De hecho, como ha señalado George Ladd, “la singularidad y el escándalo de la religión cristiana reside en que postula la mediación de la revelación divina a través de hechos históricos». Ahora bien, dada la naturaleza de las cosas que narran los Evangelios, si dicha pretensión de historicidad fuese correcta sería evidente que ello constituiría un claro punto a favor de la veracidad del Cristianismo.

En efecto, los escritos neotestamentarios narran como históricamente ciertos no meros hechos anecdóticos sino eventos de gran trascendencia e implicancias como, por ejemplo, los reclamos de divinidad de Cristo y su resurrección, lo cual, por decirlo de modo eufemístico, “difícilmente” puede compatibilizarse con cualquier otra religión que no sea el Cristianismo.

Por tanto, si los documentos que afirman tal tipo de cosas son históricamente fiables, la única conclusión razonable es que el Cristianismo es la religión verdadera.

William Lane Craig, Reasonable Faith: Christian Truth and Apologetics, Ed
Crossway Books, Wheaton, 2008, P. 207

Dante A. Urbina
¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?: Demostración racional de en cuál Dios se ha revelado

En el obscuro Medievo



La Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine, Siglo XIII

El texto original, redactado en latín, recoge lecturas sobre la vida de unos 180 santos y mártires cristianos a partir de obras antiguas y de gran prestigio: los propios Evangelios, los apócrifos y escritos de Jerónimo de Estridón, de Casiano, de Agustín de Hipona, de Gregorio de Tours y de Vicente de Beauvais, entre otros. Junto con ellas, presenta una explicación basada en los evangelios de las fiestas del calendario litúrgico, así como una breve historia de la cristiandad en Lombardía, que le valió el subtítulo de Lombardica historia.

Legenda aurea, circa 1290, Biblioteca Medicea Laurenziana, Florencia

¿Cuál es tu pretexto para no arrodillarte ante tu Dios?

¿Cuál es tu pretexto para no arrodillarte ante tu Dios?
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Oración

Bendice, alma mía, al Señor: ¡Dios mío, qué grande eres!

Evangelio

San Mateo 5:20-26
«Porque os digo que, si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el Reino de los Cielos. «Habéis oído que se dijo a los antepasados: No matarás; y aquel que mate será reo ante el tribunal. Pues yo os digo: Todo aquel que se encolerice contra su hermano, será reo ante el tribunal; pero el que llame a su hermano `imbécil’, será reo ante el Sanedrín; y el que le llame `renegado’, será reo de la gehenna de fuego. Si, pues, al presentar tu ofrenda en el altar te acuerdas entonces de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí, delante del altar, y vete primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelves y presentas tu ofrenda. Ponte enseguida a buenas con tu adversario mientras vas con él por el camino; no sea que tu adversario te entregue al juez y el juez al guardia, y te metan en la cárcel. Yo te aseguro: no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo.

Palabra del Señor

Facebook: 60 opciones de gênérø para elegir (2014)


Solo una lista parcial de las ahora 60 opciones de gênérø en Facebook. La red social Facebook lleva ofreciendo a sus miembros hasta 60 opciones para definir su gênérø ya desde 2014. El comunicado de Facebook dice: «Esta configuración permite a la gente representarse de manera auténtica».

La empresa había creado los ajustes de gênérø junto con una red de organizaciones estadounidenses que defienden los derechos de lēzbįªnas, gāys y personas con orientación bįxesuªl y trānsēxūªl. Hay muchas cosas inquietantes en la lista: con 34 opciones asignadas a «inter/trans», más del 50% de las opciones se otorgan a un grupo de población cuya cuota cuantitativa en la sociedad no alcanza ni siquiera el uno por ciento.

La lista contiene muchos términos que no tienen ninguna relación con la supuesta identidad de gênérø, por ejemplo, travēst]î: El tråvęstīsmo (Lat.: trans: sobre; vestire: vestir) se entiende como llevar la ropa del otro gênérø. No está claro qué tiene que ver la identidad de gênérø con las preferencias de vestimenta.

Es evidente que aquí siguen faltando las categorías de gênérø de los conductores de Audi, BMW y Mercedes. La palabra «drªg/drag quęên» o «drªg king», que aparece en la lista como opción de gênérø, se refiere a la forma de arte de representar al otro gênérø de forma extremadamente exagerada.

¿Qué tiene que ver la identidad de gênérø con las formas de arte? Esto y mucho más demuestra lo absurdo de toda la empresa. La lista de los gênérø inventados es arbitraria y está abierta para seguir agregando más, pero la lista de los gênérøz naturales es inmutable y está eternamente fijada en dos.

wikimannia.org, 60 Geschlechtsidentitäten

Las raíces ocultas de la agenda de gènęrø: El plan maestro para una sociedad asêxû@da. Alejandro Kaiser

Estatización de la Política




Es evidente en estos casos que la política está completamente incrustada en lo cultural, y que lo cultural es, esencialmente, religión. Pero es posible encontrar un cuadro bastante similar si se miran sociedades premodernas más avanzadas, como por ejemplo la Roma antigua. En ella muchos pretenden ver un Estado, similar al moderno, cuando la verdad es que no hubo otra cosa que una res publica, que no es lo mismo.

En efecto, aquí nadie podría encontrar un cuerpo estable de funcionarios dedicados de forma profesional a la administración de la cosa pública, ni fuerzas armadas permanentemente operativas, ni un sistema fiscal estable y racional ni nada que, en definitiva, se parezca a una moderna burocracia. Lo que se vería, en todo caso, son ciudadanos poniendo en común sus asuntos, utilizando sus propios medios como medios administrativos, determinando las decisiones y la ejecución por el concurso de las voluntades que, en el llamativo caso de la democracia ateniense, llegará a implicar el paso por sorteo de la ciudadanía en las funciones públicas. El peso de la magia y la tradición, sin embargo, siguen determinando en gran medida lo político.

La asamblea romana resulta ilustrativa: las sesiones eran propiciadas en determinadas fechas y lugares por motivos religiosos, donde a menudo se colocaba en el centro la piedra del sacrificio y a su alrededor se ubicaban los experimentados ancianos que procuraban comprender aquello que los dioses querían para el pueblo. En la antigua Atenas, por su lado, el arconte rey, el arconte epónimo y el polemarco organizaban ceremonias religiosas, con frecuencia vinculadas al ciclo agrario, y la consulta del oráculo tenía a menudo importantes implicancias políticas.

Mosterín, El pensamiento arcaico, p. 119.
Bernard Manin, Los principios del gobierno representativo (Madrid: Alianza, 1998)

Oración

Grandes, en verdad, e inescrutables son tus juicios, Señor