Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Dios mío, instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 5, 17-19.

No he venido a abolir, sino a dar plenitud.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«No creáis que he venido a abolir la Ley y los Profetas:
no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos».

Palabra del Señor

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Brille así vuestra luz ante los hombres,
para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre.
Aleluya, aleluya, aleluya.

EVANGELIO
Mt 5, 13-16.

Vosotros sois la luz del mundo.

✠ Lectura del santo Evangelio según san Mateo.

EN aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
«Vosotros sois la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve sosa, ¿con qué la salarán?
No sirve más que para tirarla fuera y que la pise la gente. Vosotros sois la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto de un monte.
Tampoco se enciende una lámpara para meterla debajo del celemín, sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Brille así vuestra luz ante los hombres, para que vean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que está en los cielos».

Palabra del Señor.

La prosperidad de los malos y las pruebas de los justos, ¿no deponen contra la providencia?


No; porque no es cierto que todos los malos prosperen y todos los justos sufran tribulaciones; los bienes y los males de este mundo son, en general, comunes a todos los hombres. Además, no hay en el mundo hombre tan malo que no haga alguna obra buena durante su vida; y Dios se la recompensa dándole la prosperidad aquí abajo, reservándose castigar sus pecados en el infierno. Del mismo modo, no hay hombre tan justo que no cometa algunas faltas. Dios se las hace expiar en la tierra, reservándose premiar sus virtudes en el cielo.

Hay pecadores que viven en prosperidad, porque Dios quiere atraérselos por la gratitud, o premiarles aquí en la tierra el poco bien que han hecho, si deben ser condenados eternamente. A veces, sin embargo, Dios castiga aún aquí, y de manera ejemplar, a los escandalosos y a los perseguidores de la Iglesia. También hay justos en la prosperidad, según los hechos atestiguan; pero no se ven libres de sufrimientos, porque los sufrimientos y las pruebas de esta vida están destinados:

1º A desapegar a los justos de todos los falsos bienes de la tierra;
2º A hacerlos entrar en sí mismos, para mejorarlos y perfeccionarlos;
3º A hacerles granjear más méritos y, por consiguiente, mayor felicidad eterna;
4º A hacerlos más semejantes a Jesucristo, modelo de los escogidos;
5º A hacerlos expiar sus pecados en este mundo, donde las deudas con la justicia divina se pagan de una manera mucho menos penosa que en el purgatorio.

Fuera de eso, el justo es, a pesar de todo, más feliz que el malvado, porque goza de la paz de alma, mientras que el malvado es presa de sus remordimientos y de sus pasiones tiránicas. Se dice muchas veces:

¿Por qué Dios no castiga inmediatamente a los malos? Dios es paciente, porque es eterno; porque quiere dar lugar al arrepentimiento; porque si castigara siempre el vicio aquí en este mundo, y aquí también recompensara la virtud, el hombre no practicaría el bien sino por interés. Finalmente nosotros no conocemos el plan divino, y debemos creer que Dios tiene buenas razones para proceder como procede

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Cristo omnipresente



Si la humanidad de Cristo no está presente físicamente en todas partes, el Verbo divino, al que está hipostáticamente unida, sí lo está. Y no hay inconveniente en que el Verbo utilice en todas partes la virtud instrumental de su humanidad santísima para la producción de la gracia en nuestras almas. Para ello es suficiente el contacto virtual de la humanidad de Cristo, como explica Santo Tomás a propósito de la causalidad eficiente de la resurrección de Cristo sobre la nuestra

«La resurrección de Cristo es causa eficiente de nuestra resurrección por la virtud divina,^ de la que es propio resucitar a los muertos. Ahora bien, esta virtud se extiende presencialmente a todos ios tiempos y lugares, y este contacto virtual basta para aquella eficiencia» (HI,56,i ad3).

DECLARACIÓN DEL EPISCOPADO ARGENTINO SOBRE LA MASONERÍA



El Episcopado Argentino, en su Reunión Plenaria, ante las diversas manifestaciones hechas en la prensa por la masonería, se siente en la obligación de hacer una pública declaración, en cumplimiento de la recomendación de S.S. León XIII: «Lo primero que procuréis hacer será arrancar a los masones sus máscaras para que sean conocidos tales cuales son». (Ene. «Humanum Genus»). Los Papas, pilotos supremos e infalibles de la civilización, comprendieron el peligro que amenazaba al mundo a través de las sectas, y lo señalaron desde la primera hora declarando palmariamente la conjuración satánica que se cernía sobre la humanidad. Desde Clemente XII, en su Encíclica «In Emminenti», de 1738, hasta nuestros días, reiteradamente los Soberanos Pontífices han condenado las sectas masónicas, y el Código de Derecho Canónico señala: «Los que dan su nombre a las sectas masónicas o a otras asociaciones del mismo género incurren en excomunión». (Canon 2335).

Un plan orquestado



Las coincidencias entre los autores llaman la atención y deben ser remarcadas a riesgo de caer en la redundancia, pues es lo que nos da la pauta de que estamos ya no frente a una “propuesta” sino frente a una clara estrategia en marcha.

En efecto, el teórico alemán Heinz Dieterich, ex asesor de Chávez y célebre académico del “socialismo del Siglo XXI”, argumenta algo muy parecido a lo de sus colegas cuando escribe que no se trata de la búsqueda de un mítico “sujeto de liberación predeterminado, sino del reconocimiento de que los sujetos de liberación serán multiclasistas, pluriétnicos y de ambos géneros” y que “la clase obrera seguirá siendo un destacamento fundamental (…) pero probablemente no constituirá su fuerza hegemónica”

Por su parte, el pensador neomarxista ruso Alexander Buzgalin también ha declarado que una premisa objetiva “del socialismo del siglo XXI es la asociación de los trabajadores y ciudadanos en general (…) así se suman a los sindicatos los diversos movimientos sociales (mujeres, etnias discriminadas por el racismo, campesinos, ecologistas, etc.), las organizaciones no gubernamentales y las asociaciones informales no permanentes y muy flexibles que agrupan a gentes movidas puntualmente por causas comunes”. Pero López Velasco se queja de una importante omisión que el ruso hace en su trabajo: “nos llama la atención que Buzgalin omita (a no ser que lo hayamos leído mal) a los movimientos homøsęxūąlês (gåys y lęsbįänas) en el arco iris de los movimientos asociativos que germinan como semillas del asociativismo participativo-decisorio requerido por/en el socialismo del siglo XXI”.

Dieterich, Heinz. Hugo Chávez y el socialismo del Siglo XXI. Buenos Aires, Editorial Nuestra América, 2005, p. 144.

Dieterich, Heinz. Ob. Cit., p. 147. Su libro más conocido se titula precisamente “Socialismo del Siglo XXI”.

Buzgalin, Alexander. Socialismo del Siglo XXI. Moscú, Editorial URSS, 2004.

López, Velasco. Sirio. Ob. Cit., p. 54. [63] López, Velasco. Sirio. Ob. Cit., p. 55.

Teatro del títere. España

La liturgia, culto interno y externo



Pero es especialmente culto interno

Pero el elemento esencial del culto tiene que ser el interno; efectivamente, es necesario vivir en Cristo, consagrarse completamente a El, para que en El, con El y por El se dé gloria al Padre.

La sagrada liturgia requiere que estos dos elementos estén íntimamente unidos; y no se cansa de repetirlo cada vez que prescribe un acto de culto externo. Así, por ejemplo, a propósito del ayuno, nos exhorta: «Para que nuestra abstinencia obre en lo interior lo que exteriormente profesa». De otra suerte, la religión se convierte en un formulismo sin fundamento y sin contenido.

Vosotros sabéis, venerables hermanos, que el divino Maestro estima indignos del sagrado templo y arroja de él a quienes creen honrar a Dios sólo con el sonido de frases bien hechas y con posturas teatrales, y están persuadidos de poder muy bien mirar por su salvación eterna sin desarraigar del alma los vicios inveterados

La Iglesia, por consiguiente, quiere que todos los fieles se postren a los pies del Redentor para profesarle su amor y su veneración; quiere que las muchedumbres, como los niños que salieron, con alegres aclamaciones, al encuentro de Jesucristo cuando entraba en Jerusalén, ensalcen y acompañen al Rey de los reyes y al sumo Autor de todo bien con el canto de gloria y de gratitud; quiere que en sus labios haya plegarias, unas veces suplicantes, otras de alegría y gratitud, con las cuales, como los Apóstoles junto al lago de Tiberíades, puedan experimentar la ayuda de su misericordia y de su poder; o como Pedro en el monte Tabor, se abandonen a sí mismos y todas sus cosas en Dios, en los místicos transportes de la contemplación

CARTA ENCÍCLICA MEDIATOR DEI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XII SOBRE LA SAGRADA LITURGIA

El hombre aplaudido



Evangelio según san Mateo, 5: 11- 12 «Bienaventurados sois cuando os maldijeren y os persiguieren y dijeren todo mal contra vosotros, mintiendo por mi causa. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón muy grande es en los cielos, pues así también persiguieron a los profetas, que fueron antes que vosotros». (vv. 11- 12)

Lo cual considero añadido por aquellos que quieren gloriarse de las persecuciones y de la fama de sus malas obras. Por ello dicen que Cristo les pertenece porque se habla mal de ellos. En cambio, cuando se habla bien, se conoce desde luego el error de aquéllos. Y si alguna vez se jactan de cosas falsas no puede decirse que sufren estas cosas por Cristo.

San Agustín, de sermone Domini,. 1, 5

Budismo

Las principales religiones del mundo

Budismo

Origen histórico
El Budismo se inicia históricamente como una especie de religión reformadora del Hinduismo a partir de las enseñanzas de su fundador Siddhartha Gautama (Buda) alrededor del siglo V a. C. en el noreste de la India. Comenzó con una rápida expansión hasta llegar a ser la religión predominante en la India hacia el siglo III a.C.

Conceptualización de la divinidad
En rigor el Budismo es una religión no- teísta. Los budistas no creen en ningún dios personal o en divinidades particulares. No obstante, hay algunas escuelas que adoran a Buda y, de hecho, en la gran mayoría de templos y santuarios budistas se encuentran imágenes de budas o bodhisatvas (santos) que reciben directamente culto en términos de oración, ofrendas y devoción.

Principal referente
Sin lugar a dudas el personaje central de Budismo es Siddhartha Gautama, Buda. Él fue un príncipe o noble hindú que, según la tradición, inició su experiencia mística con los llamados “Cuatro Encuentros”, los cuales tuvo al toparse con un viejo decrépito, un enfermo, un cadáver y un monje errante, realidades que desconocía. Impresionado por ello, decidió iniciar una búsqueda personal con el fin de hallar la solución al problema del sufrimiento. A esta decisión se le llama “La Gran Renuncia”. Luego de mucho meditar alcanza la “Iluminación” y a partir de allí se une a un grupo de monjes y busca reformar el Hinduismo, dando con ello origen al Budismo.

Textos sagrados Los libros sagrados del Budismo incluyen:
1) El Tripitaka (“ triple cesto”), que comprende las secciones del Vinaya Pitaka (reglas y normas para los monasterios), el Sutta Pitaka (vida y enseñanzas de Buda) y el Abhidhamma (diccionario de términos);
2) El Dhammapada, que es una colección de dichos y máximas budistas para guiar al creyente en el camino de la Iluminación;
3) El Siksha Samukhya, que fue escrito por Santideva y presenta los sutras (palabras de Buda).

Doctrina básica
La doctrina del Budismo está centrada en las Cuatro Nobles Verdades, las cuales son:
1) Todo es sufrimiento: El mundo es ilusión, no existe el yo, nada permanece, las cosas que consideramos necesarias son en realidad pasajeras… todo este devenir es la causa del dolor y el sufrimiento;
2) La causa del sufrimiento es el deseo y la ignorancia: Al ignorar la verdadera naturaleza de las cosas, las personas ansían conseguirlas y sufren al no tenerlas;
3) Es posible suprimir el sufrimiento: Ello se logra alcanzando el estado de “Nirvana”, es decir, la cesación de todo deseo;
4) El Camino de las Ocho Nobles Virtudes conduce al Nirvana: Estas son recto entendimiento, recto pensamiento, recto lenguaje, recta acción, recta vida, recto esfuerzo, recta atención y recta concentración

Sentido ético
El sentido ético del Budismo consiste básicamente en lograr la paz interior pasando por el Camino de las Ocho Nobles Virtudes, luego del cual la persona debe convertirse en alguien que tenga comprensión de todo y obre bien sin necesidad de las cosas materiales.

Ritos y/ o prácticas importantes
La meditación (“ cultivo de la mente”) es la práctica budista por excelencia. Hay muchas y variadas técnicas de meditación dependiendo de cada tradición y escuela, si bien todas se basan en dos componentes llamados samatha (calma mental, tranquilidad) y vipassana (conocimiento directo, intuición). El ayuno y el retiro espiritual también son ritos importantes porque ayudan a alejar a la persona del mundo ilusorio y material.

En el obscuro Medievo



Stabat Mater («Estaba la Madre») es un poema medieval datado en el siglo XII, J de origen franciscano.

Comienza con las palabras Stabat Mater dolorosa («Estaba la Madre dolorosa»).
Como plegaria, medita sobre el sufrimiento de María madre de Jesús y madre nuestra, durante la crucifixión de su hijo, Señor nuestro

https://youtu.be/RudeE426YIg