El Ángel del Señor lo anunció a María.Y concibió por obra del Espíritu Santo. Dios te salve, María… Santa María… He aquí la esclava del Señor.Hágase en mí según tu palabra. Dios te salve, María… Santa María… El Verbo se hizo carne.Y vivió entre nosotros. Dios te salve, María…Santa María… Rogad por nosotros,Santa Madre deSigue leyendo «ANGELUS»
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Los deseos del Espíritu
La economía de la Ley y de la Gracia aparta el corazón de los hombres de la codicia y de la envidia: lo inicia en el deseo del Supremo Bien; lo instruye en los deseos del Espíritu Santo, que sacia el corazón del hombre. El Dios de las promesas puso desde el comienzo al hombreSigue leyendo «Los deseos del Espíritu»
El desorden de la concupiscencia
El apetito sensible nos impulsa a desear las cosas agradables que no poseemos. Así, desear comer cuando se tiene hambre, o calentarse cuando se tiene frío. Estos deseos son buenos en sí mismos; pero con frecuencia no guardan la medida de la razón y nos empujan a codiciar injustamente lo que no es nuestro ySigue leyendo «El desorden de la concupiscencia»
El Don de Cristo
Tal es el don que el Gran Sacerdote Jesucristo, Hijo único de Dios, ofrece diariamente a la Santísima Trinidad en el sacrificio de la Misa. Pero este don no lo ofrece solo: ofrece además, todo lo que Él ha hecho por la gloria de Dios durante los treinta y tres años que pasó en laSigue leyendo «El Don de Cristo»
De la Justa estima de sí mismo
Todos tenemos por naturaleza el deseo de saber. Pero de qué sirve el saber mucho si no vivimos en amistad con Dios y no tenemos temor de ofenderlo?Aunque yo conociera todos los secretos de la ciencia, si no tengo amor de caridad nada soy (1 Cor 13,2)vVale más un humilde obrero que se enfuerza porqueSigue leyendo «De la Justa estima de sí mismo»
Humildad
De qué te sirve halar profundamente acerca de la Trinidad, si por vivir sin humildad, desagradas a la misma Trinidad?No son los discursos profundos los que santifican a una persona, sino la vida virtuosa. Ella es la que lo hace a uno agradable a DiosPreferible sentir arrepentimiento, que saber definirloPuedes saber de memoria las doctrinasSigue leyendo «Humildad»
Oraciones Eucarísticas
Las oraciones eucarísticas de la Iglesia lo subrayan al mencionar los sacrificios de Abel y de Abrahám, así como el pan y el vino ofrecido por Melquisedec. Hemos visto ya que los padres de la Iglesia vieron la universalidad de la Misa como el cumplimiento. desde oriente hasta occidente, de la oblación pura, que anuncióSigue leyendo «Oraciones Eucarísticas»
Eucaristía
Y así, los primeros cristianos lo hicieron, allí donde iban. Ya he mencionado el pasaje de Hechos (2, 42 y 46) donde Lucas enumera «la fracción del pal» entre las características distintivas de la iglesia. Los otros capítulos de los Hechos lo corroboran, porque en ellos observamos repetidamente que la comunidad, «hace esto» en conmemoraciónSigue leyendo «Eucaristía»
Justicia con los pobres
El amor a los pobres es incompatible con el amor desordenado de las riquezas o su uso egoísta: «Ahora bien, vosotros, ricos, llorad y dad alaridos por las desgracias que están para caer sobre vosotros. Vuestra riqueza está podrida y vuestros vestidos están apolillados; vuestro oro y vuestra plata están tomados de herrumbre y suSigue leyendo «Justicia con los pobres»
El amor a los pobres
Dios bendice a los que ayudan a los pobres y reprueba a los que se niegan a hacerlo: “A quien te pide da, al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda” (Mt 5, 42) “Gratis lo recibisteis, dadlo gratis” (Mt 10, 8). Jesucristo reconocerá a sus elegidos en lo que hayanSigue leyendo «El amor a los pobres»