Categoría: Juan Damasceno

Las imágenes



Ex 20,4 para afirmar que Dios prohibió la elaboración de imágenes: “No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra». Si interpretamos de manera literal este texto bíblico, nos daríamos cuenta que nadie lo ha cumplido jamás; pues siendo así, no podríamos tener ni billetes, ni fotos, ni esculturas de nada ni de nadie. Cosa que ni los mismos que nos atacan han cumplido.

Ni siquiera el mismo Dios hubiese cumplido con lo mandado, pues, unos pasajes más adelante manda a Moisés a elaborar imágenes:

Ex 25,18: “Harás, además, dos querubines de oro macizo; los harás en los dos extremos del propiciatorio”.

Ex 26,31: “Harás un velo de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal; bordarás en él unos querubines”.

Dios no se puede contradecir, no puede prohibir las imágenes y luego mandar a Moisés que haga imágenes para su morada. Entonces, si se lee el texto en su verdadero contexto nos daremos cuenta que el texto prohíbe la idolatría, no las imágenes como tal. También a Salomón, cuando está construyendo el templo, el que será su morada entre los hombres, le manda hacer imágenes:

1 Rey 6,23: “En el lugar santísimo hizo dos querubines de madera de olivo; cada uno medía cinco metros de altura”.

1 Rey 7,29: “sobre esos paneles había figuras de leones, de toros y de querubines, y lo mismo sobre el armazón. Tanto arriba como abajo de los leones y toros había unos adornos en bajorrelieve”.

Hoy en día es difícil encontrar a alguien que adore una imagen y sin embargo, nos encontramos en el siglo de mayor idolatría que ha existido en la historia de la humanidad; hoy se adora al dinero, al sexo, al placer, al cuerpo, etc. Recordemos, además, que el mismo Dios hace imágenes ¿Acaso el género humano no fue creado a su imagen y semejanza? ¿No es el mismo Jesús imagen visible del Dios invisible?

Los católicos tenemos imágenes porque nuestro Dios es “persona” y no un ser cósmico o una energía -como lo profesa la nueva era-; así pues, las imágenes nos dan una idea de un Ser concreto y no de un “ente energético”.

“Lo que es un libro para los que saben leer, es una imagen para el que no sabe. Lo que se enseña con palabras al oído, lo enseña una imagen a los ojos. ¡Las imágenes son el catecismo de los que no saben leer!”[1]. (San Juan Damasceno).

Retablo, iglesia Santiago Atitlán, Sololá, Guatemala