En el convento de Vittorio Véneto recuerdan todavía los religiosos con verdadero placer el caso de Boby y el bistec Boby era el afortunado perrito del convento y no tenía ningún motivo para quejarse, ya que era amigo inseparable del hermano cocinero. Un día había ido éste al refectorio cuando los demás religiosos ya habíanSigue leyendo «Boby y el Bistec»
Archivo de categoría: Francisco de Asís
Votos Perpetuos
Al fin llegó el día tan suspirado: 8 de diciembre de 1936 Por segunda vez subió al altar y con voz conmovida pronunció las palabras solemnes: «Hago voto a Dios Omnipotente, a la siempre Virgen María, al Seráfico Padre San Francisco y a todos los Santos de vivir en la obediencia, sin poseer nada ySigue leyendo «Votos Perpetuos»
Toma de Hábito Franciscano
El padre Camilo, sacándole la chaqueta, pronuncia las palabras del rito: «El Señor te despoje del antiguo hombre que eres con todos tus malos impulsos». Y mientras le deja caer en sus espaldas el hábito bendito, prosigue: El Señor te vuelva a vestir con el nuevo hombre creado por Dios en la justicia y enSigue leyendo «Toma de Hábito Franciscano»
San Antonio de Padua con el Niño Jesús
Antonio de Pereda (1611–1678)
Una pléyade de testigos
MAESTROS Y LUGARES DE ORACIÓN Los testigos que nos han precedido en el Reino (cf Hb 12, 1), especialmente los que la Iglesia reconoce como “santos”, participan en la tradición viva de la oración, por el testimonio de sus vidas, por la transmisión de sus escritos y por su oración hoy. Contemplan a Dios, loSigue leyendo «Una pléyade de testigos»
Ese barquito al que todos estamos invitados, a quien nosotros llamamos iglesia
Estas oraciones son en primer lugar las que los fieles escuchan y leen en la sagrada Escritura, pero las actualizan, especialmente las de los salmos, a partir de su cumplimiento en Cristo (cf Lc 24, 27 44). El Espíritu Santo, que recuerda así a Cristo ante su Iglesia orante, conduce a ésta también hacia laSigue leyendo «Ese barquito al que todos estamos invitados, a quien nosotros llamamos iglesia»
Ese barquito al que todos estamos invitados, a quien nosotros llamamos iglesia
Estas oraciones son en primer lugar las que los fieles escuchan y leen en la sagrada Escritura, pero las actualizan, especialmente las de los salmos, a partir de su cumplimiento en Cristo (cf Lc 24, 27 44). El Espíritu Santo, que recuerda así a Cristo ante su Iglesia orante, conduce a ésta también hacia laSigue leyendo «Ese barquito al que todos estamos invitados, a quien nosotros llamamos iglesia»
Ese barquito al que todos estamos invitados, a quien nosotros llamamos iglesia
Estas oraciones son en primer lugar las que los fieles escuchan y leen en la sagrada Escritura, pero las actualizan, especialmente las de los salmos, a partir de su cumplimiento en Cristo (cf Lc 24, 27 44). El Espíritu Santo, que recuerda así a Cristo ante su Iglesia orante, conduce a ésta también hacia laSigue leyendo «Ese barquito al que todos estamos invitados, a quien nosotros llamamos iglesia»
Ese barquito al que todos estamos invitados, a quien nosotros llamamos iglesia
Estas oraciones son en primer lugar las que los fieles escuchan y leen en la sagrada Escritura, pero las actualizan, especialmente las de los salmos, a partir de su cumplimiento en Cristo (cf Lc 24, 27 44). El Espíritu Santo, que recuerda así a Cristo ante su Iglesia orante, conduce a ésta también hacia laSigue leyendo «Ese barquito al que todos estamos invitados, a quien nosotros llamamos iglesia»
Ese barquito al que todos estamos invitados, a quien nosotros llamamos iglesia
Estas oraciones son en primer lugar las que los fieles escuchan y leen en la sagrada Escritura, pero las actualizan, especialmente las de los salmos, a partir de su cumplimiento en Cristo (cf Lc 24, 27 44). El Espíritu Santo, que recuerda así a Cristo ante su Iglesia orante, conduce a ésta también hacia laSigue leyendo «Ese barquito al que todos estamos invitados, a quien nosotros llamamos iglesia»