Política y clero

No corresponde a los pastores de la Iglesia intervenir directamente en la actividad política y en la organización de la vida social. Esta tarea forma parte de la vocación de los fieles laicos, que actúan por su propia iniciativa con sus conciudadanos. La acción social puede implicar una pluralidad de vías concretas. Deberá atender siempre al bien común y ajustarse al mensaje evangélico y a la enseñanza de la Iglesia. Corresponde a los fieles laicos “animar, con su compromiso cristiano, las realidades y, en ellas, procurar ser testigos y operadores de paz y de justicia” (SRS 47; cf 42).

Oración

Oh Dios, que con admirable sabiduría distribuyes los ministerios de los ángeles y los hombres, te pedimos que nuestra vida esté siempre protegida en la tierra por aquellos que te asisten continuamente en el cielo. Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos.

Evangelio

Aleluya, aleluya, aleluya.
Bendecid al Señor, ejércitos suyos,
servidores que cumplís sus deseos.
Aleluya, aleluya, aleluya.
EVANGELIO
Jn 1, 47-51.

Veréis a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.

Lectura del santo Evangelio según San Juan.

EN aquel tiempo, vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
«Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño».
Natanael le contesta:
«¿De qué me conoces?».
Jesús le responde:
«Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi».
Natanael respondió:
«Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel».
Jesús le contestó:
«¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees?
Has de ver cosas mayores».
Y le añadió:
«En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre».

Palabra del Señor

Candeleros

Apocalipsis1:12 Me volví a ver qué voz era la que me hablaba y al volverme, vi siete candeleros de oro,

Incluso en la era de la luz eléctrica, la Iglesia sigue utilizando las velas para evocar los candelabros que aparecen en las visiones celestiales más impresionantes de la Biblia.

Liturgia


Cada uno de estos puntos tiene razón de ser, su significación espiritual, su importancia particular: cada uno contribuye de por sí a llevar a cabo con la fe que se requiere el sublime sacrificio del Altar

Táctica modernista


En cuya propagación, ¡ojalá gastaran memos empeño y solicitud! Pero es tanta su actividad, tan incansable su trabajo, que da verdadera tristeza ver cómo se consumen, con intención de arruinar la Iglesia, tantas fuerzas que, bien empleadas, hubieran podido serle de gran provecho. De dos artes se valen para engañar los ánimos: procuran primero allanar los obstáculos que se oponen, y buscan luego con sumo cuidado, aprovechándolo con tanto trabajo como constancia, cuanto les puede servir.
Tres son principalmente las cosas que tienen por contrarias a sus conatos: el método escolástico de filosofar, la autoridad de los Padres y la tradición, el magisterio eclesiástico. Contra ellas dirigen sus más violentos ataques. Por esto ridiculizan generalmente y desprecian la filosofía y teología escolástica, y ya hagan esto por ignorancia o por miedo, o, lo que es más cierto, por ambas razones, es cosa averiguada que el deseo de novedades va siempre unido con el odio del método escolástico, y no hay otro más claro indicio de que uno empiece a inclinarse a la doctrina del modernismo que comenzar a aborrecer el método escolástico. Recuerden los modernistas y sus partidarios la condenación con que Pío IX estimó que debía reprobarse la opinión de los que dicen(22): «El método y los principios con los cuales los antiguos doctores escolásticos cultivaron la teología no corresponden a las necesidades de nuestro tiempo ni al progreso de la ciencia. Por lo que toca a la tradición, se esfuerzan astutamente en pervertir su naturaleza y su importancia, a fin de destruir su peso y autoridad».
Pero, esto no obstante, los católicos venerarán siempre la autoridad del concilío II de Nicea, que condenó «a aquellos que osan…, conformándose con los criminales herejes, despreciar las tradiciones eclesiásticas e inventar cualquier novedad…, o excogitar torcida o astutamente para desmoronar algo de las legítimas tradiciones de la Iglesia católica». Estará en pie la profesión del concilio IV Constantinopolitano: «Así, pues, profesamos conservar y guardar las reglas que la santa, católica y apostólica Iglesia ha recibido, así de los santos y celebérrimos apóstoles como de los concilios ortodoxos, tanto universales como particulares, como también de cualquier Padre inspirado por Dios y maestro de la Iglesia». Por lo cual, los Pontífices Romanos Pío IV y Pío IX decretaron que en la profesión de la fe se añadiera también lo siguiente: «Admito y abrazo firmísimamente las tradiciones apostólicas y eclesiásticas y las demás observancias y constituciones de la misma Iglesia».

Ni más respetuosamente que sobre la tradición sienten los modernistas sobre los santísimos Padres de la Iglesia, a los cuales, con suma temeridad, proponen públicamente, como muy dignos de toda veneración, pero como sumamente ignorantes de la crítica y de la historia: si no fuera por la época en que vivieron, serían inexcusables.


CARTA ENCÍCLICA PASCENDI DEL SUMO PONTÍFICE PÍO XSOBRE LAS DOCTRINAS DE LOS MODERNISTAS

El Triunfo de Santo Tomás de Aquino por Lippo Memmi.

¿Qué es la corporeidad de la persona?

La corporeidad de la persona es la expresión fenotípica del genotipo contenido en los cromosomas que le pertenecen como consecuencia de la fusión de los gametos paternos. Es la materialización del código genético inserto en el genotipo que resulta de la combinación de los cromosomas paterno y materno. Por la corporeidad –el fenotipo, que es la expresión visible del genotipo-, se hace visible lo que está “invisible”, es decir, contenido en el genotipo. Nada de lo que forma parte de la corporeidad –sexualidad biológica, color de cabello, color de ojos, etc.- es agregado artificialmente; todo está contenido en el genotipo. Podemos decir que la corporeidad es lo que caracteriza a lo corpóreo, a lo material, es decir, a lo que dispone de cuerpo o consistencia. En el caso del hombre, se trata de un ser vivo cuyo cuerpo es inerte sin el principio vital, que es el alma. Ahora bien, el alma, al ser el principio vital, es lo que da vida a aquello que constituye el cuerpo humano –órganos y sistemas- por medio de los cuales el hombre se relaciona con el mundo e interactúa con él. Es a través del cuerpo que el individuo humano percibe el mundo y se comunica con él, desplazándose por la motricidad y generando relaciones interpersonales por medio de la psicología y la biología. En el caso del hombre, la corporeidad es sexuada desde la concepción por lo que su sexualidad corpórea forma parte de su modo de interactuar con el mundo y con sus pares. Por la corporeidad el ser vivo se diferencia de otros seres corpóreos y a través de la corporeidad interactúa con ellos.

Dice el Papa Juan Pablo II que la corporeidad de la alteridad “varón-mujer” se caracteriza por ser sexuada, que es una forma distinta de encarnación del ser hombre: varón o mujer. Es propio del hombre ser alma y cuerpo, pero es propio también el que este cuerpo sea sexuado. Esto último se presenta como una característica propia de la especie humana. El hombre no ha sido creado ni puramente varón ni puramente mujer, sino como varón y como mujer. Al ser sexuada –y sexuada como varón o como mujer, y nada más-, la corporeidad humana determina, desde un inicio y de forma natural, cómo y de qué manera se entablarán las relaciones con el mundo que lo rodea.

Ahora bien, esta corporeidad sexuada, dice el Papa Juan Pablo II, es un don para el otro, ya que permite la expresión del espíritu y la comunión de personas. A través del cuerpo sexuado –masculino o femenino- el espíritu humano se expresa en su tendencia constitutiva de ser comunión de personas. Ahora, bien, se debe decir que la corporeidad sexuada, si bien comparte características físico-biológicas similares con seres irracionales, a pesar de un cierto parecido externo –en la genitalidad- se diferencian de estos seres irracionales con una diferencia abismal, ya que como hemos visto, en el ser humano, la corporeidad sexuada es un medio de la expresión del espíritu, lo cual no sucede de ninguna manera en los animales irracionales.

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EL PECADO: EL GRAN ASESINO

El pecado es el gran asesino, capaz de llevar a las almas a la muerte eterna, a la condenación  y a la privación total del Bien supremo para el que fueron creadas: Dios. Por tanto, el único mal real que le puede acontecer al hombre es el pecado, pues todos los demás males -enfermedad, crisis económica, sufrimientos, etc.- tienen repercusiones temporales y pasajeras. Lo peor que le puede acontecer al ser humano es estar separado del amor de Dios y esta separación sólo se da por el pecado

La ayuda directa

constituye una respuesta apropiada a necesidades inmediatas, extraordinarias, causadas por ejemplo por catástrofes naturales, epidemias, etc. Pero no basta para reparar los graves daños que resultan de situaciones de indigencia ni para remediar de forma duradera las necesidades. Es preciso también reformar las instituciones económicas y financieras internacionales para que promuevan y potencien relaciones equitativas con los países menos desarrollados (cf SRS 16). Es preciso sostener el esfuerzo de los países pobres que trabajan por su crecimiento y su liberación (cf CA 26). Esta doctrina exige ser aplicada de manera muy particular en el ámbito del trabajo agrícola. Los campesinos, sobre todo en el Tercer Mundo, forman la masa mayoritaria de los pobres

Acrecentar el sentido de Dios y el conocimiento de sí mismo constituye la base de todo desarrollo completo de la sociedad humana. Este multiplica los bienes materiales y los pone al servicio de la persona y de su libertad. Disminuye la miseria y la explotación económicas. Hace crecer el respeto de las identidades culturales y la apertura a la trascendencia (cf SRS 32; CA 51).

Oración

Concédenos, Señor y Dios nuestro, la constancia de ánimo de tus santos mártires Lorenzo Ruiz y compañeros para servirte a ti y al prójimo, ya que son felices en tu reino los que han sufrido persecución por causa de la justicia. Por nuestro Señor Jesucristo