Por tanto, debe existir un ser distinto, inteligente y libre, que los dirija hacia sus respectivos fines

La prueba de esta premisa es también bastante sencilla. Y es que, como decía Santo Tomás de Aquino, “lo que carece de conocimiento no tiende a un fin (por sí mismo) si no lo dirige alguien que lo entienda y lo conozca, tal como el arquero dirige la flecha”; de este modo, los seres puramenteSigue leyendo «Por tanto, debe existir un ser distinto, inteligente y libre, que los dirija hacia sus respectivos fines»

Ateo

Los incrédulos dicen también: Yo no puedo creer lo que no comprendo; y como no comprendo a Dios, no existe “¿Crees tú en la tortilla?, decía, en 1846, el P. Lacordaire a un burgués incrédulo. – Seguramente. – ¿Y comprende usted cómo el mismo fuego que hace fundir la mantequilla endurece los huevos?” – ElSigue leyendo «Ateo»

El hombre inteligente y la interpretación del apocalipsis

Así califica Juan al que logre calcular la cifra de la Bestia. Continuemos pues, este ejercicio, para hacernos merecedores de tan prestigioso reconocimiento. 11Vi luego otra Bestia que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente. El cuerno es símbolo de autoridad en el Apocalipsis. Vemos queSigue leyendo «El hombre inteligente y la interpretación del apocalipsis»

OBJECIONES DEL ATEÍSMO

Todos los argumentos que presentan los falsarios sabios para librarse de creer en Dios, y particularmente para no hacer lo que Él manda, se reducen a los dos siguientes: 1° A Dios no se le ve. 2° No se le comprende. 1° Yo no creo sino lo que veo. Pero a Dios yo no leSigue leyendo «OBJECIONES DEL ATEÍSMO»

LA DIFERENCIACIÓN MODERNA Y CULTURA

La batalla cultural no es un fenómeno ahistórico. Tal como aquí se ha conceptualizado al menos, no se podrían hallar batallas culturales en todos los tiempos y en todos los lugares. Al contrario, la batalla cultural tiene un contexto sociohistórico de emergencia bien preciso que posibilita, por un lado, concebir la cultura como un campoSigue leyendo «LA DIFERENCIACIÓN MODERNA Y CULTURA»

¿Hay realmente ateos?

Se dicen ateos aquellos que niegan la existencia de Dios. Se clasifican en tres categorías. Los ateos prácticos, que se portan como si Dios no existiera. Los ateos de corazón, que querrían que Dios no existiera, a fin de poder entregarse libremente a sus pasiones. Los ateos de espíritu, aquellos que, engañados por sofismas, creenSigue leyendo «¿Hay realmente ateos?»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»

Si no hay Dios, la sociedad es imposible.

Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»