Jesucristo es el único Camino. Nadie puede ir al Padre sino por El (lo. 14,6), ya que no se nos ha dado otro nombre bajo el cielo por el cual podamos salvarnos (Act. 4,12). En efecto. Según el plan divino de nuestra predestinación, la santidad a la cual nos llama Dios por la gracia ySigue leyendo «Jesucristo, Camino»
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¿Por qué es necesaria la mortificación?
«Le han sido perdonados muchos pecados, porque amó mucho” Lucas 7 47 Porque nos sana de las consecuencias de nuestros pecados actuales (Penitencia). La penitencia es la mortificación que se hace para reparar por nuestros pecados personales. Es pues cosa clara que la mortificación es para nosotros una necesidad en razón de las consecuencias deSigue leyendo «¿Por qué es necesaria la mortificación?»
¿Por qué es necesaria la mortificación?
Porque nos sana de las consecuencias del pecado original “La vida del hombre sobre la tierra es una lucha” (Job 8,1). Esta batalla interior ha sido descrita en la tradición bíblica y espiritual de la Iglesia como la “lucha entre la carne y el espíritu”, entre el “hombre viejo y el hombre nuevo” (Ef 4,17-32),Sigue leyendo «¿Por qué es necesaria la mortificación?»
El matrimonio
El matrimonio es por mandato divino y ley natural la unión indisoluble de un varón y una mujer (cf. Gén 2,24; Mc 10,7- 9; Ef 5,31- 32). «Por su índole natural, la institución del matrimonio y el amor conyugal están ordenados por sí mismos a la procreación y a la educación de la prole, conSigue leyendo «El matrimonio»
La gracia de perdonar procede de Dios
Y estamos seguros que el Señor no niega a nadie el don de perdonar pues él mismo pidió innumerable cantidad de veces que perdonemos. La vida del Señor Jesús se desarrolló en torno al perdón; su ministerio fue fundamentalmente de reconciliación. Vino para que recibiéramos el perdón de Dios (Ef 2,14.18); perdonó a la mujerSigue leyendo «La gracia de perdonar procede de Dios»
Reconocimiento de nuestra debilidad y de las miserias de la Vida
Cada uno es tentado por su propia concupiscencia que le arrastra y le seduce (Santiago 1, 14 Infúndeme fuerza celeste, valor venido de lo alto, para que «no domine en mí el hombre viejo con sus vicios y concupiscencias sino el hombre nuevo conforme en todo a Jesucristo (Efesios 4, 24) Que quien domine enSigue leyendo «Reconocimiento de nuestra debilidad y de las miserias de la Vida»
Maldad
4:30 No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención.4:31 Toda amargura, ira, cólera, gritos, maledicencia y cualquier clase de maldad, desaparezca de entre vosotros 4:32 Sed amables entre vosotros, compasivos, perdonándoos mutuamente como os perdonó Dios en Cristo.Efesios
Como
Este “como” no es el único en la enseñanza de Jesús: «Sed perfectos “como” es perfecto vuestro Padre celestial» (Mt 5, 48); «Sed misericordiosos, “como” vuestro Padre es misericordioso» (Lc 6, 36); «Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los otros. Que “como” yo os he amado, así os améis tambiénSigue leyendo «Como»
Humillación
Cuando el humilde sufre una humillación, no se inquieta ni entristece, porque su interés no es obtener la alabanza y ayuda de los humanos sino de Dios Efesios 6:6 no por ser vistos, como quien busca agradar a los hombres, sino como esclavos de Cristo que cumplen de corazón la voluntad de Dios Imitación deSigue leyendo «Humillación»
Hágase tu voluntad
Por la oración, podemos “discernir cuál es la voluntad de Dios” (Rm 12, 2; Ef 5, 17) y obtener “constancia para cumplirla” (Hb 10, 36). Jesús nos enseña que se entra en el Reino de los cielos, no mediante palabras, sino “haciendo la voluntad de mi Padre que está en los cielos” (Mt 7, 21)Sigue leyendo «Hágase tu voluntad»