Evangelio según san Mateo, 5:5-5 «Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados». (v. 5) Obsérvese que propuso esta bienaventuranza con cierta intención. Y por ello no dijo: «Los que se entristecen» sino «los que lloran». Nos enseñó así la sabiduría más perfecta. Pues si los que lloran a los hijos u otros individuos queSigue leyendo «pœnitemini, et credite Evangelio»
Archivo de categoría: Memoria
Biopolítica
Oficialmente, los principales órganos de la agenda de gėnęrø siguen dejando entrever que se trata principalmente de la «igualdad de gėnęrø». Para el observador desprevenido, esa parece una buena causa digna de apoyo. Que hay más—mucho más— en juego solo se pone de manifiesto al analizar los orígenes, las directrices y, sobre todo, las consecuenciasSigue leyendo «Biopolítica»
La verdad nos hará libres
La verdad no cambia y las grandes sentencias tampoco; hace más de 2000 años ese gran político romano que fuera Cicerón, definía a la Historia como magistra vitae (“maestra de la vida”), en cuanto nos hace obrar prudentemente al ver los aciertos y errores de nuestros antepasados. Los estudios históricos, sin embargo, tenidos por menosSigue leyendo «La verdad nos hará libres»
La espiritualidad del hombre
¿Cómo probamos la existencia del espíritu, entonces? Pues por sus efectos (actos), que sí son observables. Analizamos la naturaleza de estos y a partir de allí nos preguntamos si es que requieren de una causa inmaterial. “Pero no, no es un método legítimo porque solo es verdad lo que puede probarse con la ciencia”, insistiráSigue leyendo «La espiritualidad del hombre»
El argumento de los juicios morales
Se observa en el hombre la capacidad de realizar juicios morales, es decir, la capacidad de distinguir entre el bien y el mal percibiendo tal distinción como objetiva: Sea por la razón que fuere es un hecho que los hombres realizan juicios morales. Todos los hombres, de todas las épocas y lugares, han realizado deSigue leyendo «El argumento de los juicios morales»
Si no hay Dios, la sociedad es imposible.
Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»
Si no hay Dios, la sociedad es imposible.
Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»
Si no hay Dios, la sociedad es imposible.
Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»
Si no hay Dios, la sociedad es imposible.
Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»
Si no hay Dios, la sociedad es imposible.
Una sociedad no puede subsistir si no existen la autoridad que impone las leyes, la obediencia que las cumple, y las virtudes sociales. Ahora bien, faltando la creencia en Dios, los gobernantes de los pueblos no tienen espíritu de justicia, se convierten en tiranos, y en el poder no buscan más que el modo deSigue leyendo «Si no hay Dios, la sociedad es imposible.»