Fin de los tiempos y apariciones marianasSignos precursores del fin del mundo



La predicación del Evangelio en todo el mundo

Lo anunció el mismo Cristo al decir a sus apóstoles: Será predicado este Evangelio del reino en todo el mundo, testimonio para todas las naciones, y entonces vendrá el fin (Mt 24,14).

Lo cual no hay que entenderlo en el sentido de que todas las gentes se convertirán de hecho al cristianismo, sino únicamente que el Evangelio se propagará suficientemente por todas las regiones del mundo, de manera que todos los hombres que quieran puedan convertirse a él. Ni se puede decir tampoco que el fin del mundo vendrá inmediatamente después de que el Evangelio llegue a los confines de la tierra, sino únicamente que no sobrevendrá antes

(1622–1690) Juan de Valdés Leal, Spanish painter, sculptor and architect

Misericordia y justicia



Evangelio según san Mateo, 5: 7- 7 «Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia». (v. 7)

La justicia y la misericordia están tan unidas que la una sostiene a la otra. La justicia sin misericordia es crueldad y la misericordia sin justicia es disipación. Por ello después de la justicia habla de la misericordia diciendo: «Bienaventurados los misericordiosos»

Glosa

Catena aura, Santo Tomás de Aquino

La Mandíbula de Foxhall



Esta otra mandíbula humana–Homo Sapiens– se descubrió también en 1863 en Foxhall, Inglaterra, en depósitos del Plioceno. Loren Eiseley de la Universidad de Pennsylvania afirmaba: “el interés (sobre la mandíbula) declinó en gran medida porque era de aspecto moderno” (…). Como no había nada respecto de ella que los anatomistas pudiesen considerar como primitivo, el interés rápidamente desapareció. Solo el tiempo dirá cuántos otros restos humanos antiguos han sido desechados simplemente porque no encajaban en el esquema evolucionista preconcebido”

LOREN EISELEY «The Immense Journey Random House, 1957, p. 18

https://caslabs.case.edu/hyde-collection/human-paleontology-general/

Rockefeller Brothers Fund



serie de estudios y programas de estrategia publicados por la Fundación Rockefeller en aquella época. Por ejemplo, un programa estratégico publicado por el Rockefeller Brothers Fund en 1977, titulado «The Unfinished Agenda» (La Agenda Inconclusa), abogaba por una política nacional e internacional destinada no solo a estabilizar sino incluso a reducir la población, no solamente mediante la difusión de anticonceptivos y pruebas de embarazo y el establecimiento de clínicas estatales de esterilización y aborto, sino también explícitamente mediante la alteración deliberada de los roles de género. «Hay que hacer todo lo posible», afirma, «para promover y difundir un modelo de conducta en el que las jóvenes vean regularmente a las mujeres desempeñando todo tipo de trabajos, incluyendo puestos de responsabilidad y autoridad». La disolución de los roles tradicionales de género, la ocupación remunerada de las mujeres y la introducción de la asistencia social estatal, se subraya expresamente, tienen una influencia negativa indirecta en la fecundidad, por lo que estas medidas serían adecuadas para reducir las cifras de población a escala global. Además, debería presentarse positivamente el no casarse y no tener hijos, por ejemplo con el argumento de que esto deja espacio libre para disfrutar de forma creativa en lugar de cargar con la responsabilidad de una familia. Hay que suprimir el trato fiscal preferente a la familia. En su lugar, deberían crearse guarderías estatales que, junto con otras medidas, permitan conciliar familia y profesión.

Ese mismo año, 1977, la Fundación Rockefeller publicó las actas de una conferencia titulada «Changing the Role of Women in Industrialized Societies» (Cambiando el rol de la mujer en las sociedades industrializadas), en la que se examinaba con mayor detalle la estrategia de género para el control de la población, y que concluía con un llamamiento explícito a psicólogos y sociólogos para que cambiasen la imagen tradicional de los roles masculino y femenino

El objetivo de los satánicos del siglo XXI -de Rockefeller y compañía- no es otro que el de instaurar un Gobierno mundial bajo la guía de una religión igualmente mundial. Rockefeller ya lo planteó así en septiembre de 1994, durante una cena en la ONU con embajadores de todo el mundo:

«Estamos al borde de una transformación global, todo lo que necesitamos es la correcta gran crisis y las naciones aceptarán el nuevo orden mundial». Esclarecedor.

Y todo lo anterior, bañado por una filantropía sin precedentes. Porque Rockefeller era muy generoso y donó miles de millones de dólares para fomentar la felicidad en el mundo mundial mediante el aborto, la eutanasia, la ideología de género, etc. Descanse en paz.

The Unfinished Agenda, Rockefeller Brothers Fund, en varias páginas
Changing Roles of Women in Industrial Societies, p.158

https://www.hispanidad.com/hemeroteca/confidencial/rockefeller-el-hombre-que-transformo-la-masoneria-en-satanismo_276157_102.html


Galileo Galilei vrs Bellarmino



Incluso el modelo aristotélico-ptolemaico adoptado por la Iglesia durante siglos implicaba la aceptación de un cosmos cerrado y fijo en el tiempo, que chocaba con la visión de un universo que surgió por la voluntad divina dando inicio al espacio y al tiempo, en tanto que, desde la teología cristiana, Dios percibe el pasado y el futuro desde fuera del tiempo como un «eterno presente».

En este sentido, la Iglesia, mediante cambios en su magisterio, o bien adaptaba sus criterios hermenéuticos de interpretación de la Escritura o bien, ante la posible literalidad del relato bíblico optaba por una forma –incluso hoy avanzada– de criterio epistemológico llamada «instrumentalismo». La aceptación del modelo geocéntrico (al menos por gran parte de la Iglesia) estaba basado, dentro de ciertos límites, en este criterio, y fue precisamente el entrecruzamiento entre revelación teológica y teoría científica lo que llevó a una confusión que puso obstáculos —finalmente salvados— al avance de las teorías científicas.

El filósofo analítico Anthony Kenny explica cómo el caso Galileo mostró no tanto un problema de la Iglesia medieval como de la Iglesia de la Contrarreforma. Comenta, a su vez, la curiosa situación de que lo que realmente creó a este peculiar astrónomo un verdadero problema con la Inquisición (cosa que no ocurrió con Copérnico) fueron las pretensiones de reinterpretar los textos bíblicos sobre la base de una certeza científica, mientras que Bellarmino, su interlocutor, argumentaba que el heliocentrismo era una hipótesis como el mismo geocentrismo y que se necesitaba algo más que observaciones inductivas.

Kenny esgrime, casi con gracia, que

«en este intercambio hay una agradable ironía, con el físico mostrándose mejor crítico bíblico y el cardenal mostrándose mejor filósofo de la ciencia»

Arthur Koestler, Los sonámbulos. Historia de la cambiante cosmovisión del hombre (Buenos Aires: Eudeba, 1963), pp. 482-483.

Kenny, Breve historia de la filosofía occidental, p. 261.

El Breviario y San Pio X



El oficio divino fue siempre una labor predilecta de Pío X. Se cuenta que, cuando niño, veía a veces al cardenal Mónico con su Breviario en las manos y que preguntaba con indefinible admiración cómo serían las bellísimas historias que debía de encerrar aquel gran libro que tanto absorbía la atención del prelado. Más tarde, cuando pudo alzar su cubierta y hojear sus páginas, halló que sus sueños infantiles se realizaban plenamente, porque el breviario es la historia de la Iglesia y de sus santos y el salterio entero lo envuelve como en una aureola de gloria. Para sus meditaciones matinales, acudió toda su vida a los tesoros de este libro maravilloso, hasta que llegó a conocerlo como se llega a conocer el corazón de un amigo y así, amándolo con amor de amigo verdadero y apreciando sus defectos en medio de su belleza, fue como llegó a hacerlo partícipe de su gran proyecto: la “restauración de todas las cosas en Cristo”.

“Nadie”, escribía el Papa, “puede evitar conmoverse ante la grandeza de numerosos pasajes de los salmos, en los que se proclama tan sonoramente la augusta majestad de Dios, su omnipotencia, su inefable justicia, su bondad y su misericordia. […] ¿Quién puede dejar de sentirse embargado por el agradecimiento hacia Dios a cambio de los muchos beneficios que de Él recibimos, por las humildes y fervorosas oraciones con que le pedimos los bienes deseados, por aquellos llantos del alma penitente que deplora sus culpas? ¿Quién no se inflama de afecto ante la figura de Cristo Redentor, tan amorosamente bosquejada y cuya voz escuchaba Agustín en todos los salmos, ya alabando, ya gimiendo, regocijándose en la esperanza o suspirando por la consumación? Con razón ordenaban, en siglos pasados, los decretos de los romanos pontífices, los cánones de los concilios y las leyes monásticas que ambos tipos de clero cantasen o recitasen el salterio íntegro cada semana”.

Después de enumerar las razones que lo impedían, hablaba el Papa de las muchas súplicas que había recibido para que procurara la restauración de la antigua costumbre y de que la labor que se había efectuado a este fin no era otra cosa que el preludio de una enmienda posterior del breviario y del misal.


San Pío X: El Papa Sarto, un papa santo. F.A. Forbes

Lenguaje inclusivo



Si alguien elige hablar y escribir de manera diferente y usar las palabras o los pronombres que se le antojen, sin duda que puede hacerlo, aunque tal vez no deba… Pero que recuerde que nuestro lenguaje incluye términos masculinos, femeninos y neutros, los cuales son auténticamente inclusivos.

Por lo tanto, cualquier ser racional que se “sienta excluido” solo tiene que culparse a sí mismo, a sí misma, o al pronombre o género que corresponda. Por cierto, si la palabra “hijos” y el pronombre “él” son sexistas, ¿cómo puede ser que la palabra “hijas” y el pronombre “ella” no lo sean? Después de todo, y esto es lo gracioso, tanto en el idioma español como en el inglés y muchos otros, uno puede leer “hijos” sin pensar en un hombre, pero nadie puede leer “ella” o “hijas” sin pensar en una mujer. Por eso, el usar el poder del Estado para obligar a los ciudadanos a utilizar un tipo de lenguaje que contradiga a la ciencia y el sentido común es totalmente inaceptable.

Pablo Muñoz Iturrieta Atrapado en el cuerpo equivocado La idęolögīa de gėnērø frente a la ciencia y la filosofía

Por tanto, debe existir un ser distinto, inteligente y libre, que los dirija hacia sus respectivos fines


La prueba de esta premisa es también bastante sencilla. Y es que, como decía Santo Tomás de Aquino, “lo que carece de conocimiento no tiende a un fin (por sí mismo) si no lo dirige alguien que lo entienda y lo conozca, tal como el arquero dirige la flecha”; de este modo, los seres puramente materiales que componen el universo, al carecer de inteligencia y voluntad, no podrán tender por sí mismos hacia sus respectivos fines y, por tanto, deberán ser dirigidos hacia ellos por un ser distinto, que posea inteligencia y voluntad, y conciba y desee los fines hacia los cuales los dirigirá.

En otras palabras, su orden vendrá dado por un ser personal. Ilustremos esto con un ejemplo. Supongamos que un día un amigo nuestro nos invita a conocer la fábrica de robots en la que trabaja. Una vez ahí constatamos sorprendidos que los robots son fabricados por otros robots. Obviamente no creeríamos que lo hacen por sí mismos ya que carecen de inteligencia autónoma y, sobre todo, de voluntad. Al instante preguntamos a nuestro amigo quién dirige a esos robots.

Entonces nos lleva a un cuarto en el que hay una gran computadora y nos dice: “Todo es dirigido por esta computadora”. Absortos y no pudiendo resistir más la curiosidad preguntamos a nuestro amigo: “¿ Pero cómo es posible que una computadora, que también carece de inteligencia autónoma y de voluntad, pueda dirigir a todo lo demás?”. Riendo, nuestro amigo nos contesta: “No seas tonto, ¡la computadora la programé yo!”. Ésa sí es una respuesta satisfactoria. Él tiene inteligencia autónoma y voluntad y, por tanto, puede dirigir a todas las demás máquinas, que carecen de estas cualidades. Con respecto al ajuste fino la cuestión es todavía más clara: si el universo no pudo ajustarse finamente a sí mismo es obvio que fue ajustado por otro.

Así, por ejemplo, el gran astrónomo inglés Fred Hoyle, quien durante años había sido un acérrimo ateo, al ver el cuádruple ajuste fino que se requería en los estados de energías de base de los núcleos del helio, el berilio, el carbono y el oxígeno para que se pueda sustentar la vida se vio obligado a reconocer que “un Súper- intelecto ha estado ‘jugando’ con la física, además de la química y la biología”

¿DIOS EXISTE?: El libro que todo creyente deberá (y todo ateo temerá) leer. Dante A. Urbina

Fred Hoyle

El proceso de formación del lenguaje



Nuevamente aquí confunde Engels condición necesaria con condición suficiente. Y es que no basta con decir que por causa del desarrollo de trabajo “la necesidad creó el órgano”, hay que explicar la especificidad del lenguaje humano en su carácter sistémico y articulado. Pero parece que ello no puede hacerse de modo coherente desde la sola materia. El problema no es tanto físico sino sobre todo metafísico puesto que “el no hablar los animales no consiste en la configuración de sus órganos” ya que hasta “se conocen muchas especies a las que se les ha enseñado a pronunciar palabras y hasta repetir frases largas”. Aún más, puede haber incluso animales que asocien inductivamente ciertas palabras con determinadas situaciones en el plano sensible (como aquel loro que, según citaba Engels, frente a cualquier situación que le molestara, “soltaba palabrotas con la misma corrección que cualquier verdulera de Berlín”) pero no que estructuren sistémicamente un lenguaje articulado a nivel suprasensible como es que se observa en el hombre. No es, pues, la potencia mecánica o los órganos materiales los que hacen falta a los animales para hablar sino la potencia intelectual, la facultad de pensar. Luego, se trata de un problema de clase, no de grado; de cualidad, no de cantidad.

Y es ahí donde es filosóficamente legítimo postular la existencia de algo como el espíritu. No obstante, los marxistas objetarán que no es necesario plantear algo como un espíritu inmaterial para explicar el desfase entre cualidad (clase) y cantidad (grado) porque dicha brecha es cerrada naturalmente en virtud de la “ley del salto dialéctico o de transformación de la cantidad en cualidad”. Así como el solo huevo se transforma naturalmente en un pollo por su solo “movimiento dialéctico”, el mono se transformaría naturalmente en hombre por su sola dinámica de erguirse, manipular objetos y balbucear cada vez más.

De esta manera, como apunta Roberto Watanabe, “la consciencia no emerge más que de determinadas formas de organización biológica de la materia” siendo que “lo que se produce o emerge es simplemente una nueva organización sistemática o estructural de la materia”

Dante A. Urbina
¿CUÁL ES LA RELIGIÓN VERDADERA?: Demostración racional de en cuál Dios se ha revelado

San José obrero

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San José, esposo de María la madre de Jesús, fue “el carpintero de Nazaret que con su trabajo remedió las necesidades de María y de Jesús e inició al Hijo de Dios en los trabajos de los hombres. Por esta razón, en este día, en el que se celebra la fiesta del trabajo en muchas partes del mundo, los obreros cristianos honran a san José como modelo y patrono suyo” (Martirologio Romano)