¿Es libre nuestra alma?



Nuestra alma es libre: tiene la facultad de poder determinarse por su libre elección, de hacer u omitir, de elegir el bien o el mal. El libre albedrío se prueba:

3º Consecuencias funestas que resultan del error contrario.

Si el hombre no es libre, no es dueño de sus actos, y, por consiguiente, no es responsable sino de aquellos actos de los cuales uno es realmente la causa, y si la voluntad no es libre, no es causa de los actos que produce.

Si el hombre no es responsable, no hay deber, porque no se puede estar obligado a querer el bien sino cuando uno tiene libertad de elegirlo. Si el hombre no es libre, si no es responsable de sus actos, no hay ni virtud, ni vicio, como no hay ni bien ni mal para los animales. Entonces, el asesino no es más culpable que su víctima.

No hay conciencia, pues ella no tiene el derecho de imponer el bien y prohibir el mal si no existen. El remordimiento es un absurdo. No hay justicia, porque los jueces no podrían condenar a un criminal que no es responsable de sus actos. Estas consecuencias tan monstruosas, tan reprobadas por el sentido común, bastan para demostrar la falsedad del fatalismo

R. P. Hillaire, la religión demostrada LOS FUNDAMENTOS DE LA FE CATÓLICA ANTE LA RAZÓN Y LA CIENCIA

Arca de la alianza



Maria es la excelente obra maestra del Altísimo, cuyo conocimiento y posesión se ha reservado El así mismo. María es la Madre admirable del Hijo, quien, para no ofender la humildad de Aquélla, se ha complacido en humillarla y ocultarla durante la vida, dándole el nombre de mujer, mulier, como si se tratara de una extraña, aunque en su corazón la apreciaba y amaba más que a todos los ángeles y hombres.


Maria es la esposa fiel del Espíritu Santo, quien sólo para sí reserva la entrada en esta fuente sellada; Ella es el santuario y reposo de la Santisima Trinidad, donde el Señor mora con más magnificencia y en donde su divinidad resalta más que en ningún otro lugar
del universo, incluso los mismos Querubines y Serafines; y a este santuario jamás será permitido entrar a criatura alguna, por pura que sea, sin especial privilegio de Dios

Tratado de la verdadera devoción a la Santísima Virgen libro de Luis María Grignion de Montfort

Te pido Señor



Hijos: Esclavos de tu amor y de tu voluntad; hombres según tu corazón, que sin voluntad propia que los manche y los detenga, cumplan todos tus designios y arrollen a todos tus enemigos, como nuevos Davides, con el báculo de la cruz y la honda del santo rosario en las manos

1 Re 17,40
Sal 22,4
San Pedro Damián, PL 144, 721 c

Súplica ardiente para pedir misioneros (S. Luis M. G. de Montfort)

Ahhh, pero no es un problema de gęnėrø



Como muchas prácticas culturales, las circuncisiones masculina y femenina han sido ejercidas por numerosos motivos y continuadas por la tradición, incluso cuando las razones originales habían quedado atrás. Uno de los motivos menos conocidos en el caso de la primera es el control de la sexualidad masculina. Desde la Antigüedad hasta nuestros días se ha aprobado este procedimiento para reducir el deseo sexual y canalizar las energías del varón al servicio del grupo o comunidad.

Antes de que nadie descarrile el tema con la ablación, recuerden que esta última es ilegal. La circuncisión masculina no. Lo importante aquí es que todas las personas deberían tener derecho a su integridad genital y poder decidir cuando sean adultos

Al-Mannawi (¿?-1622 d.C.), otro jurista musulmán, comentó:

Los glandes son muy sensibles. Si permanecen escondidos en el prepucio, esto fortalece el placer durante el apareamiento. Si el prepucio es cortado, los glandes se endurecen y el placer se debilita. Esto se ajusta mejor a nuestra ley: reducir el placer sin suprimirlo por completo, un justo medio entre el exceso y el descuido. [Al-Mannawi: Fayd al-qadir, volumen. 3, p. 503]

En el obscuro Medievo



En la pintura, una vez más, nos vemos obligados a citar las grandes obras que aun permanecen y que nos siguen asombrando, de las cuales no siempre han quedado los nombres de sus autores, pero toda iglesia europea (cristiandad) de aquella época es testigo de lo que decimos. Sin embargo hay algunos nombres que permiten mostrar el “barbarismo” medieval

Pedro Nisart, en catalán Pere Niçard o Pere Nisart , (fl. 1468-1470) fue un pintor de estilo hispano-flamenco activo en Mallorca.

San Jorge (c. 1470), Museo Diocesano de Mallorca

Limosna, el ayuno y la oración



Evangelio según san Mateo, 6: 2- 4 «Y así cuando haces limosna, no hagas tocar la trompeta delante de ti, como los hipócritas hacen en la Sinagoga y en las calles para ser honrados por los hombres. En verdad os digo, recibieron su galardón. Mas tú, cuando hagas limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha, para que tu limosna sea en oculto; y tu Padre que ve en lo oculto, te premie». (vv. 2- 4)

Pone tres bienes fuertes, a saber: la limosna, el ayuno y la oración, contra tres males, en contraposición a los que nuestro Señor quiso ser tentado. Pelea en favor nuestro contra la gula en el desierto, contra la avaricia en el monte y contra la vanagloria sobre el templo.

La limosna que distribuye, es contraria a la avaricia que amontona,
el ayuno es contrario a la gula porque es tu enemigo,
la oración es contraria a la vanagloria,

único mal que sale del bien, mientras que todos los otros males salen del mal, y por lo tanto no se destruye por medio de lo bueno, sino que más bien se fomenta. No puede haber, pues, un remedio mejor contra la vanagloria que la oración

Pseudo- Crisóstomo, opus imperfectum in Matthaeum, hom. 13

La resurrección fue un mito



En realidad no todos los hechos en que se sustenta el argumento están razonablemente establecidos. Por ejemplo, se puede dudar de la tumba vacía por cuanto Pablo, que escribió varias de sus cartas antes de los Evangelios, no menciona mayores datos al respecto, de modo que la resurrección corporal podría ser una tradición tardía inventada por los cristianos. A su vez, debilita el pretendido sustento de la tumba vacía el que, a decir verdad, sí era posible apelar al testimonio de mujeres en el mundo antiguo, como muestra el hecho de que el propio Josefo haya citado mujeres como testigos de lo que había sucedido en Masada; y, además, que no hay por qué tomar como histórico el relato que hace Mateo respecto de que los judíos hicieron circular la historia de que el cuerpo había sido robado
por los discípulos pues ello más parece un agregado teológico justificativo posterior y es poco razonable pensar que los judíos tomaran tanta atención desde el principio a una “pequeña secta” como eran en ese entonces los cristianos. Luego, no se prueba la conclusión de la tercera vía.

Respuesta: Básicamente esos son algunos de los principales puntos (al menos los relevantes a nuestro caso) que presenta el pensador naturalista Jeffery Jay Lowder en su crítica a los argumentos de William Lane Craig para defender la historicidad de la tumba vacía. El método que aplica Lowder es el acostumbrado de sus críticas a las posturas teístas: especular desmesuradamente sobre todas las “otras posibilidades posibles” y luego racionalizar sus dudas de modo ordenado y persuasivo. No obstante, para realizar propiamente refutaciones no basta con plantear dudas, por más inteligente que sea el modo en que se haga, sino como mínimo mostrar que lo implicado en las dudas planteadas es claramente más plausible y probable que la hipótesis que se está cuestionando. Dudar lo podemos hacer todos (sea de modo muy básico o muy inteligente, como lo hace Lowder), pero el refutar en sí requiere algo más que eso. Pasemos, entonces, a examinar las críticas de Lowder para ver si están lo suficientemente justificadas como para desestimar el sustento de nuestro argumento.

Comencemos por la cuestión del “silencio de Pablo” en sus cartas en cuanto a datos específicos sobre la tumba vacía. Aquí Lowder quiere inducirnos a un argumento desde el silencio el cual consiste en asumir que, dado que no se habló directamente de un determinado evento, es más plausible pensar que este evento no sucedió. Ahora bien, aquí hay que decir primeramente que los argumentos desde el silencio solo resultan suficientes si es que se prueba que es altamente probable que se hubiere hablado específicamente del evento en caso de que hubiera sucedido. ¿Hallamos esto en el caso de Pablo? No, porque es del todo obvio para cualquiera que las lea que la intención, sentido y contexto de las cartas de Pablo no es el argumentar sobre historicidad sino tratar con problemas teológicos y pastorales de las distintas comunidades. Como bien anota el Dr. Alejandro Wiese: “No le puedes pedir mayores datos a las cartas de San Pablo porque son de género epistolar, no son de género narrativo evangélico, son cartas, y las cartas tienen que ser breves”.

Es más: hasta puede concebirse al pretendido “silencio de Pablo” en cuanto detalles específicos sobre la tumba vacía, como un argumento a favor de su historicidad. ¿Qué? Sí, en efecto: si la tumba vacía es un hecho histórico ya conocido comúnmente por los primeros cristianos, no es necesario repetirlo en cartas tempranas precisamente porque se parte del supuesto de que los potenciales lectores ya lo conocen y se constituye como un “lugar común”. No obstante, se podría replicar, como hace la objeción, que bien podría ser que Pablo solo creyera en una “resurrección espiritual” y la creencia en una “resurrección corporal” sea una invención cristiana tardía de finales del siglo I. Esta postura ha sido defendida ardientemente por el activista ateo Dan Baker en su debate contra el filósofo Michael Horner. Pues bien, respecto de la idea de que finales del siglo I es ya suficiente como para hablar de “invención tardía” hay que decir junto con Horner que “los escritos sobre la resurrección son demasiado tempranos para que la leyenda prevalezca sobre la verdad. Los relatos de los Evangelios sobre las apariciones son demasiado tempranos para ser legendarios”.

En efecto, durante el último cuarto del siglo I (época en que ya estaban escritos al menos los tres Evangelios sinópticos) aún debían estar vivos varios de los contemporáneos de Jesús que hubieran desmentido una leyenda evidente tal como una resurrección corporal en caso de que no se hubiese dado. Es más, de acuerdo con el famoso estudio de A. N. Sherwin- White, gran historiador de la Universidad de Oxford, se tiene que en el contexto de la historia antigua ni siquiera bastan dos generaciones para que una leyenda se desarrolle erradicando un sólido centro de verdad histórica. En vista de ello, refiriéndose a los “evangelios apócrifos” (es decir, aquellos escritos no canónicos como el “Evangelio de Tomás” o el “Evangelio de Pedro”), el filósofo William Lane Craig anota: “El período de tiempo necesario para la acumulación significativa de leyendas (…) nos situaría en el siglo II d. C., precisamente el tiempo en que nacen los evangelios apócrifos legendarios. Estos son los relatos legendarios que buscan los críticos”. Los Evangelios canónicos, en cambio, son más tempranos. Además, como ya se ha visto, en términos de los estándares de la historia antigua, registros de menos de un siglo de distancia temporal respecto de los hechos son mucho más tempranos que los de otros hechos históricos bien establecidos. Por tanto, si alguien quiere ignorar esto lo hará ya no tanto por criterios propiamente históricos sino por pre- juicios filosóficos del tipo “Un evento sobrenatural no puede ser histórico”. Pero volvamos a la cuestión central planteada en este punto: ¿es razonable pensar que Pablo creía únicamente en una “resurrección espiritual”? Horner explica claramente que no: “Él (Baker) dice que los cristianos tienden a imponer una ‘resurrección’ en Pablo, y que Pablo no está comprometido con una resurrección en absoluto. Mire, esto es muy importante aquí. Usted debe entender. Pablo es judío.

El concepto judío de la resurrección era físico. Pablo está diciendo que el cuerpo murió. El cuerpo fue enterrado. El cuerpo fue resucitado. Eso implica que la tumba estaba vacía. La idea de que el cuerpo estaba todavía allí y que al mismo tiempo una resurrección había ocurrido tiene tanto sentido en la mentalidad judía como un círculo cuadrado. Así que esta es una teoría que aparece con algunos teólogos existencialistas modernos, pero no se aplicaría al apóstol Pablo, porque él es judío”. El experto bíblico E. Earl Ellis refrenda este juicio aplicándolo no solo a Pablo sino a la comunidad cristiana primitiva: “Es muy improbable que los primeros cristianos palestinos pudieran concebir alguna distinción entre resurrección y resurrección física, resurrección ‘de tumba vacía’. Para ellos una anastasis sin una tumba vacía tendría tanto significado como un círculo cuadrado” .

Y bueno, aunque a los escépticos y naturalistas les cueste aceptarlo, los primeros cristianos no creían en “círculos cuadrados”. Respecto de la cuestión del testimonio de las mujeres hay que decir que la crítica de Lowder es bastante débil.

Y es que el punto no es si las mujeres podían ser usadas o no como testigos sino si es que era más probable que las pongan como testigos en una historia inventada, lo cual no es el caso porque la antigua sociedad judía era claramente patricarcal y en ella la mujer tenía un estatus social inferior. Lowder da el ejemplo de las mujeres que son citadas por Josefo como testigos de los acontecimientos en Masada. Pero eso no prueba nada excepto que hay excepciones en todo convencionalismo social y, de hecho, es bastante probable que las mujeres hayan sido las únicas sobrevivientes en Masada, de modo que no quedaba más opción que valerse de su testimonio. Aun así, Lowder insiste y dice luego que el hecho de que no se halle ninguna polémica entre los cristianos del primer siglo respecto de que la tumba vacía fue primero descubierta por mujeres es muestra de que el testimonio de ellas sí podía ser tomado en cuenta sin mayores problemas, contrariamente a lo que pretende Craig. Pero en realidad ese no es un contra- argumento fuerte sino solo una muestra de cómo Lowder usa su inteligencia para “buscarle tres pies al gato” pues si no hubo mayor polémica ¡eso sería precisamente consistente con el hecho de que la tumba hubiera sido descubierta efectivamente por mujeres y que ello sea algo ampliamente conocido en la comunidad cristiana primitiva! Así que no funciona como objeción seria. Finalmente, en lo que respecta a la historicidad del relato de Mateo de que los judíos hicieron circular la historia de que los discípulos habían robado el cuerpo, lo cual implicaría la aceptación de parte de ellos (opositores) del hecho de la tumba vacía, también hay que señalar que la crítica de Lowder no resulta persuasiva. En primer lugar, porque el relato de Mateo no tiene las características de “agregado teológico” que él pretende. Podría discutirse eso cuando Mateo dice que en torno a la muerte de Jesús se rasgó el velo del templo, hubo un terremoto y se abrieron los sepulcros (cfr. Mateo 27: 51- 52), pero no en este caso a menos que se tenga un claro pre- juicio sobre la historicidad de la tumba vacía (como sucede evidentemente con Lowder por ser naturalista). El relato que hace Mateo sobre los líderes judíos haciendo circular la historia del robo es bastante sobrio, lo cual es una buena señal en términos de evidencia interna, y se escribió en un contexto en que, de ser falso, habría sido fácilmente desmentido por los judíos, lo cual es una buena señal en términos de evidencia externa.

No obstante, se replicará, como hace la objeción, que el Cristianismo solo era una “pequeña secta” y no es razonable pensar que los líderes judíos le hubieren prestado tanta atención desde el principio. Sin embargo, hay que considerar que esa “pequeña secta” no era de poca importancia, como se pretende, ya que exhibía un gran crecimiento en la misma Jerusalén, ciudad sagrada de los judíos. Por ello el estudioso crítico E. P. Sanders ha afirmado que “al menos algunos judíos persiguieron a al menos una parte del nuevo movimiento (Gálatas 1: 13, 22; Filipenses 3: 6), y parece que esta persecución se hizo más fuerte al menos en torno a la carrera de Pablo (2 Corintios 11.24, Gálatas 5: 11, 6: 12; cfr. Mateo 10: 17, 23: 34)” siendo esto “casi un hecho indisputable”

Jeffery Jay Lowder, «Historical evidence and the empty tomb story: A reply to William Lane Craig», Journal of Higher Criticism, vol. 8 n? 2, 2001, pp. 251-293

Alejandro Wiese, «Jesús: Historia o mito?» debate contra Ricardo Zavala realizado en la
Universidad Nacional Mayor de San Marcos (Lima), 13 de noviembre del 2015, discurso
inicial.

Michael Horner, Resucitó realmente Jesús de entre los muertos?», debate contra Dan Barker, Universidad de Iowa del Norte, 2 de abril de 1996, discurso de apertura.

A. N. Sherwin-White, Roman Society and Roman Law in the New Testament, Clarendon Press, Oxford, 1963, pp: 188-191

William Lane Craig, The Son Rises: Historical Evidence for the Resurrection of Jesus, Moody Press, Chicago, 1981,p. 102

E. Earl Ellis, The Gospel of Luke, Ed. Eerdmans, Michigan, 1966, p. 273.La palabra anastasis es un vocablo griego con que se hace alusión a la resurrección de Cristo

E. P. Sanders, Jesus and Judaism, Ed. Fortress, London, 1985,p.11

La Sociedad de Masas y el Poder de Los Modernos Medios de Comunicación



Estos medios actúan en la socialización por lo menos de dos maneras. En primer lugar, diseñando y ofreciendo modelos de acción a imitar o a rechazar, con sus respectivos mecanismos de refuerzo (modas, gratificaciones, inclusión) o de sanciones (ridiculización, marginación, ostracismo). En síntesis, el llamado «proceso de modelaje» funciona así: el sujeto recibe durante tiempo sostenido distintos modelos de acción a los que se les asocian recompensas o castigos; el sujeto puede poner en práctica el modelo sugerido; en tal caso, si en el marco de su propia experiencia los premios o los castigos tienen lugar, el modelo se percibirá correcto y será naturalizado. ¿No es lo que pasa, acaso, con la imitación que los corrientes mortales hacen de los famosos y sus extravagancias que devienen modas? Piénsese en un ejemplo opuesto, pero más político: un adolescente escucha diariamente en los medios que el feminismo constituye una lucha justa que ha de apoyarse sin cortapisas y que los detractores son poco menos que fascistas que «odian a las mujeres».

Pero recientemente el mismo joven ha pasado frente a una marcha feminista en la cual presenció cómo un grupo de militantes se dedicaba a atacar personas y bienes ajenos. Después, comentó en su clase que él ya no se adhiere a estas formas del feminismo, lo que le valió pasar un mal rato de agresividad verbal por parte de compañeros y docentes. Luego, es probable que haya comprendido que el medio de comunicación le había ofrecido un buen modelo a seguir, y que si él lo hubiera implementado (esto es: si no hubiera contradicho la opinión dominante impuesta por el medio) no hubiera pasado tan mal trago. En segundo lugar, los medios de comunicación masiva configuran expectativas sociales respecto de los distintos grupos que existen en la sociedad y sus miembros.

En otras palabras, comunican aquello que uno debe esperar del comportamiento de otro, en virtud de las características que este otro reviste y que han sido ya internalizadas por uno a partir de la información otorgada por el medio. Así llegamos a conocer de segunda mano distintos aspectos del orden social, y con arreglo a ello es posible adoptar guías de acción bien concretas. Por ejemplo, ¿cómo tratar con un policía? Es probable que el medio masivo ya haya mostrado reiteradamente situaciones a partir de las cuales elaboramos expectativas respecto de cómo es un policía, qué debemos esperar de un intercambio con él y, por tanto, cómo deberíamos proceder.

De tal suerte que, si la definición adquirida sobre el policía lo muestra como un sujeto sobornable, es posible que al cometerse una infracción de tránsito se procure comprar su silencio, a pesar de nunca haber pasado antes por semejante situación. Así, los medios generan modelos, configuran expectativas y terminan orientando en muchos casos la acción.

AGUSTIN LAJE, LA BATALLA CULTURAL REFLEXIONES CRÍTICAS PARA UNA NUEVA DERECHA

Oración

Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso

Rebaño pequeñito

Homilía de S. Beda Venerable, Presbítero.

Da el nombre de rebaño pequeñito al de los elegidos, ya en comparación del gran número de los réprobos, o más bien por afecto a la humildad. Y esto es porque quiere que su Iglesia, por mucho que se extienda, crezca siempre en humildad hasta el fin del mundo, y que mediante la humildad llegue al reino prometido. Por esto, después de haber consolado dulcemente a esta Iglesia, a la que ordena que tan sólo busque el reino de Dios, le promete el reino que, en su infinita bondad, le dará el Padre

Libro 4, cap. 54 sobre S. Lucas 12